Monday, January 25, 2010
Más fusiones y nuevos genéricos en 2010
En el caso de las grandes farmacéuticas el crecimiento vendrá determinado principalmente por operaciones de fusión o adquisición. Así lo pone de manifiesto un reciente informe de Datamonitor, cuyas conclusiones muestran que dos terceras partes del crecimiento de estas compañías se deben a estos procesos. Cabe suponer que a medida que mejore la situación económica y haya más recursos financieros disponibles, aumentarán las posibilidades de que se produzcan nuevos procesos de integración. El sector de los genéricos acelerará su expansión, favorecido por los importantes vencimientos de patentes que tendrán lugar, sobre todo hacia 2011. Nuevos genéricos competirán en 2010 con marcas (como Aricept, Arimidex, Cozaar, Taxotere) cuya facturación conjunta supera actualmente los 15.000 millones de dólares. Además, en estos momentos el sector está pendiente del desenlace de la venta de Ratiopharm. En la recta final Teva y Pfizer son prácticamente quienes se disputan quién será el nuevo propietario. Teva, líder mundial del sector de genéricos, continúa su crecimiento imparable y su capitalización supera ya a la de Eli Lilly y se equipara a la de Bristol-Myers Squibb.
En el ámbito de los biosimilares, Japón ha aprobado en 2009 su procedimiento de registro y se prepara para introducir el primer producto. Por su parte Estados Unidos puede hacer lo propio en 2010, sentando así las bases para el despegue de este segmento, cuyo desarrollo se verá favorecido por los vencimientos de las patentes de epoetina alfa, filgrastim, insulina glargina, interferón alfa, interferón beta 1a y hormona del crecimiento. Uno de los puntos clave del debate en Estados Unidos ha sido el del tiempo de exclusividad. Tras varios meses de tiras y aflojas, la mayoría de legisladores llegaron a consensuar un periodo de 12 años. El vuelco electoral en los recientes comicios del estado norteamericano de Massachusetts puede hacer que se rompa este consenso y que se tenga que negociar desde el principio.
El nuevo escenario que surge a partir de los comicios de Massachusetts supone un serio obstáculo para los demócratas en su intento de reformar la sanidad, uno de los principales objetivos del programa del presidente Barack Obama. Los demócratas se ven ya reflejados en Sísifo, el célebre personaje de la mitología griega que fue condenado en el infierno a empujar una piedra colina arriba que retrocedía de nuevo antes de alcanzar la cumbre, lo que le obligaba a empezar de nuevo. Ahora, a menos que los demócratas aprueben sin cambios lo aprobado en el Senado, los republicanos podrán aplicar en la cámara alta la técnica del filibusterismo y bloquear la aprobación de la ley. Los inversores, anticipando la victoria republicana y convencidos de que el nuevo escenario favorece los intereses del sector sanitario, hicieron subir con sus compras la cotización de las acciones.
Monday, June 29, 2009
La industria farmacéutica a Obama: Yes we can

Hay industrias que reciben ayudas del gobierno a modo de salvavidas contra
Se supone que ésta pretende ser la aportación de la industria farmacéutica para ayudar al presidente Obama a realizar su ambicioso plan de reforma de
El presente acuerdo demuestra un cambio de actitud y un enfoque más colaborativo. La medida aprobada permitirá eventualmente beneficiar a más de tres millones de pensionistas y discapacitados que actualmente son víctimas de lo que popularmente se conoce como el ‘agujero del dónut’: los pacientes deben financiar de su bolsillo lo que sobrepase los 2.700 dólares anuales de gasto en medicamentos de marca y hasta un límite de 6.100 dólares por año (4.350 dólares según otras fuentes), a partir del cual vuelve a ser financiado con recursos públicos. La aportación de la industria serviría para que los pacientes paguen sólo la mitad del coste, con lo que es de prever que al menos mejore el cumplimiento de los tratamientos, ya que algunas personas reducen las dosis o dejan de tomar su medicación cuando caen en el ‘agujero del dónut’.
Si bien algunas compañías han criticado de manera explícita que se les exija un mayor esfuerzo precisamente en un momento de grave crisis económica, con el citado acuerdo la industria parece haber comprendido que la reforma es inevitable y por ello ha preferido minimizar su impacto, evitando la adopción de medidas mucho más perjudiciales para sus intereses, como un recorte de los precios de los medicamentos de prescripción. Asimismo ha aprovechado la ocasión para reivindicar y tratar de promover cambios que le sean favorables.
A priori, una ampliación de la cobertura a personas que actualmente carecen de ella hace suponer que la industria obtendrá unos ingresos adicionales, que un analista de Miller Tabak ha estimado entre 15.000 y 18.000 millones de dólares. No obstante según un informe reciente de Datamonitor la reforma de la administración norteamericana tendrá un impacto negativo en el crecimiento del sector y quienes más podrán beneficiarse serán las empresas de genéricos y los fabricantes de biosimilares.
Durante el primer trimestre de este año la industria ha aumentado el precio de muchos medicamentos por encima de un 15 por ciento, lo que ha levantado algunas voces críticas en su contra. Según han explicado las propias compañías, lo que se proponen es paliar los efectos de la actual coyuntura y sacar el máximo provecho antes de que expiren las patentes y aparezcan competidores. Diversos factores han contribuido a que durante los últimos años la capacidad competitiva del sector se haya ido debilitando, por lo que lo último que ahora desea el sector es un sistema público fuerte que le imponga una reducción de precios. Las farmacéuticas están convencidas de que el resultado sería una menor inversión en I+D y una capacidad innovadora aún más mermada, con lo que al final quien perdería sería la sociedad en su conjunto.
Monday, January 26, 2009
Despidos masivos de visitadores médicos
Pfizer planea despedir a 2.400 delegados de ventas en EE.UU., un tercio de los que trabajan en el primer mercado farmacéutico mundial. Esta es la noticia que difundió Bloomberg hace unos días, quien citaba como fuente de la información a una persona relacionada con las deliberaciones internas. Según la agencia de noticias norteamericana, el consejero delegado de Pfizer podría confirmar y dar detalles del plan de ajuste en una anunciada conferencia con inversores para el martes de esta semana.En 2006 Pfizer ya redujo un 20 por ciento su red comercial. Otras farmacéuticas del ‘top ten’ mundial han llevado a cabo recortes similares. Resulta por tanto comprensible el pánico que cunde entre los visitadores y el desasosiego de sentirse permanentemente con la espada de Damocles sobre la cabeza, pensando en si ellos serán los próximos. ‘¿Quién se ha llevado mi queso?’, se preguntará más de uno, o ‘¿quién se lo va a llevar?’. Lo cierto es que no hay un único culpable. Son varios factores los que concurren y los que llevan a las compañías a una medida de reducción masiva de los equipos comerciales.
Desde hace algunos años, el progresivo vencimiento de las patentes y la falta productos sustitutivos que compensen las facturaciones perdidas están impidiendo mantener los ritmos de crecimiento de hace tan sólo una década. A ello contribuyen además las presiones que imponen gobiernos y aseguradoras para reducir la factura farmacéutica. En los roles de los decisores sanitarios ha habido una notable evolución cualitativa y cuantitativa. Y el factor económico ha adquirido una preponderancia muy elevada.
Por otra parte, los tratamientos son cada vez más específicos, menos orientados a aliviar síntomas y corregir desequilibrios y más dirigidos a actuar sobre las causas que originan las enfermedades. El número de dianas farmacológicas no para de crecer y de unos pocos cientos se pasará en pocos años a varios miles de ellas. La emergencia de la medicina personalizada apunta también en esta dirección. En definitiva, podemos convenir en que la era de los blockbusters se ha terminado.
Parafraseando a Obama en su reciente discurso de toma de posesión, se puede afirmar con rotundidad que ‘el sector farmacéutico ha cambiado y debemos cambiar con él’. La época de los blockbusters en la que varios representantes de una compañía farmacéutica visitaban a un mismo médico generalista (las conocidas ‘redes espejo’) ha pasado a la historia. Cada vez más el enfoque de las compañías se centra en productos cuya comercialización va orientada a los especialistas (cáncer, alzheimer, esclerosis múltiple, etc.) y que requieren de menos delegados comerciales.
En otro ámbito, qué duda cabe que la forma de comunicar y de llegar a los diferentes públicos objetivo está experimentando también una evolución muy rápida. En general, el uso de los medios digitales, que en determinados estratos sociales ya son los más utilizados por la población, llegando a superar a la televisión y, en particular, la utilización (aunque aún incipiente en el sector) de las redes sociales (Facebook, MySpace, YouTube, etc.) está obligando a las compañías a replantearse y a modificar sus estrategias de comunicación, en las que las redes de ventas, aun siendo todavía muy importantes, pierden parte de su peso específico.
En definitiva, los factores y las tendencias expuestos van a continuar ejerciendo su influencia en el sector, en algunos casos incluso de forma más intensa, sobre todo si además concurren procesos de integración, por lo que cabe prever que en el futuro sigamos recibiendo nuevas noticias de ajustes de personal.
Monday, November 10, 2008
Obama gana, ¿y la industria farmacéutica?

La victoria de Obama ya ha tenido sus primeras consecuencias para la industria farmacéutica. Poco después de la apertura de las sesiones los valores de las principales compañías europeas que cotizan en bolsa han sufrido un retroceso. GlaxoSmilthKline (GSK), Novartis y Sanofi-Aventis han cedido entre un 4 y un 5 por ciento de su valor. Según los analistas, esto responde a la posibilidad de que el nuevo inquilino de la Casa Blanca cumpla con la promesa de extender la cobertura sanitaria en Estados Unidos (mucho se ha oído hablar en esta campaña de los millones de norteamericanos que andan sin seguro), lo que seguramente reduciría los márgenes del sector (una valoración del Boston Consulting Group sitúa el impacto entre los 10.000 y los 30.000 millones de dólares).
Por otra parte, la perspectiva de que se realice una revisión del programa Medicare y de que se negocien precios menores para los pensionistas, constituye una seria amenaza para la industria en general. No olvidemos que la mayoría demócrata alcanzada en el Congreso (Casa de Representantes y Senado) facilita el que las reformas mencionadas puedan ponerse en práctica. No obstante, como comentábamos recientemente en estas páginas (ver EG, núm. 402) el carácter de valor refugio que tiene este sector actuará como contrapeso y hará que las consecuencias no sean tan marcadas como lo fueron en otras ocasiones en que la situación económica era mucho más favorable.
Conviene no perder de vista también un dato significativo. Si para el sector farmacéutico ya era tradición destinar dos tercios de sus donaciones a los republicanos y un tercio a los demócratas, por primera vez en casi 20 años, la industria ha apoyado prácticamente por igual a ambos partidos (20 millones de dólares en total, según The New York Times). Un pragmático giro a la izquierda que tal vez resulte consistente con las posibilidades de ganar que asignaban a Obama.
La industria de los medicamentos genéricos, que en Estados Unidos supone dos tercios de las prescripciones, parece valorar positivamente el próximo cambio de administración. Así al menos se lo he oído decir a Bruce Downey, el consejero delegado de Barr, en una entrevista en Bloomberg. Downey explicaba que la ampliación de la cobertura traerá un aumento de la demanda de especialidades genéricas y que, por tanto, les beneficiará. No ha desaprovechado la ocasión para romper una lanza en favor de la (últimamente) tan criticada FDA y pedir que se aplique el mismo rasero a las empresas que fabrican en Estados Unidos que a las que lo hacen fuera de este país, evocando así el reciente contencioso con Ranbaxy. Precisamente en la India, donde hay unas 80 plantas de fabricación aprobadas por la FDA, se ha recibido con notable entusiasmo la victoria de Obama.
Otros asuntos importantes que han puesto sobre la mesa ambos candidatos son la limitación de la publicidad dirigida al consumidor o el permiso para reimportar medicamentos. Con relación al primero, se pretende reformar la legislación vigente con el fin de proteger al consumidor y de asegurar una mayor transparencia en la inversión. Respecto al segundo, el nuevo marco legal deber permitir a consumidores y distribuidores la compra de medicamentos en países donde el precio es menor, como Canadá, Japón, Suiza o estados de la Unión Europea. Se espera asimismo que durante la próxima legislatura se apruebe un procedimiento de registro para biosimilares.
Monday, July 7, 2008
Las presidenciales de EEUU y la industria farmacéutica

Tiempo atrás la industria farmacéutica era valor seguro para el inversor, quien sabía que podía esperar retornos estables para sus inversiones y una evolución de las cotizaciones sin demasiados sobresaltos. Por este motivo, en tiempos de crisis este sector solía ser uno de los refugios a tener en cuenta. Lamentablemente la cruda realidad nos muestra que para muchos esto ha dejado de ser así y las acciones de importantes compañías andan bastante deprimidas.
En diversas ocasiones hemos citado como una de las causas de esta situación el precipicio de las patentes (patent cliff), por el que especialmente entre 2010 y 2013, expirará la protección de productos que actualmente son superventas y que son una fuente de beneficios importante para las compañías que los comercializan. También hemos mencionado la baja productividad de la I+D, los cada vez más elevados costes de desarrollo y el mayor acento en la seguridad puesto por las agencias reguladoras, lo que dificultad aún más las aprobaciones de nuevos productos.
No obstante, en el caso del mercado norteamericano, las incertidumbres políticas es otro factor que puede estar condicionando también la situación actual de las cotizaciones. En particular este año, en el que la carrera hacia la Casa Blanca reviste un interés inusitado para la industria farmacéutica. Ya que, sea quien sea el futuro presidente de los Estados Unidos, deberá sopesar importantes decisiones que podrían afectar de manera significativa a su sector farmacéutico.
Cuando apenas faltan cuatro meses para las elecciones presidenciales, las últimas encuestan arrojan una ventaja de cuatro puntos para Barack Obama, el candidato demócrata. Mientras que un 47 por ciento de los encuestados votarían por el senador de Illinois, un 44 por ciento se decantarían por John McCain, candidato republicano. De todos modos, gane quien gane parece altamente improbable que Obama o McCain puedan mejorar con sus decisiones la situación adversa descrita con anterioridad de un modo que resulte determinante para las farmacéuticas.
Si bien tradicionalmente los republicanos se han mostrado más favorables a la industria farmacéutica, ninguno de los dos candidatos es visto con buenos ojos por el sector. Así, las donaciones de la industria a los dos partidos contendientes se reparten al 50 por ciento, a diferencia de lo ocurrido en anteriores comicios, en los que los republicanos han recibido dos tercios de las contribuciones (según el Center for Responsive Politics, www.opensecrets.org).
Este posicionamiento adquiere mayor sentido aún si se prevé que el próximo inquilino de la Casa Blanca sea demócrata. Hay quien opina que las cotizaciones actuales ya descuentan este posible desenlace y que tal vez sea una buena inversión comprar ahora títulos si anticipamos que se volverá a repetir lo que ya aconteció con Bill Clinton, quien mientras que durante su campaña de 1992 arremetió contra la industria, durante su mandato apenas si hizo cambios.
El senador McCain ha defendido públicamente que los ciudadanos norteamericanos puedan importar medicamentos de Canadá, si ello ha de repercutir favorablemente en sus bolsillos. Obama apoya la cobertura sanitaria universal y la libertad de elección de los asegurados, los mismos principios que ya contenía el primer plan de salud elaborado por Hillary Clinton cuando gobernaba su esposo. Ambos candidatos son partidarios además de introducir medidas para promover la introducción y la utilización de genéricos y una regulación gubernamental de precios, permitiendo que Medicare negocie éstos directamente con las compañías farmacéuticas. Algunas estimaciones apuntan a que esta última medida podría costar al sector unos 30.000 millones de dólares.
Considerando que el entorno político, social y económico norteamericano parece demandar cada vez más una transición de un modelo eminentemente liberal hacia un modelo mucho más socialdemócrata, en clara deriva hacia el modelo canadiense o europeo, algunos expertos recomiendan al sector adoptar una actitud más pragmática y proactiva que ayude a dar repuesta a los asuntos que más preocupan y que configuran los ejes principales del debate y de los programas electorales. De otra forma, el retroceso competitivo de la industria podría llegar a ser considerable.
