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Tuesday, January 15, 2013

Los pipelines de las farmacéuticas nos hablan

Cuenta LaMattina en su último artículo (ver Forbes) que cuando los analistas revisan el futuro de una compañía farmacéutica, habitualmente suelen fijarse en qué productos de su pipeline se hallan en la fase 3 de investigación, por ser los que tienen mayores posibilidades de alcanzar el mercado. No obstante LaMattina aconseja revisar también los productos en fase 1 y en fase 2, por revelarnos mucho sobre las prioridades, la estrategia e incluso los retos culturales de una compañía.

Señala el autor la facilidad hoy en día para acceder a esa información y destaca la transparencia de GSK, Sanofi y AstraZeneca, pues en la información que proporcionan citan cada uno de los compuestos, con su número, mecanismo de acción y dolencia para la que está siendo estudiado, e incluso en el caso de AstraZeneca la fecha en la que entró en la fase de investigación. En cambio, otras como BMS, Pfizer, Merck o Lilly se reservan de forma total o parcial algunas de esas informaciones. Pero es Johnson & Johnson la que se lleva el trofeo a la compañía menos transparente en relación a la información que publica en Internet sobre su pipeline.

LaMattina pone de relieve aspectos a considerar, como la dedicación y esfuerzo por áreas terapéuticas, el tamaño y extensión del pipeline (muy destacado en el caso de GSK), la orientación hacia productos biológicos frente a pequeñas moléculas o las prioridades en función de los cambios acontecidos en la cartera de productos en I+D en periodos recientes.

Para quien quiera realizar sus propias observaciones, a continuación facilitamos el acceso al pipeline de cada una de las siguientes compañías:

AbbVie
Amgen
Astellas
AstraZeneca
Bayer
BMS
Boehringer Ingelheim
Daiichi Sankyo
Eisai
Eli Lilly
Genentech
GlaxoSmithKline
Johnson & Johnson
Merck & Co
Merck Serono
Novartis
Novo Nordisk
Pfizer
Roche
Sanofi
Takeda

Monday, July 2, 2012

Bristol-Myers Squibb compra Amylin


Bristol-Myers Squibb (BMS) ha conseguido finalmente hacerse con el control de la californiana Amylin (nota de prensa), fabricante de los antidiabéticos Byetta y Bydureon, tras acordar el pasado viernes un pago de 5.300 millones de dólares (31 dólares por acción). Como parte del acuerdo debe añadir además 1.700 millones de dólares en concepto de deuda y de abono de derechos a Eli Lilly, el socio actual de Amylin, con lo que en la práctica el acuerdo de adquisición asciende a 7.000 millones de dólares. BMS a su vez ha acordado con AstraZéneca fortalecer su alianza en el campo de la diabetes, compartiendo los costes y los beneficios del acuerdo a cambio de obtener 3.400 millones de dólares. AstraZéneca tiene la opción de pagar 135 millones de dólares extra (la mitad de los costes de la transacción) a cambio de tener los mismos derechos políticos que BMS en cuanto a las decisiones estratégicas y financieras de la joint venture.

El pasado mes de febrero BMS hizo una primera oferta de 3.500 millones de dólares, que Amylin rechazó por considerarla demasiado baja, debido a que, en su opinión, se había basado sólo en información pública disponible. Desde entonces varias compañías, entre las que se encuentran Merck & Co, Novartis y Sanofi, se habían interesado por la californiana. Finalmente han sido BMS y AstraZéneca (que acordaron no competir entre ellas) las que han culminado la adquisición. Según Bloomberg, la industria farmacéutica perdió el pasado año la protección de patente para productos que aportaron 37.000 millones de dólares de ingresos. Por otra parte en 2015 los ingresos bajo amenaza de sufrir la competencia de genéricos ascenderán a 147.000 millones de dólares. Desde hace un tiempo Bristol trata de encontrar reemplazo a la facturación que perderá por el vencimiento de la patente de Plavix. Recordemos que BMS mantiene con Sanofi un acuerdo de comercialización de Plavix y que en mayo venció su patente en EE.UU. Por su parte, la patente de Seroquel en EE.UU. venció en marzo.

El hecho de compartir la adquisición permite a AstraZéneca mantener el pago de dividendos a sus accionistas, así como la recompra de acciones y refuerza las posibilidades de que Simon Lowth, consejero delegado interino tras la precipitada marcha de David Brennan (según algunos por no ser capaz de conseguir refrescar el pipeline), sea finalmente el elegido para comandar la compañía anglo-sueca. Según Financial Times, los inversores de AstraZéneca se encuentran divididos, entre aquellos que desean una actitud más audaz, con nuevas adquisiciones y acuerdos de licencia, y aquellos que prefieren obtener rentabilidad de sus acciones.

Respecto al monto de la operación, mientras algunos analistas creen que el precio acordado se encuentra en el límite superior, otros los consideran desorbitado y sólo se lo explican por la situación desesperada a la que se enfrentan algunas farmacéuticas para conseguir mantener sus ingresos.

Amylin ha estado buscando un socio desde que finalizó el pasado noviembre su acuerdo con Eli Lilly, quien decidió participar con Boehringer Ingelheim en el desarrollo de linagliptina DCI, un producto posible competidor de Byetta y Bydureon, por ser todos ellos análogos del péptido similar al glucagón de tipo 1 (GLP-1), empleados en el tratamiento de la diabetes tipo 2. En 2011 los ingresos de Amylin ascendieron a 650 millones de dólares y se espera un aumento del 5 por ciento para este año, según estimaciones de analistas obtenidas por Bloomberg. Según un analista de Cowen & Co (Nueva York), los ingresos de Amylin podrían alcanzar los 1.500 millones de dólares.

Byetta (exenatida DCI) se inyecta dos veces al día y sus prescripciones han descendido desde 2008, en parte por dudas sobre su seguridad y en parte por competencia de Victoza (liraglutida DCI),  otro antidiabético agonista de los receptores GLP-1, comercializado por Novo Nordisk, que sólo requiere de una inyección diaria y que ha alcanzado ya el nivel de blockbuster. Las ventas de Byetta en 2011 fueron 518 millones de dólares, mientras que en 2009 sumaron 668 millones. Tras dos rechazos previos, Amylin obtuvo de la FDA en enero la aprobación de Bydureon, que se inyecta una sola vez por semana. Amylin vende además Symlin (pramlintida acetato DCI), aprobado para tratar la diabetes tipo 1 y 2, y que en 2011 consiguió 104 millones de dólares.

BMS y AstraZeneca comercializan juntos Onglyza (saxagliptina DCI), un inhibidor de la DPP-4 (dipeptidil peptidasa). Onglyza ha sido aprobado en 77 países, y, entre otros, se encuentra en EE.UU., Canada, Mexico, la Unión Europea, India, Brasil y China. Onglyza no ha tenido buenos resultados en su competición con Januvia (sitagliptina DCI), el primer producto de esta familia, introducido por Merck & Co en 2006 y que alcanza ventas anuales de 4.700 millones de dólares, diez veces más que Onglyza. BMS y AstraZéneca trabajan además en dapagliflocina DCI, un inhibidor de SGLT-2 (transportador de glucosa dependiente de sodio). El pasado abril obtuvo opinión positiva del Comité de Medicamentos para Uso Humano (CHMP) de la EMA. La cartera de Amylin viene por tanto a complementar la oferta de BMS y AstraZéneca en diabetes.

Wednesday, April 18, 2012

Seis posibles revulsivos para las cotizaciones de las farmacéuticas


Según ha informado este martes el Wall Street Journal, Pfizer estaría a punto de cerrar un acuerdo con Nestlé para venderle su división de Nutrición, que comercializa principalmente productos de alimentación infantil.

Al parecer Nestlé habría superado con su oferta a la del equipo formado por Danone y Mead Johnson Nutrition. El importe de la operación se situaría en torno a los 9.000 millones de dólares.

Este es uno de los seis movimientos que según Tony Butler, veterano analista del sector farmacéutico en Barclays Capital, podrían actuar durante el segundo semestre de este año como revulsivos de las acciones de las farmacéuticas. Los otros cinco, según recoge en su blog Matthew Herper (Forbes), serían:

  • La división de Abbott en dos compañías, una dedicada a los dispositivos médicos (Abbott) y la otra a los productos farmacéuticos (AbbVie).
  • La actual pugna entre los antiagregante plaquetarios por el mercado del ictus: Pradaxa (Boehringer Ingelheim), Xarelto (Bayer y Johnson & Johnson) y Eliquis (Bristol-Myers Squibb y Pfizer).
  • La competencia entre Gilead, Abbott y Bristol por ver quién es el primero en desarrollar y comercializar una terapia oral (en lugar de inyectable) para el tratamiento de la hepatitis C.
  • La llegada de formas orales al mercado de la esclerosis múltiple, como Gilenya, ya comercializado, y BG-12 de Biogen, un producto en el que Wall Street ha depositado grandes esperanzas.
  • Datos sobre nuevos medicamentos para tratar la enfermedad de Alzheimer, como solanezumab de Eli Lilly, y bapinezumab de Pfizer, Johnson & Johnson y Elan. Aunque las expectativas para estos productos son bajas, un eventual éxito supondría un notable estímulo en las cotizaciones respectivas.
Hace algunas semanas, Damien Conover (analista de Morningstar), nos daba otras tres razones para ser optimista con la futura evolución de las cotizaciones de las farmacéuticas:
  • La mejora de las perspectivas de los pipelines, debido a una mayor concentración de la I+D en áreas con necesidades terapéuticas pobremente cubiertas, como cáncer o inmunología, lo que facilita la aprobación por parte de la FDA. 
  • La adaptación de las compañías afectadas por el precipicio de las patentes, mediante el ajuste de sus costes.
  • El aprovechamiento del alto potencial que ofrecen los mercados emergentes.
¿Están infravaloradas las cotizaciones? ¿Nos encontramos en el momento propicio para invertir?

Wednesday, January 18, 2012

En busca de alternativas a las estatinas


Se ha observado que algunas personas muestran una mayor actividad de una proteína denominada PCSK9 (Proproteina Convertasa Subtilisina/kexina Tipo 9), debido a una mutación en el gen que codifica su síntesis celular. La PCSK9 se une a los receptores de LDL (lipoproteínas de baja densidad) que se encuentran en la superficie de las células hepáticas e induce su degradación. Como consecuencia de ello los individuos afectados presentan unos altos niveles de colesterol en sangre.

El hecho de que la PCSK9 regule el número de receptores de LDL de los hepatocitos ha llevado a pensar que el bloqueo de su función podría ofrecer una nueva vía para tratar a individuos con niveles elevados de colesterol (puedes leer la historia del hallazgo de esta vía en esta información de Reuters). Por ello varias compañías se han lanzado a investigar sustancias con este propósito.

El pasado mes de noviembre Amgen presentó los datos de un estudio de fase 1 en el que la dosis más alta administrada de su producto AMG145 (anticuerpo monoclonal) reducía un 64 por ciento los niveles de LDL (el llamado ‘colesterol malo’) en voluntarios sanos, en comparación con la inyección de un placebo.

Por su parte, Regeneron, una biotecnológica norteamericana, y su socio Sanofi ya tienen muy avanzado el desarrollo del producto inyectable REGN727 (anticuerpo monoclonal). Otras compañías que ensayan productos anti-PCSK9 son Pfizer, Merck & Co y Alnylam Pharmaceuticals. 

Aunque Isis Pharmaceuticals se encontraba desarrollando uno de estos productos en colaboración con Bristol-Myers Squibb, recientemente ha decidido cancelar el proyecto y apostar por Kynamro (mipomersen), el primer representante de una nueva clase terapéutica: los inhibidores de la síntesis de la apoproteína-B. Isis tiene de socio en este proyecto a Genzyme (subsidaria de Sanofi).

Recientemente, Stanley Crooke, presidente y consejero delegado de Isis, ha pronosticado el éxito de su producto y un retraso importante en los proyectos de Amgen, Regeneron y Pfizer, debido a posibles objeciones de la FDA sobre su seguridad, basándose para ello en una carta que la agencia norteamericana ha remitido a todas las compañías con productos en desarrollo (ver transcripción de una reciente presentación a analistas). Tanto Regeneron como Amgen han manifestado su discrepancia con la opinión de Crooke.

Se espera que una vez comercializados los productos anti-PCSK9 se utilicen en combinación con estatinas, cuando estas se muestren insuficientes para controlar los niveles altos de colesterol, o como tratamiento único en un grupo mucho más reducido de pacientes que no toleran las estatinas.


Monday, November 14, 2011

Abbott se parte en dos


Abbott reveló recientemente su intención de dividirse en dos compañías (ver nota de prensa oficial). Una compañía comercializará los dispositivos médicos, productos de diagnóstico, genéricos y productos del área de la nutrición como Similac baby Formula y Ensure y retendrá el nombre de Abbott. El actual consejero delegado, Miles White, será el nuevo máximo ejecutivo de esta compañía, que facturará unos 22.000 millones de dólares y empleará unas 65.000 personas. Según Bloomberg, el spin-off puede estar buscando 54.000 millones de dólares de posible compañías interesadas, como Merck & Co., Roche Holding AG o Bayer AG. No obstante White negó que se estuviera preparando la fusión con otra compañía.

La segunda entidad, cuyo nombre aún se desconoce, comercializará productos farmacéuticos, el más importante de los cuales es Humira (unos 6.500 millones de dólares de facturación el último ejercicio), su exitoso producto para tratar la artritis reumatoide y cuya patente vence en 2016 en EE.UU. y en 2018 en la mayoría de mercados internacionales. Será dirigida por el hasta ahora vicepresidente ejecutivo Richard González, su facturación rondará los 18.000 millones de dólares y contará con unos 25.000 empleados. Se prevé que la realización del acuerdo se culmine a finales de 2012.

Aunque el anuncio ha sorprendido a los inversores, ha sido considerado lógico por los analistas y la acción, cuyo valor se ha mantenido los últimos dos años alrededor de los 52 dólares (en ese tiempo el índice S&P 500 ha crecido un 10 por ciento), ha reaccionado de forma muy positiva. Los analistas veían hasta ahora a los inversores muy pendientes del negocio farmacéutico, necesitado de nuevos productos que no llegan, lo que ensombrecía y restaba valor al resto del negocio. Por eso separar ambos les parece una buena medida. Una decisión similar en cierto modo a la de Bristol-Myers Squibb, que segregó Mead Johnson hace un par de años y que gracias a ello el valor de esta ha crecido más de un 50 por ciento.

Las nuevas entidades cotizarán en bolsa y Abbott cree que podrá obtener mayor valor gestionándolas por separado que manteniéndolas juntas. No es la primera segregación de Abbott, ya que en 2004 llevó a cabo el spin-off de Hospira, la entidad que comercializa inyectables y dispositivos médicos para uso hospitalario.

El anuncio de la segregación de Abbott ha eclipsado la noticia de que la compañía ha provisionado 1.500 millones de dólares en el tercer trimestre con el fin de hacer frente a un potencial acuerdo legal, tras una investigación del gobierno norteamericano sobre la promoción del antiepiléptico Depakote (divalproex sódico) en indicaciones no aprobadas.

En caso de tener que desembolsar tal cantidad sería una de las mayores hasta ahora, junto con los 2.300 millones de dólares que pagó Pfizer por promocionar el análgésico Bextra de forma inadecuada o los 1.400 millones de dólares que pagó Lilly por la promoción incorrecta del antipsicótico Zyprexa.

Tuesday, July 13, 2010

Algunas novedades en diabetes


El mercado de la diabetes sigue atrayendo el interés de las grandes compañías innovadoras. La prevalencia de la enfermedad en los países desarrollados va en aumento y los productos que se emplean actualmente para tratar tanto la diabetes tipo 1 como la 2 no satisfacen plenamente las necesidades terapéuticas. Aún queda camino por recorrer tanto en términos de eficacia como de seguridad. Durante la reunión anual de la ADA, la Asociación Americana de Diabetes, se han dado a conocer las últimas novedades en este campo.

Bristol-Myers Squibb y AstraZéneca presentaron las conclusiones de un ensayo de fase 3 con dapagliflozina (un inhibidor de SGLT-2) como tratamiento coadyuvante en diabéticos tipo 2 que no están bien controlados con insulina. Los resultados son esperanzadores, si bien los mayores ingresos vienen de los tratamientos de primera línea.

La norteamericana Johnson & Johnson dispone en su pipeline de un producto similar que se encuentra en fase 3, canagliflozina. Asimismo J&J es un competidor importante en el mercado de medidores de glucosa, en el que destaca su línea Lifescan OneTouch. Próximante prevé comercializar una bomba de insulina que incorpora un medidor de glucosa.

J&J acaba de cerrar un par de acuerdos de licencia que le van a permitir reforzar su presencia en esta área terapéutica. La compañía sueca Dyamid Medical ha sido la protagonista del primero de ellos, el objeto del cual es un producto que trata de impedir que el sistema inmune ataque las células beta del páncreas en diabéticos tipo 1, ralentizando así el curso de la enfermedad. El medicamento se encuentra actualmente en fase 3 de ensayos clínicos y si los resultados son buenos y se alcanzan los hitos que se han fijado J&J podría llegar a desembolsar hasta 580 millones de dólares.

En el segundo caso, J&J ha cerrado un trato con la californiana Metabolex para participar en el desarrollo, registro y comercialización de varios productos antidiabéticos que se encuentran en fase preclínica. Metabolex ha sido también la protagonista de un acuerdo con Sanofi-Aventis por el que ésta obtiene una licencia mundial para fabricar y comercializar un medicamento para la diabetes tipo 2. El cumplimiento de los hitos acordados puede suponer para Metabolex unos ingresos adicionales de 375 millones de dólares.

Entre 2008 y 2013 Sanofi ha previsto doblar su facturación en diabetes y espera mantener los ingresos que obtiene de Lantus (3.800 millones de dólares el pasado año), un análogo de insulina de larga duración que se aplica una sola vez al día y que fue el primer producto de su clase. Sanofi desarrolla además lixisenatida, un agonista GLP-1 (que estimula el páncreas para producir más insulina después de las comidas). La diabetes es una de las cinco plataformas de crecimiento identificadas por la compañía para compensar la pérdida de más de un 20 por ciento de la facturación por los vencimientos de patente de productos como Plavix.

Las insulinas inhaladas continúan tratando de revelarse como una alternativa superior a las inyectadas. Al respecto, Mannkind ha anunciado datos prometedores de un estudio de dos años con Afrezza en diabéticos tipo 2. No obstante, los anteriores fracasos de otras compañías hacen que seamos escépticos respecto a la aprobación de comercialización.

Por último, tres años después del conocido meta-análisis de Steve Nissen, GlaxoSmithKline sigue dando que hablar con Avandia. Una actualización del análisis original corrige el incremento del riesgo de ataque cardiaco y lo rebaja de un 43 a un 28 por ciento.  En comparación con Actos (Takeda), el riesgo es un 18 por ciento superior. Próximamente se reunirá el comité asesor de la FDA para decidir si se retira del mercado. En caso de que así sea, Actos y Januvia serían los más beneficiados.

Monday, April 19, 2010

¿Por qué Abbott compra Facet Biotech?

Desde 1924 Abbott no ha dejado ni un año de repartir dividendos a sus accionistas. De este modo, ha conseguido situarse en la elite de compañías del Standard & Poor 500, reconocidas por haber pagado dividendos crecientes durante más de 25 años consecutivos. Y por si fuera poco, considerando los últimos tres años, Abbott es la farmacéutica líder en retorno total para el accionista (20 por ciento), muy por delante de Bristol-Myers Squibb, la que le sigue en la lista. Si bien desde octubre de 2008 a mayo de 2009 la acción tuvo una evolución descendente, con posterioridad a esa fecha ha seguido una senda alcista, recuperó la mayor parte de su valor y, actualmente, la mayoría de analistas recomiendan la posición compradora.

El artífice de esta trayectoria es Miles D. White, quien lleva más de 25 años en la compañía, casi la mitad ostentado la máxima responsabilidad ejecutiva. Bajo su mandato como consejero delegado Abbott ha desarrollado una estrategia de diversificación hacia aquellos segmentos de mercado más atractivos y ha incorporado a su cartera productos que generan una parte muy importante de su facturación actual. Esta estrategia, que aún continúa en marcha, se sustenta en una sucesión de adquisiciones cuidadosamente seleccionadas en base a criterios de encaje estratégico y rentabilidad. Aunque hace algunos meses White dejó claro que sus prioridades no estaban en farmacia sino en otros negocios (nutrición, diagnósticos o dispositivos médicos) y que no estaba interesado en grandes megafusiones, la farmacéutica llevó a cabo el pasado año una de sus mayores adquisiciones (junto con las compras históricas de Knoll en 2000 y de Kos en 2006), al pagar por el negocio farmacéutico de la belga Solvay más de 6.000 millones de dólares. Abbott se ahorró el 35 por ciento al financiar la operación con efectivo conseguido fuera de Estados Unidos y evitar el pago de impuestos que hubiera supuesto la repatriación.

Si la compra de Solvay le ha permitido extender su presencia geográfica, entrar en el negocio de vacunas, incorporar una cartera de genéricos de marca y asegurar Tricor/TriLipix que refuerza así el negocio de lípidos, ahora la compra de Facet Biotech viene a engrosar y ampliar las áreas de Inmunología y Cáncer. Con anterioridad, la biotecnológica Biogen Idec llegó a poner sobre la mesa hasta 17,50 dólares por acción para hacerse con la propiedad de Facet Biotech, pero ésta rechazó la oferta por considerarla insuficiente. Ahora Abbott ha aceptado pagar 27 dólares por acción, lo que supone valorar Facet en 450 millones de dólares.

Uno de los productos más importantes comercializados por Abbott es Humira (adalimumab DCI), un anticuerpo monoclonal que se emplea en la artritis reumatoide y la psoriasis y que necesita disponer de recambio cuanto antes, pues su patente vence en 2015 y su facturación en 2009 superó los 5.500 millones de dólares. Los avances en biología celular y molecular han llevado a diversas farmacéuticas y biotecnológicas a apostar por este tipo de productos, una de las clases terapéuticas más versátil, rentable y de mayor crecimiento. En la actualidad Biogen codesarrolla con Facet daclizumab DCI, un producto similar, que se encuentra en fase 2 de ensayos clínicos para el tratamiento de la esclerosis múltiple y que encaja muy bien en la cartera de Abbott.

El pipeline de Facet incluye además otros anticuerpos monoclonales (volociximab DCI, elotuzumab DCI) que están siendo investigados en diversos tipos de tumores. Se amplían así las opciones de Abbott para reforzar su posición competitiva en oncología, otra de las áreas que arroja mejores perspectivas de crecimiento y rentabilidad. Si alguno de estos productos culminase con éxito su desarrollo clínico y alcanzase el mercado (lo que parece bastante probable), los 450 millones de dólares desembolsados contribuirán generosamente a mantener el retorno para los accionistas.

Monday, February 8, 2010

Nuevas estrategias para tratar la diabetes

Tras largos meses de espera, la FDA acaba de dar su visto bueno a Victoza (liraglutida DCI), el antidiabético de Novo Nordisk con potencial para convertirse en blockbuster. El anunció ha sido suficiente para que el valor en bolsa de la compañía danesa aumentara en una sola jornada 2.500 millones de dólares. Victoza ha obtenido recientemente la aprobación en Japón y está siendo introducido con éxito en Europa. Durante el segundo semestre de este año Novo prevé tener el permiso para lanzar en China. La compañía danesa intenta poner tierra por medio y situar su producto en los principales mercados antes que Byetta (exenatida DCI), el antidiabético de Eli Lilly y Amylin Pharmaceuticals. Ambos fármacos pertenecen al mismo grupo, es decir, son análogos del péptido similar al glucagón de tipo 1 (GLP-1) y se utilizan en el tratamiento de la diabetes tipo 2. A este grupo también pertenecen productos en investigación como albiglutida DCI, de GlaxoSmithKline, y taspoglutida DCI, un desarrollo compartido entre Ipsen y Roche.

Según Novo Nordisk, su producto aparecerá en el mercado norteamericano dentro de cuatro o seis semanas. Los resultados de los ensayos clínicos han puesto de manifiesto no sólo su eficacia para controlar los niveles de glucemia, sino para reducir el peso corporal, lo que deja abierta la puerta a que en el futuro pueda aprobarse su uso en el tratamiento de la obesidad. A diferencia de Byetta, incluirá una advertencia sobre el riesgo de utilización en pacientes con cáncer y no se recomienda administrarlo si hay riesgo de cáncer de tiroides.

Los antidiabéticos actuales distan aún de ser perfectos y las farmacéuticas tratan de innovar y de desarrollar nuevas estrategias para conseguir un mejor control de los niveles de glucosa, una administración más cómoda que la que proporcionan las inyecciones, buena tolerabilidad y bajo riesgo de interacción con otros fármacos y de efectos secundarios, sobre todo el aumento de peso y la hipoglucemia. Los nuevos inhibidores de la DPP-4 (dipeptidil peptidasa), o gliptinas, han supuesto un avance en esta línea.

En 2006 Merck & Co. introdujo Januvia (sitagliptina DCI), el primer representante de esta familia, al que siguieron Galvus (vildagliptina DCI), de Novartis, y Onglyza (saxagliptina DCI), comercializada por BMS y AstraZeneca. Por su parte la alemana Boehringer Ingelheim espera introducir cuanto antes linagliptina DCI, que sería su primer antidiabético. Ya ha completado cuatro estudios pivotales de fase III, que han demostrado eficacia y una seguridad similar a placebo. Se administra por vía oral, una sola vez al día.

Por último, a los inhibidores de la DPP-4 y los análogos del GLP-1, se ha añadido una tercera estrategia de tratamiento, que protagonizan ahora BMS y AstraZeneca con dapagliflocina DCI, actualmente en fase III. De llegar al mercado, sería el primer producto de una nueva clase: los inhibidores de SGLT-2 (transportador de glucosa dependiente de sodio), que bloquean la reabsorción de glucosa en el riñón, eliminándose ésta por la orina. Al no intervenir en el metabolismo de la glucosa, el riesgo de hipoglucemia es menor y podrían emplearse como tratamiento complementario a otros.

El control de la glucemia es fundamental si se desean evitar las complicaciones (ceguera, amputaciones de miembros y lesiones renales) y eventualmente la muerte del paciente (casi cuatro millones de personas en 2007). Cada diez segundos fallece en el mundo una persona por causas relacionadas con la diabetes. La elevada prevalencia de esta patología (entre 150 y 230 millones de personas), así como su progresivo aumento suponen un importante estímulo para las grandes farmacéuticas, quienes invierten ingentes recursos y nos proporcionan así nuevos enfoques terapéuticos.

Monday, January 25, 2010

Más fusiones y nuevos genéricos en 2010

La mayoría de informes de los principales analistas del sector prevén para 2010 un crecimiento significativo del mercado farmacéutico global, que según IMS se situaría entre el 4 y el 6 por ciento, sobrepasando los 825.000 millones de dólares. Los vencimientos de patentes y el menor potencial de venta de las innovaciones que se esperan explican en parte la moderación del crecimiento. Los pronósticos apuntan a que ésta será la pauta al menos hasta 2013. Los países emergentes son los que continuarán experimentando un mayor dinamismo, especialmente los de la región de Asia-Pacífico, cuyo desarrollo se ve favorecido por un marco legal menos exigente y unos costes operativos más bajos. Por ello, no es de extrañar que compañías como GlaxoSmithKline, Sanofi-Aventis, Abbott o Pfizer consideren la penetración en los mercados emergentes como uno de los pilares fundamentales de su estrategia global.

En el caso de las grandes farmacéuticas el crecimiento vendrá determinado principalmente por operaciones de fusión o adquisición. Así lo pone de manifiesto un reciente informe de Datamonitor, cuyas conclusiones muestran que dos terceras partes del crecimiento de estas compañías se deben a estos procesos. Cabe suponer que a medida que mejore la situación económica y haya más recursos financieros disponibles, aumentarán las posibilidades de que se produzcan nuevos procesos de integración. El sector de los genéricos acelerará su expansión, favorecido por los importantes vencimientos de patentes que tendrán lugar, sobre todo hacia 2011. Nuevos genéricos competirán en 2010 con marcas (como Aricept, Arimidex, Cozaar, Taxotere) cuya facturación conjunta supera actualmente los 15.000 millones de dólares. Además, en estos momentos el sector está pendiente del desenlace de la venta de Ratiopharm. En la recta final Teva y Pfizer son prácticamente quienes se disputan quién será el nuevo propietario. Teva, líder mundial del sector de genéricos, continúa su crecimiento imparable y su capitalización supera ya a la de Eli Lilly y se equipara a la de Bristol-Myers Squibb.

En el ámbito de los biosimilares, Japón ha aprobado en 2009 su procedimiento de registro y se prepara para introducir el primer producto. Por su parte Estados Unidos puede hacer lo propio en 2010, sentando así las bases para el despegue de este segmento, cuyo desarrollo se verá favorecido por los vencimientos de las patentes de epoetina alfa, filgrastim, insulina glargina, interferón alfa, interferón beta 1a y hormona del crecimiento. Uno de los puntos clave del debate en Estados Unidos ha sido el del tiempo de exclusividad. Tras varios meses de tiras y aflojas, la mayoría de legisladores llegaron a consensuar un periodo de 12 años. El vuelco electoral en los recientes comicios del estado norteamericano de Massachusetts puede hacer que se rompa este consenso y que se tenga que negociar desde el principio.

El nuevo escenario que surge a partir de los comicios de Massachusetts supone un serio obstáculo para los demócratas en su intento de reformar la sanidad, uno de los principales objetivos del programa del presidente Barack Obama. Los demócratas se ven ya reflejados en Sísifo, el célebre personaje de la mitología griega que fue condenado en el infierno a empujar una piedra colina arriba que retrocedía de nuevo antes de alcanzar la cumbre, lo que le obligaba a empezar de nuevo. Ahora, a menos que los demócratas aprueben sin cambios lo aprobado en el Senado, los republicanos podrán aplicar en la cámara alta la técnica del filibusterismo y bloquear la aprobación de la ley. Los inversores, anticipando la victoria republicana y convencidos de que el nuevo escenario favorece los intereses del sector sanitario, hicieron subir con sus compras la cotización de las acciones.

Tuesday, November 17, 2009

Top pharma news of the day

Bristol-Myers spins off Mead Johnson Nutrition

Bristol-Myers Squibb Co. has decided to spin off its 83 percent stake in Mead Johnson Nutrition in a deal valued at up to about $6.5 billion. Bristol-Myers Squibb wants to continue raising money to purchase and to develop innovative biotech drugs that can compensate expected revenue loss when Plavix faces generic competition after patent expiration.

More info: Bloomberg

Study Questions Efectiveness of Merck’s Zetia

Abbott's Niaspan, a proprietary formulation of niacin, was compared to Merck’s Zetia in heart patients. Zetia (ezetimibe) is a newer drug that reduces bad cholesterol. Control of high cholesterol in patients taking a statin plus the old niacin was superior in reducing buildup in the carotid artery to those taking the same statin plus the newer Zetia.

The results of the study were published by The New England Journal of Medicine and were presented last Sunday in Orlando at an annual meeting of the American Heart Association.

Although these results are not definitive, suppose a new setback for Merck in the pursuit of proving that Zetia and Vytorin may prevent clogged arteries and heart attacks above and beyond statins as single treatment.

More info: The New York Times, The Washington Post, Forbes

Saturday, April 25, 2009

Los últimos movimientos de GlaxoSmithKline


La compra de la estadounidense Stiefel por GlaxoSmithKline (GSK) confirma la estrategia puesta en marcha tras la llegada de Andrew Witty, su consejero delegado, hace poco menos de un año. Witty sabe por experiencia propia lo que le conviene. Después de haber bregado durante años con los lodos resultantes de las operaciones que dieron lugar a GSK, está convencido de que lo mejor para el futuro de la compañía son las adquisiciones selectivas de pequeño o mediano tamaño. En más de una ocasión ha manifestado públicamente su rechazo a una operación a gran escala.


Sin olvidar los productos sin receta (OTC) y las vacunas, el otro gran pilar de la estrategia de Witty lo constituye su apuesta por los mercados emergentes, principalmente Oriente Medio y el BRIC (Brasil, Rusia, India y China). No en vano Witty, que llegó a GSK en 1985, llegó a dirigir las operaciones de la compañía en Sudáfrica y en la región Asia-Pacífico. Esta experiencia jugó probablemente a su favor para ser el elegido en la carrera por la sucesión de Jean-Pierre Garnier.


Mientras Pfizer y Merck parecen haber decidido resolver su futuro de un plumazo con las compras respectivas de Wyeth y de Schering-Plough, GSK se declara partidaria de colocar sus huevos en diferentes cestas, a través de alianzas y compras de menor entidad, lo que tal vez suponga más tiempo y esfuerzo, pero que a la larga la puede acabar situando en una posición competitiva superior. Qué duda cabe que la situación de sequía crediticia actual juega a su favor, al empujar a algunas compañías a venderse a un mejor precio.


Tan sólo tres días antes de anunciar la compra de Stiefel, se hizo público el acuerdo alcanzado por GSK y Pfizer para constituir una operación conjunta que combinaría los productos que ambas poseen para el tratamiento de la infección por el VIH. Una noticia que no dejó indiferente a nadie en el sector, ya que es la primera vez se produce un acuerdo de semejante naturaleza.


La entidad resultante comercializará once productos, cuya facturación conjunta en 2008 fue de 2.360 millones de dólares. La propiedad se reparte de forma asimétrica, correspondiéndole un 85 por ciento a GSK y el 15 por ciento restante a Pfizer. Esta proporción podrá variar en el futuro según se alcance o no las metas establecidas. Aunque las razones esgrimidas por los respectivos consejeros delegados parecen razonables, un análisis detallado ha llevado a The Wall Street Journal (WSJ) a especular con la venta de la nueva entidad a un tercero.


Por una parte el acuerdo aporta muy poco a GSK en términos de facturación. Por otra, en I+D tampoco hay una ganancia clara, al menos a corto plazo, ya que ninguna de las dos compañías tiene productos en fase III. Por lo tanto, la posibilidad de generar nueva facturación quedaría un tanto alejada en el tiempo. Eso si alguno de los productos en fase II consigue obtener la autorización de comercialización. En términos de escala tampoco se hace evidente el logro de una ventaja competitiva, ya que Bristol-Myers Squibb (BMS) y Gilead Sciences tienen facturaciones en este negocio iguales o superiores, que además presentan fuertes crecimientos.


En definitiva, para WSJ la operación sólo adquiere pleno sentido si se hace con la intención de vender la entidad resultante a un tercero, ya que la suma de los activos de ambas compañías, junto con los ahorros que puedan alcanzarse, configura una oferta mucho más atractiva que cada uno de los negocios por separado. WSJ llega incluso a especular con la posibilidad de que sea Abbott la compañía que pudiera interesarse por adquirir el nuevo spin-off, permitiéndole competir de igual a igual con BMS y Gilead.

Tuesday, April 14, 2009

BMS: ¿megafusión o futuro en solitario?


Después de las tres megafusiones acaecidas durante el primer trimestre de este año, otras de las gigantes del sector comienzan a inquietarse al ver que pueden llegar a perder su gran oportunidad, sobre todo en un momento en el que numerosas compañías se pueden comprar a buen precio. Entre ellas llama poderosamente la atención que Bristol-Myers Squibb (BMS), objeto frecuentemente de especulaciones sobre su adquisición durante los últimos dos años, siga manteniéndose independiente. Numerosos analistas han considerado que BMS podría ser la siguiente presa en la nueva ola de consolidación que han iniciado algunas de las compañías del top ten del sector.

Entre las posibles farmacéuticas a las que podría interesar hacerse con la propiedad de BMS, se viene citando a AstraZéneca, GlaxoSmithKline (GSK), Johnson & Johnson (J&J) o Sanofi-Aventis. Esta última es con la que se ha especulado en más ocasiones y es la que parece reunir más argumentos a su favor. Uno de los de más peso lo constituye el hecho de compartir la comercialización del anticoagulante Plavix (clopidogrel DCI) y del antihipertensivo Avapro/Aprovel/Karvea (irbesartán DCI), cuyas patentes vencen en 2012, año en que perdía también los derechos de comercialización del antidepresivo Abilify (aripiprazol DCI), aunque acaba de acordar con Otsuka su renovación hasta 2015. En 2008 los tres productos aportaron el 45 por ciento de la facturación neta total.

Durante los últimos dos años, James Cornelius, el consejero delegado que sustituyó a Peter Dolan al frente de la compañía, ha gobernado con éxito el destino de ésta, anticipando medidas de respuesta a futuras amenazas competitivas y preparándose para sortear la crisis que vive el sector. Ha cerrado acuerdos de licencia, y desinvertido en operaciones que no considera parte de su negocio principal, empleando el efectivo obtenido en la adquisición de pequeñas compañías con el fin de fortalecer su pipeline.

Por ello se ha desprendido de unidades de negocio que no son propiamente farmacéuticas y ha sacado a bolsa parte de la unidad de nutrición infantil Mead Johnson. Desde el pasado mes de septiembre ha logrado cerrar seis acuerdos, y ha finalizado el 2008 con 8.000 millones de dólares en tesorería. Además, mediante los programas de reducción de costes que ha puesto en marcha pretende alcanzar un ahorro de 1.500 millones de dólares anuales en 2010. Todo ello ha convertido a BMS en una compañía aún más interesante para ser objetivo de compra, lo que se ha visto reflejado en la evolución del valor de su acción.

Su cartera de productos se revela especialmente atractiva en las áreas de cáncer, cardiovascular y biológicos. Entre los productos que tiene en fase final de investigación con grandes posibilidades de alcanzar el mercado a corto plazo se encuentran apixaban (anticoagulante) y saxagliptina (antidiabético), ambos con potencial para llegar a convertirse en blockbusters. Sin duda, este atractivo pipeline encajaría muy bien con las necesidades de Sanofi, ampliando sus propias líneas en las áreas citadas y permitiéndole reforzar su presencia en Estados Unidos. Aun así, su consejero delegado, Chris Viehbacher, declaró estar considerando adquisiciones en el rango de los 5.000 a los 15.000 millones de dólares, lo que supone implícitamente el descarte de BMS.

Por su parte, lejos de despejar incógnitas, Tim Anderson, analista de Bernstein Research, acaba de rebajar la calificación de las acciones de BMS, desde un comportamiento esperado "por encima del mercado" a "similar al mercado". Según la información difundida por Associated Press, Anderson considera menos probable la megafusión, ya que GSK, Eli Lilly, AstraZéneca y Sanofi-Aventis han descartado la compra de una gran farmacéutica y tampoco considera probable la adquisición por parte de J&J o Abbott. ¿Continuará pues BMS su camino en solitario?

Monday, March 23, 2009

El apareamiento de los dinosaurios


El reciente anuncio de fusión entre Merck y Schering-Plough ha estado en boca de los analistas durante los últimos seis años. A pesar, pues, de la obviedad de la operación, ésta no ha dejado de sorprender. Las megafusiones cada vez convencen menos y la tesis que afirma que no son la panacea va ganando nuevos adeptos con cada megaoperación. El doctor Pedro Cuatrecasas, quien dirigió la investigación de Warner-Lambert en los tiempos en que inventaron Lipitor (Cardyl), advertía hace un par de años que la innovación farmacéutica corre serio peligro en parte a causa de las megafusiones, responsables en buena medida del descenso del número de nuevos fármacos. Y no le faltaba razón. Pfizer es un claro ejemplo de ello. Ya va por la tercera megafusión y en una década sólo ha lanzado un nuevo blockbuster al mercado, habiendo invertido probablemente más de 60.000 millones de dólares en investigación.

Por otra parte, también ha causado cierta sorpresa que una compañía como Merck, que había hecho gala en diversas ocasiones de su arraigada fe en la investigación propia y en el crecimiento orgánico, se haya desdicho tan rápidamente de tan firme creencia, optando por una solución defensiva, un parche rápido, en lugar de escoger un planteamiento más estratégico. Parece que lo que prima es la visión a corto plazo, el salvar los resultados y a ser posible mantener el dividendo. Con los ahorros que se espera obtener se prevé compensar la pérdida de facturación por los vencimientos de patentes, sobre todo de Singulair y Cozaar.

La principal incógnita que queda por despejar en esta historia es la respuesta que dará Johnson & Johnson, a quien todo el sector mira ahora con expectación. A pesar de que Merck y Schering-Plough han estructurado la operación en forma de una fusión inversa para preservar los derechos que esta última posee para comercializar Remicade y golimumab (su posible sucesor) fuera de EEUU y Japón, cabe la posibilidad (si no ha habido un acuerdo amistoso previo) de que J&J trate de oponerse o que incluso llegue a lanzar una oferta para comprar Schering-Plough. Que J&J no haga nada, que es la tercera posibilidad que resta, no parece plausible.

A J&J, una compañía líder en el mercado OTC, podría interesarle también que Schering-Plough la compensase ofreciéndole su cartera de estos productos a precio de ganga. No obstante, tras el anuncio de la operación de Merck y Schering-Plough, las acciones de esta última han marcado su máximo de los últimos 12 meses, lo que parece indicar que los mercados especulan con la posibilidad de que haya una pugna entre Merck y J&J por su adquisición. El plazo del que dispone J&J para hacer su reclamación es de un mes. En cualquier caso, los expertos legales consultados no se ponen de acuerdo acerca de cuál podría ser el resultado de la eventual reclamación de J&J.

La operación de Merck y Schering-Plough, seguida de la oferta de Roche por la parte que le faltaba de Genentech, confirman la nueva ola de consolidación que se inició seis semanas antes, cuando se hizo pública la oferta de Pfizer por Wyeth. Todo el mundo se pregunta ahora quiénes serán los próximos protagonistas de lo que algunos jocosamente ya han bautizado como 'el apareamiento de los dinosaurios'. Entre las gigantes del sector AstraZéneca, Bristol Myers Squibb y Sanofi-Aventis figuran en los pronósticos de la mayoría de analistas. Mientras que entre las biotecnológicas las que suenan con más fuerza son Amgen y Gilead Sciences.

Monday, February 16, 2009

¿Una nueva ola de consolidación en 2009?


Cada vez tenemos más indicios que nos llevan a creer que 2009 puede acabar siendo un año fructífero en procesos de compraventa en el sector. El reciente acuerdo de Pfizer y Wyeth, que podría llegar a ser el tercero más importante de la industria, y la nueva oferta de Roche para hacerse con la totalidad de Genentech, parecen haber alimentado las especulaciones que aseguran que nos encontramos en el inicio de una nueva ola de consolidación en el sector. En fechas recientes ha aumentado sobremanera el volumen de información que nos indica que nuevas operaciones se estarían fraguando.

Según informó hace unos días el Financial Times, Sanofi-Aventis estaría en la actualidad en conversaciones con algún banco de inversión con el fin de obtener 25.000 millones de dólares en efectivo con los que financiar operaciones de compra. La pérdida de patentes obliga a la cuarta compañía del escalafón mundial a realizar alguna adquisición en 2009 si no desea perder posiciones. La compañía ha reportado durante cuatro trimestres seguidos una disminución de sus ventas.

En diversas ocasiones se ha señalado a Bristol-Myers Squibb (BMS), con quien comercializa Plavix, como posible presa del grupo francés. Precisamente, hace algunas jornadas las acciones de BMS se han revalorizado como consecuencia de volver a circular con fuerza esta idea. No en vano, BMS cuenta en estos momentos con 10.000 millones de dólares en efectivo y un pipeline digno de consideración.

No obstante algunos analistas juzgan más probable la adquisición de una compañía de tamaño mediano, que una megafusión. Unas declaraciones recientes de Chris Viehbacher, su consejero delegado, parecen apoyar esta línea. Viebacher, quien lleva poco tiempo en el cargo y parece tener ganas de empezar pronto a dejar su huella, ha dejado abiertas la posibilidades de acuerdo en todas las áreas de negocio: biotecnología, genéricos, OTC, vacunas,…

En biotecnología se han citado a veces Amgen y Biogen Idec como posibles objetivos de la francesa. En genéricos se menciona últimamente Actavis y Ratiopharm, ambas en proceso de venta en la actualidad, a las que hace recientemente se ha sumado la india Piramal. En vacunas se nombra estos días a la belga Crucell, que posee una más que interesante cartera de productos, lo que la hace además estar en el punto de mira de Merck & Co, Novartis y GlaxoSmithKline (GSK). Andrew Witty, consejero delegado de esta última, apoya también adquisiciones más pequeñas y enfocadas a determinados nichos de mercado.

En cambio, el de Merck & Co es de los que ha dejado bien clara su posición al afirmar que no cree que “ningún consejero delegado puede en el entorno actual descartar ninguna transacción” y que él está contemplando “todo el espectro” posible de acuerdos. Sin duda, la pérdida de patente de Fosamax y el próximo vencimiento de Singulair, así como los reveses sufridos con Taranabant y Cordaptive constituyen serios argumentos para apoyar este punto de vista.

Daniel Vasella, consejero delegado de Novartis, no ve necesaria la megafusión y llega incluso a preguntarse sobre la relevancia del acuerdo Pfizer-Wyeth. Por su parte los máximos ejecutivos de compañías como AstraZéneca o Eli Lilly también se muestran menos interesados en grandes operaciones, por encontrarse actualmente ellas mismas en proceso de integrar adquisiciones recientes (MedImmune, ImClone).

Así pues, mientras algunos consejeros delegados barajan todas las posibilidades, otros restringen su interés a operaciones de menor dimensión. ¿Quién tiene el enfoque más acertado? Pues probablemente todos ellos, ya que como afirmaba Ortega y Gasset, ‘yo soy yo y mi circunstancias’, es decir, que todo ‘depende del cristal con que se mira’, de la situación en la que se encuentra cada compañía. En cualquier caso, en lo que todos parecen coincidir es en la necesidad de comprar. Y pronto.

Foto de Stinkie Pinkie vía Flickr

Monday, February 2, 2009

La tercera megafusión de Pfizer


Aunque todavía quedan casi once meses por delante, creo no equivocarme al afirmar que va a ser la noticia del año de nuestro sector. Y aún así, no me parece que vaya a ser la más sorprendente de todas, pues desde hace bastantes meses se venía esperando un movimiento así de Pfizer. Precisamente hace dos semanas, volvíamos a poner de manifiesto una vez más el principal reto del gigante norteamericano: encontrar una solución a esa ‘bomba de relojería’ llamada Lipitor. Reconozco que entonces me excedí de prudente y erré el pronóstico: Pfizer no ha tardado meses, sino tan sólo unos pocos días en ejecutar la esperada operación.

Los últimos tiempos cada vez que se hablaba de operaciones de compra en el sector, inmediatamente surgía el nombre de Pfizer. Se la ha relacionado con numerosas y variadas compañías. Por ejemplo con grandes farmacéuticas, como Bristol-Myers Squibb; con empresas de genéricos, como Ranbaxy; con biotecnológicas, como ImClone o Amgen; con compañías de menor dimensión y enfocadas a nichos de mercado específicos, como Shire. Incluso se había llegado a especular hace más de dos años con la compra de Wyeth. Han sido tantos los rumores que al final alguno de ellos debía resultar cierto.

Recientemente había indicios de que algo importante se estaba cocinando. Por ejemplo, el pasado diciembre tuvimos una fuerte evidencia cuando a través de Forbes supimos (esta sí fue una noticia sorprendente) que por primera vez en 42 años Pfizer no incrementaba el dividendo que paga trimestralmente a sus accionistas (ver Forbes). Una señal que algunos analistas (como el reputado Michael Krensavage) interpretaron correctamente en el sentido de que estaba acumulando un ‘war chest’ para una operación próxima a su culminación.

Dos megafarmacéuticas se fusionan, o una absorbe a la otra. ¿Y qué? Lo hemos visto en otras ocasiones, teniendo incluso a Pfizer como protagonista, por lo que ya ha dejado de ser una novedad. Pero en este caso hay un detalle que llama nuestra atención y se trata del sitio web (premierbiopharma.com) que ambas compañías han puesto en marcha al mismo tiempo. Tras aceptar una advertencia legal (‘disclaimer’), se puede acceder a información dirigida a los diferentes públicos de interés. Este aspecto formal sí que lo podemos calificar como novedoso.

Pero dejando al margen las formalidades y volviendo a lo verdaderamente sustancial de la noticia, lo que ahora cabe preguntarse es si esta operación acaba por resolver el principal problema de Pfizer y si, por tanto, crea valor para el accionista. Hemos sido testigos de cómo las anteriores dos megafusiones lo acabaron destruyendo. ¿Por qué debemos suponer entonces que en esta ocasión será diferente? Desde la absorción de Pharmacia-Upjohn han pasado poco más de cinco años…para seguir más o menos en el mismo sitio. Y eso es lo que probablemente sucederá si no aparecen nuevos productos innovadores. Porque ese es el verdadero quid de la cuestión.

En estos últimos años Pfizer ha visto frustrados todos sus intentos de incorporar a su catálogo los nuevos blockbusters que necesitaba para asegurar su futuro, por lo que se ve de nuevo abocada a recurrir a la megafusión. La compañía resultante reducirá puestos de trabajo (un 15 por ciento según han informado), cerrará plantas y tratará de aprovechar todas las sinergias potenciales existentes. La cúpula directiva habrá ganado un poco más de tiempo. Y cuando este ya se esté agotando de nuevo, ¿a repetir la operación? ¿Es este realmente un modelo de negocio sostenible? ¿Hasta cuándo?

Nota: Mi agradecimiento a Business Wire por la histórica foto.

Monday, October 13, 2008

Lilly bate a Bristol-Myers Squibb


Era verdad. Aunque a algunos les parecía un farol de Carl Icahn, ha resultado ser cierto: existía una compañía dispuesta a pagar 70 dólares por cada acción de ImClone. Finalmente se ha confirmado que Merck KGaA no era el ‘caballero blanco’ de Icahn, sino Eli Lilly. Durante las últimas semanas el tira y afloja entre James Cornelius, consejero delegado de Bristol-Myers Squibb (BMS) y Carl Icahn, presidente de ImClone, ha sido corto pero intenso. Resulta interesante repasar la relación epistolar pública entre ambos.


BMS, que posee el 17 por ciento de ImClone intentó adquirir el resto de las acciones ofreciendo 60 dólares por cada una de ellas y elevando finalmente su oferta a 62 dólares por acción, dando lugar a una dura e irónica carta de rechazo de Icahn a Cornelius. No obstante, la victoria de Lilly supone para BMS una dulce derrota, ya que la venta de sus acciones le reportarán 1.000 millones de dólares, y podrá seguir vendiendo Erbitux.


Al consejo de administración de Lilly, con John Lechleiter al frente, le ha tocado tomar la decisión de llevar a cabo la operación más importante y, quizá más arriesgada, de los 132 años de historia de la farmacéutica. Si no llegaran a obtenerse los resultados esperados, la compañía norteamericana podría verse lastrada por una importante deuda. Algunos analistas han expresado sus temores acerca de la capacidad de Lilly para financiar la operación. A Wall Street también le está costando digerir la noticia, las acciones cayeron un 7 por ciento, alcanzando el nivel más bajo de los últimos 11 años, y empresas de calificación de riesgo, como Fitch y Moody’s, revisarán el rating de la compañía.


Sin embargo, la operación parece oportuna tomando en consideración la situación de la compañía y el entorno del sector. A pesar de haber luchado duro, de haber invertido ingentes recursos en I+D y de haber alcanzado las fases finales de desarrollo con varios productos, en los últimos tres años Lilly no ha conseguido llevar al mercado un nuevo medicamento. Además los vencimientos de patentes previstos para los próximos cinco años (ver EG núm. 400) llevarán a Lilly a perder cerca de la mitad de su facturación actual, por lo que se ve obligada a actuar con audacia si quiere incrementar las posibilidades de encontrar alternativas que compensen esta pérdida.


Con la incorporación de Erbitux Lilly refuerza su área oncológica, en la que cuenta actualmente con Alimta y Gemzar. ImClone le proporciona además un esperanzador pipeline que incluye nuevas moléculas para el tratamiento de diversos tipos de tumores y que Lilly espera que lleguen al mercado antes del período crítico que le aguarda. Otras grandes del sector han decidido también enfocarse en oncología, donde el retorno puede ser elevado y las agencias reguladoras se suelen mostrar más tolerantes con los efectos secundarios, ante la perspectiva de poder salvar vidas.

Monday, June 9, 2008

Medicina personalizada en el tratamiento del cáncer


La curación del cáncer (o de los cánceres, como el lector prefiera) sigue siendo uno de los mayores desafíos sanitarios. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año fallecen en el mundo por esta causa cerca de ocho millones de personas. Y aunque parece que su incidencia se ha estabilizado e incluso empieza a retroceder, la guerra aún no ha terminado.

Según la consultora IMS Health, el mercado de productos para el cáncer doblará su tamaño para el año 2012. Con un crecimiento promedio anual que prevé situarse entre un 12 y un 15 por ciento (muy por encima del crecimiento del mercado farmacéutico), el valor del mercado pasará de los 48.000 millones de dólares del presente año a los 80.000 millones del 2012, llegando de este modo a superar a las estatinas, que es el segmento que lidera actualmente el escalafón mundial.

Compañías que ahora juegan un papel protagonista en este mercado (GlaxoSmithKline, Pfizer, Wyeth) hace algunos años apenas tenían presencia en el mismo. La progresiva pérdida de patente de numerosos productos y los avances científicos en el campo de la oncología han atraído el interés de numerosas compañías farmacéuticas. Así la terapia oncológica está sufriendo una notable transformación, con la introducción de fármacos dirigidos a dianas específicas, generalmente mejor tolerados, menos tóxicos que los quimioterápicos tradicionales y que ofrecen un mejor resultado clínico.

La pasada semana se ha celebrado en Chicago la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO). A esta importante cita, en la que se han presentado los últimos avances en el conocimiento y tratamiento de los diversos tipos de tumores, han acudido más de 30.000 oncólogos, científicos e inversores de todo el mundo. De los aproximadamente 5.000 estudios presentados este año uno de los temas que más destaca es el creciente uso de pruebas genéticas para personalizar los tratamientos.

Buena parte de los estudios presentados este año en ASCO tratan de determinar cómo incrementar la eficiencia de las terapias dirigidas. Debido al elevado coste que tiene este tipo de fármacos, el conseguir tratamientos más eficientes puede representar un importante ahorro a los servicios sanitarios. Es indudable que el desarrollo de pruebas genéticas que ayuden a precisar qué fármaco emplear en un determinado paciente supone un notable avance, aunque pueda resultar menos lucrativo para las compañías farmacéuticas.

En este sentido, productos líderes como Herceptin (Genentech) y Tykerb (GlaxoSmithKline) se emplean tan solo en una cuarta parte de los cánceres de mama, en aquellos que producen una proteína llamada HER-2. Ahora se ha presentado en Chicago un estudio por el cual se ha determinado que sólo aquellos pacientes con cáncer de colon que presentan la versión normal de un gen llamado KRAS son susceptibles de ser tratados con Erbitux (cetuximab, un producto de ImClone System y comercializado conjuntamente con Bristol-Myers Squibb y Merck KGaA). Algo similar a lo que le ocurrió a Vectibix de Amgen.

Un cribado de los pacientes con el fin de determinar la mejor opción terapéutica ofrecerá mejores resultados y un importante ahorro, pero hará que muchos de los productos que actualmente se encuentran en investigación clínica no lleguen jamás a ser blockbusters. Todo lo más serán nichebusters, por el menor potencial de mercado. No obstante, este enfoque está también ayudando a recuperar productos que se habían dejado de lado.

Es el caso de Iressa, un producto de AstraZeneca, aprobado por la FDA en 2003 para el cáncer de pulmón y cuya comercialización se detuvo dos años después al no haber podido demostrar un incremento de la supervivencia. Investigaciones posteriores, cuyos resultados se acaban de presentar, han podido determinar que este fármaco es capaz de retrasar significativamente la extensión del cáncer de mama en determinado tipo de pacientes. Asimismo se ha identificado el subgrupo de pacientes de cáncer de pulmón que podría beneficiarse de Iressa.

Vemos pues como el creciente uso de biomarcadores favorece una mayor precisión terapéutica en el campo de la oncología y contribuye al desarrollo de la medicina personalizada, que tanto beneficia a pacientes, como a clínicos y a proveedores sanitarios.

Monday, May 19, 2008

La reorganización de BMS aviva las especulaciones


En estos tiempos que nos ha tocado vivir, en los que la única certeza futura es la incertidumbre y en los que lo único que cuenta es la confianza en quienes toman las decisiones, es donde los analistas hallan su razón de ser. Ellos son ahora los protagonistas, los que manejan nuestras expectativas a diario con sus continuas especulaciones. Los del sector farmacéutico son especialmente hábiles y logran casi a diario mantener nuestra atención en vilo, moviendo el foco de la actualidad de un punto a otro. En esta ocasión le ha tocado el turno a Bristol-Myers Squibb (BMS).

Esta compañía norteamericana ha anunciado recientemente el acuerdo por el que vende Convatec, su negocio de productos para el cuidado de heridas y productos de ostomía. Dos compañías de capital privado, una americana y otra europea, han aceptado pagar por esta unidad 4.100 millones de dólares. Este movimiento se enmarca en una sucesión de operaciones que son las que han motivado las especulaciones de los analistas.

Ya el pasado mes de enero BMS se desprendió de su unidad de imagen médica. Y la pasada semana comunicó que planea sacar a bolsa una parte (entre un 10 y un 20 por ciento) de Mead Johnson, su unidad de nutrición infantil. Al parecer, mediante este plan de venta de activos de menor rentabilidad la compañía neoyorquina pretende obtener efectivo para invertirlo en adquisiciones que le permitan reforzar el negocio biofarmacéutico y que le aporten un mayor retorno.

El bautizado como ‘precipicio de las patentes’ (patent cliff) está ya a la vuelta de la esquina y son una excepción las compañías de las llamadas innovadoras que se encuentran a salvo de sus efectos. BMS, que actualmente es una de las grandes farmacéuticas más prósperas, es de las que previsiblemente no se librará de sufrir las consecuencias, debido sobre todo a su anticoagulante Plavix (clopidogrel DCI), el segundo producto más vendido a nivel mundial. Por ello necesita que al menos los últimos productos introducidos y los próximos a comercializar le aporten ingresos crecientes con rapidez.

En la actualidad, los resultados del primer trimestre arrojan unas cifras espectaculares. Los ingresos que proceden de las operaciones ordinarias han crecido un 20 por ciento. La venta anual móvil de Plavix crece un 39 por ciento, fruto de la recuperación de los ingresos tras la lucha con la canadiense Apotex, que no pudo mantener en el mercado una versión genérica del anticoagulante. Ahora la amenaza del genérico llega también a Europa, de la mano de un laboratorio suizo (Schweizerhall). En el futuro inmediato BMS confía en las buenas perspectivas de Sprycel e Ixempra, dos anticancerígenos que parecen muy prometedores, y a mitad de año espera poder solicitar a la FDA el registro del antidiabético saxagliptina, un competidor de Januvia, de Merck & Co.

Los 5.000 o 6.000 millones de dólares que BMS puede llegar a reunir con la venta de activos los puede emplear en la financiación de la compra de pequeñas farmacéuticas que le ayuden a revitalizar y a diversificar su pipeline actual. En su proceso de reorganización el pasado diciembre comunicó que recortaría 4.300 empleos, el 10 por ciento de su plantilla, esperando alcanzar en 2010 ahorros por valor de unos 1.500 millones de dólares anuales.

Por otra parte, es indudable que la mejora esperada de la rentabilidad y el efectivo procedente de sus desinversiones hacen a la compañía más atractiva para una eventual adquisición. En anteriores ocasiones ya hemos especulado sobre el sentido de una posible fusión con Sanofi o sobre la posibilidad de una OPA por parte de Pfizer, GlaxoSmithKline, AstraZeneca o Novartis. No obstante, James Cornelius, su presidente y consejero delegado, tiene una gran confianza en el futuro de la compañía y, como prueba de ello, acaba de invertir la módica cantidad de 2,3 millones de dólares en adquirir un paquete de 100.000 títulos de BMS. En la misma línea, Fred Hassan, su homólogo en Schering-Plough, también invirtió no hace mucho un par de millones de dólares en comprar 110.000 acciones de su compañía. Eso sí que es comprometerse y lo demás son zarandajas.