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Monday, January 25, 2016

El impacto de los biosimilares

Source: Alan Hippe, CFO Roche, London, November 2015


El pasado mes de marzo la FDA aprobó Zarxio (Sandoz), el primer biosimilar en EE.UU., una versión de Neupogen (filgrastim, de Amgen), que se emplea para tratar la neutropenia. El ahorro que este tipo de productos supondrá para los pagadores puede ser considerable. Así, Rand corporation ha estimado que hasta el 2024, sólo en los EE.UU., el uso de los biosimilares supondrá un ahorro superior a los 44.000 millones de dólares. Cientos de compañías trabajan en la actualidad en este emergente mercado, quienes desarrollan o comercializan más de 700 productos. De los 10 productos más vendidos a nivel mundial, seis son biotecnológicos (compuestos por proteinas o moléculas complejas), de los cuales el líder es Humira (adalimumab), comercializado por Abbvie para la artritis reumatoide y cuya patente vencerá a finales de 2016.

La inversión necesaria para poner un biosimilar en el mercado es considerablemente superior a la de un genérico. Mientras que el desarrollo de un genérico puede costar entre 1 y 4 millones de dólares,  un biosimilar requiere unos 7-8 años de desarrollo y una inversión estimada entre los 100 y los 250 miillones de dólares. Según Thomson Reuters, el mercado global de biosimilares alcanzará en 2020 un tamaño de unos 25.000 millones de dólares.

En Europa los biosimilares se empezaron a comercializar en 2006, por lo que la experiencia clínica acumulada ya es muy vasta. No obstante el grado de adopción varía significativamente entre los diferentes países. Mientras en Polonia los biosimilares suponen ya un 80 por ciento de la categoría, en Noruega un 67 por ciento y en Finlandia y Hungría un 33 por ciento, en Alemania y España apenas representan el 10 por ciento. Y en Gran Bretaña y Francia su penetración es aún incipiente.

A medida que los productos establecidos vayan perdiendo la patente, los biosimilares se llevarán una parte de sus ventas. Grandes compañías, como Abbvie, Roche o Pfizer, van a sufrir durante los próximos años la competencia de biosimilares. Sólo en el caso de Humira hay 11 biosimilares bajo desarrollo, que esperan competir cuando el producto pierda su patente a finales del presente año. Para otras compañías, la competencia aún tardará en llegar, como le ocurre a BMS, o tienen una menor exposición a los biológicos, como es el caso de Merck.

En Europa, Remicade (infliximab, de J&j) empezó hace un año a sufrir la competencia de un biosimilar, fabricado por la surcoreana Celltrion (en EE.UU. se encuentra todavía bajo revisión). Compañías como Roche ya han calculado el posible impacto que los biosimilares tendrán en su facturación. En 2018 sus tres biológicos principales, Mabthera, Herceptin y Avastin, perderán la patente. No obstante, Roche ya dispone en su pipeline de productos en fases avanzadas de desarrollo, llamados a reemplazar a los anteriores.

Los biosimilares constituyen el próximo precipicio para las farmacéuticas, pero está aún por ver cuál será su dimensión, aunque algunos indicios apuntan a que será mayor de lo inicialmente previsto.

Monday, March 9, 2015

La compra de Abbvie aviva el debate sobre la burbuja biotecnológica

La magnitud de la compra de Pharmacyclics por parte de Abbvie (21.000 millones de dólares, 40 veces su facturación) refleja el apetito que experimentan en este momento las grandes empresas farmacéuticas.

Este acuerdo es el último de una serie de operaciones que buscan diversificar las carteras de productos y reducir el impacto de los vencimientos de patentes. Sin ir más lejos, el pasado mes de febrero Pfizer decidió adquirir Hospira por unos 17.000 millones de dólares.

Con la compra de Pharmacyclics Abbvie incorpora a su cartera de oncología un importante medicamento contra la leucemia: Imbruvica (ibrutinib), un producto aprobado en más de 40 países y cuya facturación este año sólo en EE.UU. rondará los 1.000 millones de dólares. Según los analistas en 2020 su facturación total podría alcanzar los 5.800 millones de dólares.

Así pues, mediante este movimiento estratégico Abbvie reduce su dependencia de Humira (para tratar la artritis reumatoide), su principal producto en facturación. Recordemos que el pasado mes de octubre Abbvie fracasó en su intento de adquirir la irlandesa Shire por 55.000 millones de dólares.

Estas y otras operaciones han impulsado las valoraciones en bolsa de las compañías biotecnológicas hasta el punto de que algunos hablan de burbuja. Si lo analizamos en términos de facturación Abbvie está pagando unas 40 veces la facturación de Pharmacyclics. Según datos recopilados por Bloomberg, durante los tres años últimos para acuerdos similares se ha pagado un promedio de 31 veces la facturación.

El calentamiento que experimenta el sector de las biotecnológicas está adelantando las salidas a bolsa. Ya no es raro que lo hagan durante la fase 1 o incluso durante la investigación preclínica.



Algunas voces argumentan que los avances científicos y las nuevas técnicas explican la mayor productividad y la menor tasa de fracasos actuales. No obstante hay quien advierte que bastará unos pocos fracasos seguidos para que el mercado pierda la confianza y se precipite, tal como sucedió en el 2000. Tras el descalabro fue necesario que pasara toda una década para lograr la recuperación.

Monday, April 19, 2010

¿Por qué Abbott compra Facet Biotech?

Desde 1924 Abbott no ha dejado ni un año de repartir dividendos a sus accionistas. De este modo, ha conseguido situarse en la elite de compañías del Standard & Poor 500, reconocidas por haber pagado dividendos crecientes durante más de 25 años consecutivos. Y por si fuera poco, considerando los últimos tres años, Abbott es la farmacéutica líder en retorno total para el accionista (20 por ciento), muy por delante de Bristol-Myers Squibb, la que le sigue en la lista. Si bien desde octubre de 2008 a mayo de 2009 la acción tuvo una evolución descendente, con posterioridad a esa fecha ha seguido una senda alcista, recuperó la mayor parte de su valor y, actualmente, la mayoría de analistas recomiendan la posición compradora.

El artífice de esta trayectoria es Miles D. White, quien lleva más de 25 años en la compañía, casi la mitad ostentado la máxima responsabilidad ejecutiva. Bajo su mandato como consejero delegado Abbott ha desarrollado una estrategia de diversificación hacia aquellos segmentos de mercado más atractivos y ha incorporado a su cartera productos que generan una parte muy importante de su facturación actual. Esta estrategia, que aún continúa en marcha, se sustenta en una sucesión de adquisiciones cuidadosamente seleccionadas en base a criterios de encaje estratégico y rentabilidad. Aunque hace algunos meses White dejó claro que sus prioridades no estaban en farmacia sino en otros negocios (nutrición, diagnósticos o dispositivos médicos) y que no estaba interesado en grandes megafusiones, la farmacéutica llevó a cabo el pasado año una de sus mayores adquisiciones (junto con las compras históricas de Knoll en 2000 y de Kos en 2006), al pagar por el negocio farmacéutico de la belga Solvay más de 6.000 millones de dólares. Abbott se ahorró el 35 por ciento al financiar la operación con efectivo conseguido fuera de Estados Unidos y evitar el pago de impuestos que hubiera supuesto la repatriación.

Si la compra de Solvay le ha permitido extender su presencia geográfica, entrar en el negocio de vacunas, incorporar una cartera de genéricos de marca y asegurar Tricor/TriLipix que refuerza así el negocio de lípidos, ahora la compra de Facet Biotech viene a engrosar y ampliar las áreas de Inmunología y Cáncer. Con anterioridad, la biotecnológica Biogen Idec llegó a poner sobre la mesa hasta 17,50 dólares por acción para hacerse con la propiedad de Facet Biotech, pero ésta rechazó la oferta por considerarla insuficiente. Ahora Abbott ha aceptado pagar 27 dólares por acción, lo que supone valorar Facet en 450 millones de dólares.

Uno de los productos más importantes comercializados por Abbott es Humira (adalimumab DCI), un anticuerpo monoclonal que se emplea en la artritis reumatoide y la psoriasis y que necesita disponer de recambio cuanto antes, pues su patente vence en 2015 y su facturación en 2009 superó los 5.500 millones de dólares. Los avances en biología celular y molecular han llevado a diversas farmacéuticas y biotecnológicas a apostar por este tipo de productos, una de las clases terapéuticas más versátil, rentable y de mayor crecimiento. En la actualidad Biogen codesarrolla con Facet daclizumab DCI, un producto similar, que se encuentra en fase 2 de ensayos clínicos para el tratamiento de la esclerosis múltiple y que encaja muy bien en la cartera de Abbott.

El pipeline de Facet incluye además otros anticuerpos monoclonales (volociximab DCI, elotuzumab DCI) que están siendo investigados en diversos tipos de tumores. Se amplían así las opciones de Abbott para reforzar su posición competitiva en oncología, otra de las áreas que arroja mejores perspectivas de crecimiento y rentabilidad. Si alguno de estos productos culminase con éxito su desarrollo clínico y alcanzase el mercado (lo que parece bastante probable), los 450 millones de dólares desembolsados contribuirán generosamente a mantener el retorno para los accionistas.

Monday, September 15, 2008

A la FDA le preocupa la Food and Drug Administration


Últimamente la FDA recuerda a esos insidiosos detectores de aeropuerto cuya sensibilidad es tan elevada que casi nos obligan a despojarnos de toda prenda que llevemos encima. Al igual que ellos los funcionarios del regulador norteamericano parecen estar dispuestos a no dejar pasar ni una. Ante la menor sospecha de que un fármaco, comercializado o en vías de llegar a serlo, pudiera causar algún efecto secundario a los pacientes, no dudan en lanzar su advertencia pública. Y tal como sucede en el rutinario control aeroportuario, en el que en ocasiones el quejido del dichoso aparato se nos antoja excesivo, así parece reaccionar ahora el organismo de Maryland.

En esta ocasión, los «pasajeros» a los que les ha sonado la alarma han sido los inhibidores de TNF (factor de necrosis tumoral, en inglés), medicamentos de origen biológico (anticuerpos monoclonales) que se emplean con gran éxito en el tratamiento de la artritis reumatoide, proporcionando a los pacientes un notable alivio y una sustancial mejora de su calidad de vida. Enbrel (etanercept; Amgen/Wyeth), Humira (adalimumab; Abbott), Remicade (infliximab; Johnson & Johnson/Schering Plough) y Cimzia (certolizumab pegol, UCB) son los cuatro productos que deberán añadir a su ya extensa lista de advertencias de seguridad el riesgo de histoplasmosis, una infección fúngica.

En la artritis reumatoide el sistema inmunitario del paciente ataca las articulaciones, provocando así dolor e inflamación. En consecuencia, un medicamento que actúe inhibiendo el sistema inmunitario, puede constituir un tratamiento eficaz en la artritis. Pero este modo de acción resulta un arma de doble filo, ya que ante una eventual infección nuestro sistema de defensa puede que no logre combatirla.

Ello explica que, si tomamos la ficha técnica o el prospecto de cualquiera de los cuatro productos mencionados anteriormente, podremos observar cómo bajo los epígrafes de advertencias o de efectos adversos se menciona que deberán extremarse las precauciones en caso de que el paciente padezca una infección en el momento de instaurar el tratamiento o que hiciese su aparición durante el transcurso del mismo. Hasta aquí todo parece lógico y previsible. Lo que no parece tan normal y es causa de no poca extrañeza es la exigencia de la FDA para que ahora se incluya en la ficha técnica una determinada infección. ¿Por qué esa sí y no otras?

Hace unas semanas la tarjeta amarilla se la sacaron a Byetta, el antidiabético de Eli Lilly. El reporte de seis casos de pancreatitis severa, dos de los cuales resultaron fatales, parece ser el origen de la amonestación de la FDA. La mayoría de los medios no tardaron en reaccionar asociando la pancreatitis al producto de Lilly, obviando que cerca de un millón de pacientes diabéticos lo toman y que éstos tienen un riesgo de sufrir pancreatitis mayor que el de la población general, con independencia del tratamiento que estén siguiendo. A la FDA le pareció que seis pacientes entre un millón es más que cinco (como poco) entre cien mil, que es el riesgo de la población general. Otro ejemplo de que estos «cowboys» son de gatillo ligero.

Parece como si a la FDA lo que le preocupase, más que la seguridad de los pacientes (que también), fuese su propia seguridad. Es como si quisiera curarse en salud y vacunarse contra toda crítica. Así es como pensaba el reputado economista Milton Friedman, quien en su obra ‘Libertad de elegir’, manifestaba que el procedimiento regulatorio padece de forma inherente un sesgo en contra de la aprobación de algunos fármacos valiosos, pues los efectos adversos de prohibir equivocadamente la comercialización de un medicamento útil son indetectables, mientras que las consecuencias de aprobar erróneamente el uso de un fármaco perjudicial son objeto de una amplia difusión y, en conclusión, la FDA actuará en la dirección que le reporte una menor condena pública, dejando al margen las consecuencias sanitarias. Ojo: la próxima advertencia está al caer.