Monday, December 21, 2009
El año de las megafusiones y las redes sociales
Compañías como Pfizer (el fabricante de Lipitor) o Merck (a quien le vence la patente de Singulair) optaron por adquirir respectivamente a Wyeth y Schering Plough, operaciones que se anunciaron durante el primer trimestre y que buscan sobre todo paliar las pérdidas de facturación y de beneficio previstas como consecuencia de los vencimientos de patentes. Estas dos megafusiones junto con la oferta hostil de adquisición que Roche lanzó a Genentech fueron los hechos que acapararon la atención informativa durante el primer trimestre del año.
En el lado opuesto a Pfizer y Merck se sitúan compañías como AstraZéneca, GlaxoSmithKline o Sanofi-Aventis, cuyos consejeros delegados han manifestado en diversas ocasiones por activa y por pasiva su rechazo a tomar parte en grandes operaciones, prefiriendo ser más selectivos y asociarse o adquirir compañías más pequeñas, que tengan encaje en las estrategias de diversificación que desarrollan. Éstas incluyen ámbitos competitivos tan variados como vacunas, productos biológicos, mercados emergentes, genéricos o enfermedades raras. Las grandes farmacéuticas innovadoras demuestran de este modo haber superado algunos de los prejuicios de los que hicieron gala en el pasado.
Una consecuencia importante de las fusiones es la reducción de puestos de trabajo, ya sea en plantas de fabricación, laboratorios de investigación o redes de ventas. Precisamente este año se ha destacado también por haber batido todos los registros de despidos de visitadores médicos. Para las dos primeras operaciones comentadas se prevé una reducción del 15 por ciento de la plantilla total. Lo que en el caso de Pfizer dará lugar a un recorte de 19.500 puestos, a pesar de que en 2007 se eliminaron 10.000. Roche y Genentech aún no han concretado la reducción que aplicarán y muy probablemente se anunciará en 2010.
Éste ha sido un año muy especial para EE.UU., el principal mercado farmacéutico mundial, donde la actualidad ha venido marcada por la nueva administración, que ha nombrado nuevos responsables de la Sanidad y de la FDA. Una de las metas que el presidente Obama se marcó para la primera parte de su legislatura fue la de acometer la reforma del sistema sanitario. Con relación a la industria, en junio se hizo público cuál será su contribución en la reforma, que se concretó en un descuento de 80.000 millones de dólares distribuidos a lo largo de la próxima década. Esta rebaja se aplicará a los medicamentos financiados a través de los programas gubernamentales de provisión sanitaria, como Medicare. Por ahora, el gobierno ha dejado al margen la posibilidad de reimportar medicamentos de Canadá o de negociar directamente los precios con los fabricantes.
Por último, el 2009 ha sido el año del descubrimiento de las redes sociales por parte de las compañías farmacéuticas. Aunque algunas de ellas se resisten aún a poner un pie en el agua, otras en cambio han empezado a experimentar y a sacar provecho del uso de estas nuevas herramientas digitales. Y como muestra un botón: hace un año tan sólo Boehringer Ingelheim y Novartis tenían cuenta activa en Twitter. Actualmente la gran mayoría de las grandes compañías mantiene una o más cuentas activas. Con el fin de regular el uso de redes sociales la FDA convocó el pasado mes de noviembre una audiencia pública, tras la que abrió un período que finalizará a finales de febrero, durante el cual se le pueden enviar comentarios. Es de prever que las normas que surjan como resultado de todo el proceso influyan y estimulen a la EMEA a adoptar sus propias políticas en este ámbito.
Tuesday, June 2, 2009
Johnson & Johnson y su apuesta por la oncología

Johnson & Johnson apuesta por
Cougar no tiene aún productos comercializados. Su pipeline se encuentra formada por fármacos para tratar el cáncer de próstata, de mama y el mieloma múltiple (una forma de cáncer de médula ósea). Concretamente el producto para el tratamiento del cáncer de próstata (abiraterona) es clave en esta operación. Su desarrollo clínico se encuentra muy avanzado y de alcanzar el mercado sería el primer producto de su clase. Actualmente hay en marcha dos estudios de fase 3 cuyos resultados de esperan para 2010.
La oncología es una de las cinco áreas que J&J ha definido como prioritarias. De hecho, tal como explicita en su nota de prensa, con esta adquisición pretende reforzar su presencia en este campo, en el que ya tiene algunos productos en el mercado (Doxil, Velcade), pero donde no es particularmente fuerte. Este es un negocio atractivo para las compañías y buena parte de los productos en investigación en estos momentos van orientados al tratamiento de tumores. Unos procesos de aprobación en teoría menos complicados y más rápidos, junto con unas elevadas expectativas de ingresos motivan a las farmacéuticas a destinar buena parte de sus recursos a esta área terapéutica.
El cáncer de próstata es el carcinoma más común en hombres y la abiraterona es un producto que en este mercado podría fácilmente superar los 500 millones de dólares de facturación anual. No obstante, algunos analistas aprecian cierto riesgo en la operación de J&J, básicamente por dos motivos: uno, aunque el fármaco ha obtenido muy buenos resultados en la fase 2, aún ha de demostrar que prolonga la supervivencia de los pacientes; y dos, otras compañías están trabajando aceleradamente en el desarrollo de medicamentos para la misma indicación y que podrían llegar a ser fuertes competidores (como zibotentan de AstraZéneca, bevacizumab de Genentech/Roche o ridaforolimus de Merck & Co/Ariad).
Aunque lo anterior es cierto, no lo es menos que si J&J no hubiese tomado la decisión ahora, alguien se le podría haber adelantado y tal vez haberle hecho perder una magnífica ocasión. Hay otras compañías similares a Cougar, con productos prometedores que aún deben sortear algunos obstáculos antes de alcanzar el mercado. Si bien a medida que pasa el tiempo, el riesgo de fracaso disminuye, en paralelo aumenta la posibilidad de que otra compañía aproveche la oportunidad o que se encarezca la operación. Como en otras circunstancias de la vida, la virtud en este caso está en saber escoger el momento adecuado.
Parece natural cuestionarse si la adquisición es la opción más adecuada. Pues, no puede evitarse la comparación con el acuerdo de colaboración (que no compra) que firmó hace dos años GlaxoSmithKline con Synta Pharmaceuticals con relación al elesclomol, un fármaco para tratar el melanoma metastático. Se trata de una operación de un monto similar (885 millones de dólares), aunque en este caso GSK hizo un pago inicial de 80 millones de dólares, vinculó el resto de los pagos a la consecución de ciertas metas y situó las cantidades mayores hacia el final del proceso, reduciendo de este modo el riesgo global de la operación. De lo cual, vistos los resultados recientes, ahora se felicitan los responsables de GSK.
Con todo, es justo reconocer que a cambio de los 1.000 millones de dólares J&J obtiene además los otros productos de Cougar, una organización con su know-how y encima no tiene que pagar posteriormente royalties sobre las eventuales ventas que consiga. En cualquier caso, aunque sería preciso disponer de otras informaciones para estar seguros de qué tipo de acuerdo resultaría más favorable, resulta un ejercicio interesante reflexionar sobre ello.
Monday, May 25, 2009
El destino de Solvay Pharmaceuticals en el aire

El grupo belga Solvay, productor de sustancias químicas, plásticos y medicamentos, es uno de los pocos conglomerados químico-farmacéuticos que aún perduran. Aunque parece que por poco tiempo, pues la compañía ha contratado a tres bancos de inversión, Citigroup, Morgan Stanley y Rothschild, con el fin de gestionar la venta de Solvay Pharmaceuticals. Tras llevar a cabo una revisión estratégica de esta unidad farmacéutica y de considerar diferentes opciones, los citados bancos han preparado un cuaderno de ventas preliminar que habrían hecho llegar a potenciales compradores. Después de esta primera ronda de ofertas, se ha previsto una segunda en la que se proporcionará una información mucho más detallada, y dirigida a aquellas compañías que hayan expresado su interés en comprar.
En 2008 el grupo Solvay facturó unos 9.600 millones de euros, de los cuales 2.700 millones se obtuvieron del negocio farmacéutico. De acuerdo con analistas del sector, el precio de venta podría situarse entre los 5.000 y los 6.000 millones de euros. Los buenos resultados de la unidad de medicamentos, que aporta la mitad del beneficio operativo, no son suficientes para compensar la caída de la demanda que acusa tanto la unidad de productos químicos como la de plásticos, agudizada por la crisis económica internacional. La venta de Solvay Pharmaceuticals permitiría financiar la adquisición de un nuevo motor de crecimiento para el negocio químico del grupo.
Según informaba Financial Times el pasado mes de abril,
De los productos que comercializa Solvay sólo tenía en 2008 un producto que facturase más de 500 millones de euros (Fenofibrate), de modo que para un posible comprador, como Sanofi, la repercusión que podría tener en su cartera sería muy modesta. Bajo este prisma no parece que se pueda justificar
Solvay presentaba a finales de 2008 un balance de una solidez indiscutible, en el que la deuda suponía tan sólo una tercera parte del pasivo, por lo que desde el punto de vista financiero no parece hallarse en una situación acuciante que haga necesaria una venta rápida. Por otra parte, el rechazo a la oferta de Sanofi-Aventis indicaría que
Tuesday, April 14, 2009
BMS: ¿megafusión o futuro en solitario?

Después de las tres megafusiones acaecidas durante el primer trimestre de este año, otras de las gigantes del sector comienzan a inquietarse al ver que pueden llegar a perder su gran oportunidad, sobre todo en un momento en el que numerosas compañías se pueden comprar a buen precio. Entre ellas llama poderosamente la atención que Bristol-Myers Squibb (BMS), objeto frecuentemente de especulaciones sobre su adquisición durante los últimos dos años, siga manteniéndose independiente. Numerosos analistas han considerado que BMS podría ser la siguiente presa en la nueva ola de consolidación que han iniciado algunas de las compañías del top ten del sector.
Entre las posibles farmacéuticas a las que podría interesar hacerse con la propiedad de BMS, se viene citando a AstraZéneca, GlaxoSmithKline (GSK), Johnson & Johnson (J&J) o Sanofi-Aventis. Esta última es con la que se ha especulado en más ocasiones y es la que parece reunir más argumentos a su favor. Uno de los de más peso lo constituye el hecho de compartir la comercialización del anticoagulante Plavix (clopidogrel DCI) y del antihipertensivo Avapro/Aprovel/Karvea (irbesartán DCI), cuyas patentes vencen en 2012, año en que perdía también los derechos de comercialización del antidepresivo Abilify (aripiprazol DCI), aunque acaba de acordar con Otsuka su renovación hasta 2015. En 2008 los tres productos aportaron el 45 por ciento de la facturación neta total.
Durante los últimos dos años, James Cornelius, el consejero delegado que sustituyó a Peter Dolan al frente de la compañía, ha gobernado con éxito el destino de ésta, anticipando medidas de respuesta a futuras amenazas competitivas y preparándose para sortear la crisis que vive el sector. Ha cerrado acuerdos de licencia, y desinvertido en operaciones que no considera parte de su negocio principal, empleando el efectivo obtenido en la adquisición de pequeñas compañías con el fin de fortalecer su pipeline.
Por ello se ha desprendido de unidades de negocio que no son propiamente farmacéuticas y ha sacado a bolsa parte de la unidad de nutrición infantil Mead Johnson. Desde el pasado mes de septiembre ha logrado cerrar seis acuerdos, y ha finalizado el 2008 con 8.000 millones de dólares en tesorería. Además, mediante los programas de reducción de costes que ha puesto en marcha pretende alcanzar un ahorro de 1.500 millones de dólares anuales en 2010. Todo ello ha convertido a BMS en una compañía aún más interesante para ser objetivo de compra, lo que se ha visto reflejado en la evolución del valor de su acción.
Su cartera de productos se revela especialmente atractiva en las áreas de cáncer, cardiovascular y biológicos. Entre los productos que tiene en fase final de investigación con grandes posibilidades de alcanzar el mercado a corto plazo se encuentran apixaban (anticoagulante) y saxagliptina (antidiabético), ambos con potencial para llegar a convertirse en blockbusters. Sin duda, este atractivo pipeline encajaría muy bien con las necesidades de Sanofi, ampliando sus propias líneas en las áreas citadas y permitiéndole reforzar su presencia en Estados Unidos. Aun así, su consejero delegado, Chris Viehbacher, declaró estar considerando adquisiciones en el rango de los 5.000 a los 15.000 millones de dólares, lo que supone implícitamente el descarte de BMS.
Por su parte, lejos de despejar incógnitas, Tim Anderson, analista de Bernstein Research, acaba de rebajar la calificación de las acciones de BMS, desde un comportamiento esperado "por encima del mercado" a "similar al mercado". Según la información difundida por Associated Press, Anderson considera menos probable la megafusión, ya que GSK, Eli Lilly, AstraZéneca y Sanofi-Aventis han descartado la compra de una gran farmacéutica y tampoco considera probable la adquisición por parte de J&J o Abbott. ¿Continuará pues BMS su camino en solitario?
Monday, March 9, 2009
Las redes sociales llegan a la industria farmacéutica

Parte del éxito de la campaña que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca se ha atribuido a un uso inteligente de las llamadas redes sociales. Este factor de éxito, ampliamente reconocido, parece haber servido de estímulo a sectores que hasta ahora no se habían decidido a utilizar estos nuevos canales digitales. Desde hace muy poco tiempo el uso de redes sociales comienza a extenderse también en la industria farmacéutica.
Compañías como AstraZéneca, Boehringer Ingelheim, Johnson & Johnson, Novartis o Pfizer, ya han empezado a experimentar en este campo, sobre todo con el uso de YouTube, de Facebook o de Twitter, la herramienta de microblogging más utilizada en la actualidad. La tecnología está dando más poder a los consumidores y mantenerse al margen resulta cada vez más una notable desventaja.
Johnson & Johnson lo pudo comprobar hace unos pocos meses al pasar por una desagradable experiencia. La compañía puso en marcha una campaña publicitaria de apoyo a su producto Motrin (ibuprofeno), dirigida a jóvenes madres. El anuncio proponía el uso del producto para tratar el dolor de espalda asociado a cargar bebés en portabebés. El mensaje fue contestado por un numeroso grupo de mamás con gran virulencia a través de Twitter, YouTube y numerosos blogs, y alcanzó una enorme popularidad, causando la retirada de la campaña y el cierre temporal del sitio web. J&J llegó incluso a emitir un comunicado pidiendo disculpas.
No obstante, cabe señalar que la experiencia de J&J tuvo también su lado positivo. El anuncio se emitió on line y en prensa, antes de lanzar su difusión en televisión. Así, la primera experiencia sirvió como banco de pruebas y la retirada temprana permitió el ahorro de buena parte de la inversión prevista para la campaña. Gracias a esta experiencia J&J aprendió, de este modo, la importancia de participar y gestionar la imagen y la comunicación en el ámbito de las redes sociales.
Hoy en día constituye un grave error obviar esta nueva variable. No se puede seguir viviendo de espaldas a lo que se comenta de nuestras marcas y de nuestras empresas en la red. Más aún, es preciso participar de forma activa en este diálogo con los públicos relevantes. Sobre todo cuando existen cada vez más herramientas para conocer qué es lo que se está diciendo sobre nosotros en cada momento. Blogpulse, Boardtracker, Co.mments.com, Google Alerts, Technorati, TweetScan o WhosTalkin, son algunas de ellas.
Mientras YouTube goza de una elevada popularidad entre los usuarios de Internet, la presencia activa de las compañías farmacéuticas es todavía incipiente. AstraZéneca y Sanofi-Aventis han empezado hace unos días a experimentar en este medio. Ambas han lanzado sendos canales en los que incluyen testimonios de pacientes e información. El canal de Sanofi-Aventis va orientado a pacientes diabéticos y por el momento no permite la conversación bidireccional. Por su parte, el sitio de AstraZéneca se dirige a asmáticos y sirve de apoyo a su marca Symbicort (budesonida/formoterol). Los pacientes pueden elaborar sus propios vídeos y enviarlos a AstraZéneca para su publicación.
En el caso de Facebook, una de las redes sociales que goza de mayor popularidad, se pueden encontrar diversas iniciativas en nuestro sector encaminadas por ejemplo a promover el conocimiento de una determinada patología (es el caso del trastorno de déficit de atención e hiperactividad, patrocinado por McNeil Pediatrics) o la adherencia a tratamientos (como en el caso de Zometa, de Novartis). Tanto Novartis como Sanofi-Aventis mantienen en Facebook sendos sitios oficiales a los que se han adherido ya más de un millar de miembros en cada uno.
Otras grandes del sector como AstraZéneca, GSK, J&J, Lilly o Pfizer también se hallan representadas en Facebook, aunque muestran un nivel de actividad más modesto. Este tipo de iniciativas encuentra también su utilidad a la hora de fomentar la cohesión interna de los empleados, así como en la promoción de proyectos empresariales que desean atraer talento.
Tras ver estos movimientos, resulta estimulante comprobar que numerosas compañías se han adentrado ya en el mundo de las redes sociales, aunque se nota que en la mayoría de los casos se encuentran todavía en una fase experimental.
