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Monday, December 21, 2009

El año de las megafusiones y las redes sociales

Con el año a punto de concluir es buen momento para hacer una revisión y poner de manifiesto los hechos más destacables, constatando las tendencias y los retos que caracterizan en estos momentos a la industria farmacéutica global. Para la industria innovadora uno de estos retos lo constituye sin duda el precipicio de las patentes, sobre cuyo borde se encuentran ya algunas de ellas. Y en España incluso un poco más adelante, pues los dos productos de mayor facturación a nivel mundial, Lipitor (atorvastatina) y Plavix (clopidogrel) ya han comenzado a sufrir en este país la competencia de genéricos.

Compañías como Pfizer (el fabricante de Lipitor) o Merck (a quien le vence la patente de Singulair) optaron por adquirir respectivamente a Wyeth y Schering Plough, operaciones que se anunciaron durante el primer trimestre y que buscan sobre todo paliar las pérdidas de facturación y de beneficio previstas como consecuencia de los vencimientos de patentes. Estas dos megafusiones junto con la oferta hostil de adquisición que Roche lanzó a Genentech fueron los hechos que acapararon la atención informativa durante el primer trimestre del año.

En el lado opuesto a Pfizer y Merck se sitúan compañías como AstraZéneca, GlaxoSmithKline o Sanofi-Aventis, cuyos consejeros delegados han manifestado en diversas ocasiones por activa y por pasiva su rechazo a tomar parte en grandes operaciones, prefiriendo ser más selectivos y asociarse o adquirir compañías más pequeñas, que tengan encaje en las estrategias de diversificación que desarrollan. Éstas incluyen ámbitos competitivos tan variados como vacunas, productos biológicos, mercados emergentes, genéricos o enfermedades raras. Las grandes farmacéuticas innovadoras demuestran de este modo haber superado algunos de los prejuicios de los que hicieron gala en el pasado.

Una consecuencia importante de las fusiones es la reducción de puestos de trabajo, ya sea en plantas de fabricación, laboratorios de investigación o redes de ventas. Precisamente este año se ha destacado también por haber batido todos los registros de despidos de visitadores médicos. Para las dos primeras operaciones comentadas se prevé una reducción del 15 por ciento de la plantilla total. Lo que en el caso de Pfizer dará lugar a un recorte de 19.500 puestos, a pesar de que en 2007 se eliminaron 10.000. Roche y Genentech aún no han concretado la reducción que aplicarán y muy probablemente se anunciará en 2010.

Éste ha sido un año muy especial para EE.UU., el principal mercado farmacéutico mundial, donde la actualidad ha venido marcada por la nueva administración, que ha nombrado nuevos responsables de la Sanidad y de la FDA. Una de las metas que el presidente Obama se marcó para la primera parte de su legislatura fue la de acometer la reforma del sistema sanitario. Con relación a la industria, en junio se hizo público cuál será su contribución en la reforma, que se concretó en un descuento de 80.000 millones de dólares distribuidos a lo largo de la próxima década. Esta rebaja se aplicará a los medicamentos financiados a través de los programas gubernamentales de provisión sanitaria, como Medicare. Por ahora, el gobierno ha dejado al margen la posibilidad de reimportar medicamentos de Canadá o de negociar directamente los precios con los fabricantes.

Por último, el 2009 ha sido el año del descubrimiento de las redes sociales por parte de las compañías farmacéuticas. Aunque algunas de ellas se resisten aún a poner un pie en el agua, otras en cambio han empezado a experimentar y a sacar provecho del uso de estas nuevas herramientas digitales. Y como muestra un botón: hace un año tan sólo Boehringer Ingelheim y Novartis tenían cuenta activa en Twitter. Actualmente la gran mayoría de las grandes compañías mantiene una o más cuentas activas. Con el fin de regular el uso de redes sociales la FDA convocó el pasado mes de noviembre una audiencia pública, tras la que abrió un período que finalizará a finales de febrero, durante el cual se le pueden enviar comentarios. Es de prever que las normas que surjan como resultado de todo el proceso influyan y estimulen a la EMEA a adoptar sus propias políticas en este ámbito.

Tuesday, June 2, 2009

Johnson & Johnson y su apuesta por la oncología


Johnson & Johnson apuesta por la oncología. Prueba de ello es su intención de adquirir a través de una oferta pública la biofarmacéutica Cougar Biotechnology (fundada en 2003) por unos 1.000 millones de dólares en efectivo, que aunque es una cantidad respetable, no supone gran cosa para una compañía como J&J que dispone de 14.000 millones en el bolsillo. Las acciones de Cougar [CGRB] se revalorizaron un 16 por ciento nada más hacerse pública la noticia. De llegar a consumarse, el cierre de la transacción se espera para el tercer trimestre del año el curso.


Cougar no tiene aún productos comercializados. Su pipeline se encuentra formada por fármacos para tratar el cáncer de próstata, de mama y el mieloma múltiple (una forma de cáncer de médula ósea). Concretamente el producto para el tratamiento del cáncer de próstata (abiraterona) es clave en esta operación. Su desarrollo clínico se encuentra muy avanzado y de alcanzar el mercado sería el primer producto de su clase. Actualmente hay en marcha dos estudios de fase 3 cuyos resultados de esperan para 2010.


La oncología es una de las cinco áreas que J&J ha definido como prioritarias. De hecho, tal como explicita en su nota de prensa, con esta adquisición pretende reforzar su presencia en este campo, en el que ya tiene algunos productos en el mercado (Doxil, Velcade), pero donde no es particularmente fuerte. Este es un negocio atractivo para las compañías y buena parte de los productos en investigación en estos momentos van orientados al tratamiento de tumores. Unos procesos de aprobación en teoría menos complicados y más rápidos, junto con unas elevadas expectativas de ingresos motivan a las farmacéuticas a destinar buena parte de sus recursos a esta área terapéutica.


El cáncer de próstata es el carcinoma más común en hombres y la abiraterona es un producto que en este mercado podría fácilmente superar los 500 millones de dólares de facturación anual. No obstante, algunos analistas aprecian cierto riesgo en la operación de J&J, básicamente por dos motivos: uno, aunque el fármaco ha obtenido muy buenos resultados en la fase 2, aún ha de demostrar que prolonga la supervivencia de los pacientes; y dos, otras compañías están trabajando aceleradamente en el desarrollo de medicamentos para la misma indicación y que podrían llegar a ser fuertes competidores (como zibotentan de AstraZéneca, bevacizumab de Genentech/Roche o ridaforolimus de Merck & Co/Ariad).


Aunque lo anterior es cierto, no lo es menos que si J&J no hubiese tomado la decisión ahora, alguien se le podría haber adelantado y tal vez haberle hecho perder una magnífica ocasión. Hay otras compañías similares a Cougar, con productos prometedores que aún deben sortear algunos obstáculos antes de alcanzar el mercado. Si bien a medida que pasa el tiempo, el riesgo de fracaso disminuye, en paralelo aumenta la posibilidad de que otra compañía aproveche la oportunidad o que se encarezca la operación. Como en otras circunstancias de la vida, la virtud en este caso está en saber escoger el momento adecuado.


Parece natural cuestionarse si la adquisición es la opción más adecuada. Pues, no puede evitarse la comparación con el acuerdo de colaboración (que no compra) que firmó hace dos años GlaxoSmithKline con Synta Pharmaceuticals con relación al elesclomol, un fármaco para tratar el melanoma metastático. Se trata de una operación de un monto similar (885 millones de dólares), aunque en este caso GSK hizo un pago inicial de 80 millones de dólares, vinculó el resto de los pagos a la consecución de ciertas metas y situó las cantidades mayores hacia el final del proceso, reduciendo de este modo el riesgo global de la operación. De lo cual, vistos los resultados recientes, ahora se felicitan los responsables de GSK.


Con todo, es justo reconocer que a cambio de los 1.000 millones de dólares J&J obtiene además los otros productos de Cougar, una organización con su know-how y encima no tiene que pagar posteriormente royalties sobre las eventuales ventas que consiga. En cualquier caso, aunque sería preciso disponer de otras informaciones para estar seguros de qué tipo de acuerdo resultaría más favorable, resulta un ejercicio interesante reflexionar sobre ello.

Monday, March 23, 2009

El apareamiento de los dinosaurios


El reciente anuncio de fusión entre Merck y Schering-Plough ha estado en boca de los analistas durante los últimos seis años. A pesar, pues, de la obviedad de la operación, ésta no ha dejado de sorprender. Las megafusiones cada vez convencen menos y la tesis que afirma que no son la panacea va ganando nuevos adeptos con cada megaoperación. El doctor Pedro Cuatrecasas, quien dirigió la investigación de Warner-Lambert en los tiempos en que inventaron Lipitor (Cardyl), advertía hace un par de años que la innovación farmacéutica corre serio peligro en parte a causa de las megafusiones, responsables en buena medida del descenso del número de nuevos fármacos. Y no le faltaba razón. Pfizer es un claro ejemplo de ello. Ya va por la tercera megafusión y en una década sólo ha lanzado un nuevo blockbuster al mercado, habiendo invertido probablemente más de 60.000 millones de dólares en investigación.

Por otra parte, también ha causado cierta sorpresa que una compañía como Merck, que había hecho gala en diversas ocasiones de su arraigada fe en la investigación propia y en el crecimiento orgánico, se haya desdicho tan rápidamente de tan firme creencia, optando por una solución defensiva, un parche rápido, en lugar de escoger un planteamiento más estratégico. Parece que lo que prima es la visión a corto plazo, el salvar los resultados y a ser posible mantener el dividendo. Con los ahorros que se espera obtener se prevé compensar la pérdida de facturación por los vencimientos de patentes, sobre todo de Singulair y Cozaar.

La principal incógnita que queda por despejar en esta historia es la respuesta que dará Johnson & Johnson, a quien todo el sector mira ahora con expectación. A pesar de que Merck y Schering-Plough han estructurado la operación en forma de una fusión inversa para preservar los derechos que esta última posee para comercializar Remicade y golimumab (su posible sucesor) fuera de EEUU y Japón, cabe la posibilidad (si no ha habido un acuerdo amistoso previo) de que J&J trate de oponerse o que incluso llegue a lanzar una oferta para comprar Schering-Plough. Que J&J no haga nada, que es la tercera posibilidad que resta, no parece plausible.

A J&J, una compañía líder en el mercado OTC, podría interesarle también que Schering-Plough la compensase ofreciéndole su cartera de estos productos a precio de ganga. No obstante, tras el anuncio de la operación de Merck y Schering-Plough, las acciones de esta última han marcado su máximo de los últimos 12 meses, lo que parece indicar que los mercados especulan con la posibilidad de que haya una pugna entre Merck y J&J por su adquisición. El plazo del que dispone J&J para hacer su reclamación es de un mes. En cualquier caso, los expertos legales consultados no se ponen de acuerdo acerca de cuál podría ser el resultado de la eventual reclamación de J&J.

La operación de Merck y Schering-Plough, seguida de la oferta de Roche por la parte que le faltaba de Genentech, confirman la nueva ola de consolidación que se inició seis semanas antes, cuando se hizo pública la oferta de Pfizer por Wyeth. Todo el mundo se pregunta ahora quiénes serán los próximos protagonistas de lo que algunos jocosamente ya han bautizado como 'el apareamiento de los dinosaurios'. Entre las gigantes del sector AstraZéneca, Bristol Myers Squibb y Sanofi-Aventis figuran en los pronósticos de la mayoría de analistas. Mientras que entre las biotecnológicas las que suenan con más fuerza son Amgen y Gilead Sciences.

Monday, February 16, 2009

¿Una nueva ola de consolidación en 2009?


Cada vez tenemos más indicios que nos llevan a creer que 2009 puede acabar siendo un año fructífero en procesos de compraventa en el sector. El reciente acuerdo de Pfizer y Wyeth, que podría llegar a ser el tercero más importante de la industria, y la nueva oferta de Roche para hacerse con la totalidad de Genentech, parecen haber alimentado las especulaciones que aseguran que nos encontramos en el inicio de una nueva ola de consolidación en el sector. En fechas recientes ha aumentado sobremanera el volumen de información que nos indica que nuevas operaciones se estarían fraguando.

Según informó hace unos días el Financial Times, Sanofi-Aventis estaría en la actualidad en conversaciones con algún banco de inversión con el fin de obtener 25.000 millones de dólares en efectivo con los que financiar operaciones de compra. La pérdida de patentes obliga a la cuarta compañía del escalafón mundial a realizar alguna adquisición en 2009 si no desea perder posiciones. La compañía ha reportado durante cuatro trimestres seguidos una disminución de sus ventas.

En diversas ocasiones se ha señalado a Bristol-Myers Squibb (BMS), con quien comercializa Plavix, como posible presa del grupo francés. Precisamente, hace algunas jornadas las acciones de BMS se han revalorizado como consecuencia de volver a circular con fuerza esta idea. No en vano, BMS cuenta en estos momentos con 10.000 millones de dólares en efectivo y un pipeline digno de consideración.

No obstante algunos analistas juzgan más probable la adquisición de una compañía de tamaño mediano, que una megafusión. Unas declaraciones recientes de Chris Viehbacher, su consejero delegado, parecen apoyar esta línea. Viebacher, quien lleva poco tiempo en el cargo y parece tener ganas de empezar pronto a dejar su huella, ha dejado abiertas la posibilidades de acuerdo en todas las áreas de negocio: biotecnología, genéricos, OTC, vacunas,…

En biotecnología se han citado a veces Amgen y Biogen Idec como posibles objetivos de la francesa. En genéricos se menciona últimamente Actavis y Ratiopharm, ambas en proceso de venta en la actualidad, a las que hace recientemente se ha sumado la india Piramal. En vacunas se nombra estos días a la belga Crucell, que posee una más que interesante cartera de productos, lo que la hace además estar en el punto de mira de Merck & Co, Novartis y GlaxoSmithKline (GSK). Andrew Witty, consejero delegado de esta última, apoya también adquisiciones más pequeñas y enfocadas a determinados nichos de mercado.

En cambio, el de Merck & Co es de los que ha dejado bien clara su posición al afirmar que no cree que “ningún consejero delegado puede en el entorno actual descartar ninguna transacción” y que él está contemplando “todo el espectro” posible de acuerdos. Sin duda, la pérdida de patente de Fosamax y el próximo vencimiento de Singulair, así como los reveses sufridos con Taranabant y Cordaptive constituyen serios argumentos para apoyar este punto de vista.

Daniel Vasella, consejero delegado de Novartis, no ve necesaria la megafusión y llega incluso a preguntarse sobre la relevancia del acuerdo Pfizer-Wyeth. Por su parte los máximos ejecutivos de compañías como AstraZéneca o Eli Lilly también se muestran menos interesados en grandes operaciones, por encontrarse actualmente ellas mismas en proceso de integrar adquisiciones recientes (MedImmune, ImClone).

Así pues, mientras algunos consejeros delegados barajan todas las posibilidades, otros restringen su interés a operaciones de menor dimensión. ¿Quién tiene el enfoque más acertado? Pues probablemente todos ellos, ya que como afirmaba Ortega y Gasset, ‘yo soy yo y mi circunstancias’, es decir, que todo ‘depende del cristal con que se mira’, de la situación en la que se encuentra cada compañía. En cualquier caso, en lo que todos parecen coincidir es en la necesidad de comprar. Y pronto.

Foto de Stinkie Pinkie vía Flickr

Monday, February 9, 2009

La opa hostil de Roche a Genentech


Diversas voces auguran que el reciente acuerdo de Pfizer y Wyeth traerá una nueva ola de fusiones y absorciones en el sector, en un momento en el que las compañías tratan afanosamente de ahorrar costes. No obstante, Roche, que tiene uno de los pipelines más atractivos de la industria, acaba de cerrar la puerta a posibles candidatos dispuestos a hacerse con una parte significativa de su capital.

Los herederos de la familia Roche, quienes ostentan algo más del 50 por ciento de las acciones, han decidido prolongar el acuerdo que suscribieron para mantener unidas sus acciones. El primero de la lista de pretendientes es Novartis, quien ya posee un 33 por ciento del capital. Por el momento Daniel Vasella, su consejero delegado, deberá seguir esperando pacientemente una oportunidad que le permita hacerse con el control.

Por su parte Roche continua con su ofensiva iniciada el pasado mes de julio para adquirir el 44 por ciento del capital de Genentech que aún no posee. Genentech cotiza actualmente por debajo de los 83 dólares por acción, lejos de los 89 de la primera oferta. Ahora Roche ha convertido su oferta en hostil y ofrece 86,50 dólares por acción. Y aunque su cúpula directiva se muestra convencida de que los accionistas de Genentech cederán, las probabilidades de que así sea parecen remotas, pues según FactSet MergerMetrics, de las 66 opas hostiles analizadas desde 2004, sólo dos disminuyeron su oferta y ninguna de ellas llegó a culminarse.

Genentech ha desarrollado los tres productos más vendidos de Roche: Avastin, Herceptin y Rituxan. Dentro de algunas semanas, probablemente a mediados de abril, se conocerán los resultados de una investigación que trata de evaluar el uso de Avastin, el buque insignia de Genentech, como terapia adyuvante en el cáncer de colon. Si los resultados que se obtienen son buenos, Roche corre el riesgo de tener que pagar una cantidad mucho más elevada.

En este caso parece que Roche no desea aventurarse y por ello ha decidido hacer pública ahora su oferta, pues un incremento del valor de Genentech podría hacer inalcanzable la financiación y dar al traste con la operación. Es de prever que de alcanzarse un acuerdo antes de la revelación de los datos del estudio de Avastin, éste incluiría una cláusula que penalizaría fuertemente su eventual rotura, evitando así su renegociación.

Roche acaba de presentar hace tan sólo unos días los resultados del ejercicio 2008, que muestran un significativo retroceso de su beneficio, motivado de una parte por una menor facturación de Tamiflu, al disponer la mayoría de gobiernos de suficientes existencias para hacer frente a una posible pandemia, y de otra por la desfavorable evolución del tipo de cambio del dólar frente a la moneda suiza. Los resultados de 2008 y las previsiones para el 2009 pueden estar condicionando la obtención de crédito suficiente con el que financiar la adquisición de Genentech y explicar así en parte el retroceso en la oferta.

Un comité especial del consejo de Genentech se ocupa de analizar la oferta y está previsto que esta semana comunique sus conclusiones. Entre tanto ha pedido a los accionistas que aguarden antes de tomar alguna decisión, lo que puede interpretarse como una señal de que la nueva oferta será rechazada. Sabiendo que Roche no da con facilidad su brazo a torcer, ¿cuál será su próximo movimiento?

Monday, January 19, 2009

La industria farmacéutica en 2009


Los líderes de la industria siguen si quitar un ojo del calendario mientras buscan afanosamente candidatos con los que llegar a acuerdos. Para las compañías innovadoras el precipicio de las patentes se vislumbra cada vez más cercano y el tiempo apremia. Es necesario conseguir nuevas fuentes de negocio, nuevos generadores de caja que suplan a los que se hallan próximos a caducar y que permitan mantener la posición competitiva.

Pero también las biotecnológicas se aproximan a su precipicio. No son pocas las que cuentan los meses que les quedan (semanas, en algunos casos) hasta que se les agote el efectivo que tienen en caja. Para ellas el año 2009 va a ser el definitivo: o encuentran a su salvador o deberán obligatoriamente, como Canio, acabar afirmando que ‘La commedia è finita!’. Y las que llevan más tiempo en el negocio deberán afrontar de manera creciente la competencia de biosimilares. Recientemente compañías como AstraZéneca, Eli Lilly y Merck & Co han manifestado su intención de competir en esta área. La esperada aprobación en EE.UU. de un marco regulatorio para este tipo de productos va a ser sin duda una de las novedades de este año.

Precisamente son las dos tendencias anteriores las que están favoreciendo los acuerdos entre innovadoras y biotecnológicas. Una tendencia que veremos acelerarse durante 2009. Durante las últimas semanas hemos sido testigos de varios ejemplos. Tenemos además sobre la mesas casos importantes, como el intento de Roche para adquirir la parte que le resta de Genentech. Si algo no les falta a las grandes compañías es dinero en la caja. Todo ello sigue alimentando continuos rumores de adquisición. Por lo que es probable que algunos se lleguen materializar durante 2009.

Las últimas semanas ha vuelto a sonar con fuerza como comprador la norteamericana Pfizer. Los analistas de Goldman Sachs han llegado a modificar su posición respecto a los títulos de Pfizer, pasando de ‘vender’ a ‘mantener’. Aunque resulta harto complicado adivinar quién será eventualmente la presa, ni siquiera qué tamaño tendrá, es posible prever que en un horizonte no muy lejano (meses), la norteamericana llevará a cabo una adquisición que tendrá un importante impacto para su futuro próximo. Hasta ahora, ninguna de las opciones que tiene en sus manos sirve para parar el duro golpe que supondrá la pérdida de patente de Lipitor (un cuarto de su facturación).

Otro de los pronósticos (este más fácil) para este ejercicio es el avance en la consolidación del sector de los genéricos. Durante las últimas semanas hemos asistido a un par de movimientos importantes en esta línea. Parece ser que la grave crisis que afecta a Islandia, donde en una sola semana cayeron tres de los bancos más importantes, ha sido el detonante que ha llevado al propietario de Actavis a poner la compañía en venta. Por su parte, el suicidio de Adolf Merkle, el multimillonario alemán que no ha podido sobrellevar el probable derrumbe de su imperio familiar, ha motivado a los bancos acreedores a organizar la subasta de Ratiopharm, la joya de la corona del holding.

El presente año esperamos asistir también a la transformación de la FDA. O al menos al inicio de ésta. La nueva administración federal norteamericana nos traerá previsiblemente cambios en la cúpula de la agencia. Lo primero fue nombrar al responsable de Sanidad, el hasta ahora senador Tom Daschle, y lo inminente va a ser designar al nuevo comisionado de la FDA.

Durante los últimos años la agencia norteamericana ha mantenido una actitud tal vez de excesiva prudencia, que ha conducido al retraso en la aprobación de productos de notable potencial. Ello a pesar de contar, según informaba hace pocos días el Wall Street Journal, con más recursos económicos y con 800 personas más para revisar los dossiers de registro. No obstante, en 2008 la FDA ha aprobado la comercialización de 24 fármacos, más que en cualquiera de los tres años precedentes. ¿Veremos en 2009 consolidarse este cambio de tendencia en la productividad de la industria?

Monday, September 1, 2008

Roche quiere la totalidad de Genentech


Sin lugar a dudas, uno de los temas calientes de este mes de agosto ha sido el del intento de absorción de Genentech por parte de Roche. Posteriormente a la oferta de Roche, las acciones de Genentech se revalorizaron hasta doblar la prima ofrecida, sugiriendo así que el mercado apuesta por que la compañía suiza mejore sus condiciones. Por otra parte, tras analizar la oferta, un comité especial del consejo de administración de Genentech rechazó la misma por considerar que se encontraba por debajo del valor real de la compañía.

Algunos analistas estiman que la operación puede suponer ahorros a Roche de 750 a 850 millones de dólares anuales. Roche, además, controlaría el total de los beneficios que los anticancerígenos Avastin (bevacizumab DCI) y Herceptin (trastuzumab DCI) reportan actualmente a Genentech, así como su atractiva cartera de nuevos productos.

No es la primera vez que Roche controla la totalidad de Genentech. En 1999 la compañía suiza compró Genentech y a finales de ese mismo año la sacó a bolsa, obteniendo con la operación una importante prima. No parece descabellado que algo similar pueda llegar a repetirse en el futuro.

Dos de las cuestiones clave a responder cuando se analiza una operación como ésta son: qué gana la compañía que toma la decisión de llevarla a cabo y por qué escoge ese momento y no otro. Empecemos intentando justificar en primer término la última cuestión.

La actual coyuntura del tipo de cambio euro/dólar parece señalar que el valor de la moneda norteamericana puede haber tocado fondo en su evolución respecto a la europea y que en próximos periodos podemos esperar, como ya está sucediendo, una revaloración del dólar respecto al euro. De ser cierta esta observación, desde el punto de vista económico parece que el momento más idóneo para realizar la operación sería el actual.

Respecto a la cuestión planteada en primer lugar, parece existir más de una razón para justificar el interés de Roche. De un lado, resulta lógico pensar que Roche conoce al detalle la cartera actual y futura de Genentech y, por tanto, habrá evaluado su potencial de beneficios futuros. De otra parte, el acuerdo por el que Roche tiene los derechos de comercialización de cualquier producto de Genentech aprobado fuera de los EEUU expiran el año 2015. Probablemente Roche desea asegurarse ahora esos derechos y evitar una eventual pugna con algún competidor, que podría llegar a salirle muy cara.

De forma casual he coincido este verano en Norteamérica con una persona que trabaja en la industria farmacéutica de aquella región y que conoce de cerca ambas empresas. No pudimos por tanto eludir hablar de este asunto. Una reflexión importante que me hizo mi interlocutor fue que si bien la cuestión económica es uno de los aspectos que suele resultar clave para que toda operación se pueda culminar, en este caso hay un aspecto que en modo alguno puede dejarse de lado, y es el de la cultura de empresa.

Ambas empresas son muy diferentes en este sentido. Y no se trata sólo de que unos sean suizos y los otros norteamericanos, sino que incluso dentro de los EEUU, la gente de Silicon Valley, donde se encuentra Genentech, comparte unos rasgos que los diferencia del resto de sus compatriotas y que puede suponer una barrera importante en caso de pretender una integración.

No sabemos si ésa es una de las metas que persigue Roche. Al parecer, parte de la gente de Genentech es lo que se teme y están respondiendo a llamadas de cazatalentos o enviando su currículum vítae en busca de mejores perspectivas profesionales. De hecho, Genentech ya ha anunciado que va a poner en marcha un programa para retener a sus empleados en el que invertirá 371 millones de dólares. Hay compañías en las que en su absorción los empleados cuentan muy poco y que lo que se valora son los activos materiales o los derechos de propiedad intelectual. No cabe duda que en el caso de Genentech el personal es un activo que Roche debe intentar preservar.

Monday, June 9, 2008

Medicina personalizada en el tratamiento del cáncer


La curación del cáncer (o de los cánceres, como el lector prefiera) sigue siendo uno de los mayores desafíos sanitarios. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año fallecen en el mundo por esta causa cerca de ocho millones de personas. Y aunque parece que su incidencia se ha estabilizado e incluso empieza a retroceder, la guerra aún no ha terminado.

Según la consultora IMS Health, el mercado de productos para el cáncer doblará su tamaño para el año 2012. Con un crecimiento promedio anual que prevé situarse entre un 12 y un 15 por ciento (muy por encima del crecimiento del mercado farmacéutico), el valor del mercado pasará de los 48.000 millones de dólares del presente año a los 80.000 millones del 2012, llegando de este modo a superar a las estatinas, que es el segmento que lidera actualmente el escalafón mundial.

Compañías que ahora juegan un papel protagonista en este mercado (GlaxoSmithKline, Pfizer, Wyeth) hace algunos años apenas tenían presencia en el mismo. La progresiva pérdida de patente de numerosos productos y los avances científicos en el campo de la oncología han atraído el interés de numerosas compañías farmacéuticas. Así la terapia oncológica está sufriendo una notable transformación, con la introducción de fármacos dirigidos a dianas específicas, generalmente mejor tolerados, menos tóxicos que los quimioterápicos tradicionales y que ofrecen un mejor resultado clínico.

La pasada semana se ha celebrado en Chicago la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO). A esta importante cita, en la que se han presentado los últimos avances en el conocimiento y tratamiento de los diversos tipos de tumores, han acudido más de 30.000 oncólogos, científicos e inversores de todo el mundo. De los aproximadamente 5.000 estudios presentados este año uno de los temas que más destaca es el creciente uso de pruebas genéticas para personalizar los tratamientos.

Buena parte de los estudios presentados este año en ASCO tratan de determinar cómo incrementar la eficiencia de las terapias dirigidas. Debido al elevado coste que tiene este tipo de fármacos, el conseguir tratamientos más eficientes puede representar un importante ahorro a los servicios sanitarios. Es indudable que el desarrollo de pruebas genéticas que ayuden a precisar qué fármaco emplear en un determinado paciente supone un notable avance, aunque pueda resultar menos lucrativo para las compañías farmacéuticas.

En este sentido, productos líderes como Herceptin (Genentech) y Tykerb (GlaxoSmithKline) se emplean tan solo en una cuarta parte de los cánceres de mama, en aquellos que producen una proteína llamada HER-2. Ahora se ha presentado en Chicago un estudio por el cual se ha determinado que sólo aquellos pacientes con cáncer de colon que presentan la versión normal de un gen llamado KRAS son susceptibles de ser tratados con Erbitux (cetuximab, un producto de ImClone System y comercializado conjuntamente con Bristol-Myers Squibb y Merck KGaA). Algo similar a lo que le ocurrió a Vectibix de Amgen.

Un cribado de los pacientes con el fin de determinar la mejor opción terapéutica ofrecerá mejores resultados y un importante ahorro, pero hará que muchos de los productos que actualmente se encuentran en investigación clínica no lleguen jamás a ser blockbusters. Todo lo más serán nichebusters, por el menor potencial de mercado. No obstante, este enfoque está también ayudando a recuperar productos que se habían dejado de lado.

Es el caso de Iressa, un producto de AstraZeneca, aprobado por la FDA en 2003 para el cáncer de pulmón y cuya comercialización se detuvo dos años después al no haber podido demostrar un incremento de la supervivencia. Investigaciones posteriores, cuyos resultados se acaban de presentar, han podido determinar que este fármaco es capaz de retrasar significativamente la extensión del cáncer de mama en determinado tipo de pacientes. Asimismo se ha identificado el subgrupo de pacientes de cáncer de pulmón que podría beneficiarse de Iressa.

Vemos pues como el creciente uso de biomarcadores favorece una mayor precisión terapéutica en el campo de la oncología y contribuye al desarrollo de la medicina personalizada, que tanto beneficia a pacientes, como a clínicos y a proveedores sanitarios.