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Monday, July 2, 2012

Bristol-Myers Squibb compra Amylin


Bristol-Myers Squibb (BMS) ha conseguido finalmente hacerse con el control de la californiana Amylin (nota de prensa), fabricante de los antidiabéticos Byetta y Bydureon, tras acordar el pasado viernes un pago de 5.300 millones de dólares (31 dólares por acción). Como parte del acuerdo debe añadir además 1.700 millones de dólares en concepto de deuda y de abono de derechos a Eli Lilly, el socio actual de Amylin, con lo que en la práctica el acuerdo de adquisición asciende a 7.000 millones de dólares. BMS a su vez ha acordado con AstraZéneca fortalecer su alianza en el campo de la diabetes, compartiendo los costes y los beneficios del acuerdo a cambio de obtener 3.400 millones de dólares. AstraZéneca tiene la opción de pagar 135 millones de dólares extra (la mitad de los costes de la transacción) a cambio de tener los mismos derechos políticos que BMS en cuanto a las decisiones estratégicas y financieras de la joint venture.

El pasado mes de febrero BMS hizo una primera oferta de 3.500 millones de dólares, que Amylin rechazó por considerarla demasiado baja, debido a que, en su opinión, se había basado sólo en información pública disponible. Desde entonces varias compañías, entre las que se encuentran Merck & Co, Novartis y Sanofi, se habían interesado por la californiana. Finalmente han sido BMS y AstraZéneca (que acordaron no competir entre ellas) las que han culminado la adquisición. Según Bloomberg, la industria farmacéutica perdió el pasado año la protección de patente para productos que aportaron 37.000 millones de dólares de ingresos. Por otra parte en 2015 los ingresos bajo amenaza de sufrir la competencia de genéricos ascenderán a 147.000 millones de dólares. Desde hace un tiempo Bristol trata de encontrar reemplazo a la facturación que perderá por el vencimiento de la patente de Plavix. Recordemos que BMS mantiene con Sanofi un acuerdo de comercialización de Plavix y que en mayo venció su patente en EE.UU. Por su parte, la patente de Seroquel en EE.UU. venció en marzo.

El hecho de compartir la adquisición permite a AstraZéneca mantener el pago de dividendos a sus accionistas, así como la recompra de acciones y refuerza las posibilidades de que Simon Lowth, consejero delegado interino tras la precipitada marcha de David Brennan (según algunos por no ser capaz de conseguir refrescar el pipeline), sea finalmente el elegido para comandar la compañía anglo-sueca. Según Financial Times, los inversores de AstraZéneca se encuentran divididos, entre aquellos que desean una actitud más audaz, con nuevas adquisiciones y acuerdos de licencia, y aquellos que prefieren obtener rentabilidad de sus acciones.

Respecto al monto de la operación, mientras algunos analistas creen que el precio acordado se encuentra en el límite superior, otros los consideran desorbitado y sólo se lo explican por la situación desesperada a la que se enfrentan algunas farmacéuticas para conseguir mantener sus ingresos.

Amylin ha estado buscando un socio desde que finalizó el pasado noviembre su acuerdo con Eli Lilly, quien decidió participar con Boehringer Ingelheim en el desarrollo de linagliptina DCI, un producto posible competidor de Byetta y Bydureon, por ser todos ellos análogos del péptido similar al glucagón de tipo 1 (GLP-1), empleados en el tratamiento de la diabetes tipo 2. En 2011 los ingresos de Amylin ascendieron a 650 millones de dólares y se espera un aumento del 5 por ciento para este año, según estimaciones de analistas obtenidas por Bloomberg. Según un analista de Cowen & Co (Nueva York), los ingresos de Amylin podrían alcanzar los 1.500 millones de dólares.

Byetta (exenatida DCI) se inyecta dos veces al día y sus prescripciones han descendido desde 2008, en parte por dudas sobre su seguridad y en parte por competencia de Victoza (liraglutida DCI),  otro antidiabético agonista de los receptores GLP-1, comercializado por Novo Nordisk, que sólo requiere de una inyección diaria y que ha alcanzado ya el nivel de blockbuster. Las ventas de Byetta en 2011 fueron 518 millones de dólares, mientras que en 2009 sumaron 668 millones. Tras dos rechazos previos, Amylin obtuvo de la FDA en enero la aprobación de Bydureon, que se inyecta una sola vez por semana. Amylin vende además Symlin (pramlintida acetato DCI), aprobado para tratar la diabetes tipo 1 y 2, y que en 2011 consiguió 104 millones de dólares.

BMS y AstraZeneca comercializan juntos Onglyza (saxagliptina DCI), un inhibidor de la DPP-4 (dipeptidil peptidasa). Onglyza ha sido aprobado en 77 países, y, entre otros, se encuentra en EE.UU., Canada, Mexico, la Unión Europea, India, Brasil y China. Onglyza no ha tenido buenos resultados en su competición con Januvia (sitagliptina DCI), el primer producto de esta familia, introducido por Merck & Co en 2006 y que alcanza ventas anuales de 4.700 millones de dólares, diez veces más que Onglyza. BMS y AstraZéneca trabajan además en dapagliflocina DCI, un inhibidor de SGLT-2 (transportador de glucosa dependiente de sodio). El pasado abril obtuvo opinión positiva del Comité de Medicamentos para Uso Humano (CHMP) de la EMA. La cartera de Amylin viene por tanto a complementar la oferta de BMS y AstraZéneca en diabetes.

Monday, February 8, 2010

Nuevas estrategias para tratar la diabetes

Tras largos meses de espera, la FDA acaba de dar su visto bueno a Victoza (liraglutida DCI), el antidiabético de Novo Nordisk con potencial para convertirse en blockbuster. El anunció ha sido suficiente para que el valor en bolsa de la compañía danesa aumentara en una sola jornada 2.500 millones de dólares. Victoza ha obtenido recientemente la aprobación en Japón y está siendo introducido con éxito en Europa. Durante el segundo semestre de este año Novo prevé tener el permiso para lanzar en China. La compañía danesa intenta poner tierra por medio y situar su producto en los principales mercados antes que Byetta (exenatida DCI), el antidiabético de Eli Lilly y Amylin Pharmaceuticals. Ambos fármacos pertenecen al mismo grupo, es decir, son análogos del péptido similar al glucagón de tipo 1 (GLP-1) y se utilizan en el tratamiento de la diabetes tipo 2. A este grupo también pertenecen productos en investigación como albiglutida DCI, de GlaxoSmithKline, y taspoglutida DCI, un desarrollo compartido entre Ipsen y Roche.

Según Novo Nordisk, su producto aparecerá en el mercado norteamericano dentro de cuatro o seis semanas. Los resultados de los ensayos clínicos han puesto de manifiesto no sólo su eficacia para controlar los niveles de glucemia, sino para reducir el peso corporal, lo que deja abierta la puerta a que en el futuro pueda aprobarse su uso en el tratamiento de la obesidad. A diferencia de Byetta, incluirá una advertencia sobre el riesgo de utilización en pacientes con cáncer y no se recomienda administrarlo si hay riesgo de cáncer de tiroides.

Los antidiabéticos actuales distan aún de ser perfectos y las farmacéuticas tratan de innovar y de desarrollar nuevas estrategias para conseguir un mejor control de los niveles de glucosa, una administración más cómoda que la que proporcionan las inyecciones, buena tolerabilidad y bajo riesgo de interacción con otros fármacos y de efectos secundarios, sobre todo el aumento de peso y la hipoglucemia. Los nuevos inhibidores de la DPP-4 (dipeptidil peptidasa), o gliptinas, han supuesto un avance en esta línea.

En 2006 Merck & Co. introdujo Januvia (sitagliptina DCI), el primer representante de esta familia, al que siguieron Galvus (vildagliptina DCI), de Novartis, y Onglyza (saxagliptina DCI), comercializada por BMS y AstraZeneca. Por su parte la alemana Boehringer Ingelheim espera introducir cuanto antes linagliptina DCI, que sería su primer antidiabético. Ya ha completado cuatro estudios pivotales de fase III, que han demostrado eficacia y una seguridad similar a placebo. Se administra por vía oral, una sola vez al día.

Por último, a los inhibidores de la DPP-4 y los análogos del GLP-1, se ha añadido una tercera estrategia de tratamiento, que protagonizan ahora BMS y AstraZeneca con dapagliflocina DCI, actualmente en fase III. De llegar al mercado, sería el primer producto de una nueva clase: los inhibidores de SGLT-2 (transportador de glucosa dependiente de sodio), que bloquean la reabsorción de glucosa en el riñón, eliminándose ésta por la orina. Al no intervenir en el metabolismo de la glucosa, el riesgo de hipoglucemia es menor y podrían emplearse como tratamiento complementario a otros.

El control de la glucemia es fundamental si se desean evitar las complicaciones (ceguera, amputaciones de miembros y lesiones renales) y eventualmente la muerte del paciente (casi cuatro millones de personas en 2007). Cada diez segundos fallece en el mundo una persona por causas relacionadas con la diabetes. La elevada prevalencia de esta patología (entre 150 y 230 millones de personas), así como su progresivo aumento suponen un importante estímulo para las grandes farmacéuticas, quienes invierten ingentes recursos y nos proporcionan así nuevos enfoques terapéuticos.

Monday, October 6, 2008

La FDA a Lilly: ‘Vuelva usted mañana’


El consejero delegado de Lilly, John Lechleiter, debe sentirse estos días como monsieur Sans-délai, el desconcertado y atribulado, protagonista de 'Vuelva usted mañana', el famoso artículo de Larra, que parece mantener su vigencia después de tantos años. Y, aunque más por prudencia que por pereza, eso es lo que la FDA ha venido a decirle a Lilly por segunda vez en tres meses: ‘Vuelva usted mañana’. El regulador norteamericano ha decidido retrasar de nuevo la aprobación de Effient (prasugrel DCI), el anticoagulante que desarrollan conjuntamente Daiichi Sankyo y Eli Lilly.

Para la compañía norteamericana este producto es clave, pues confía en que le ayudará a salvar el precipicio al que se aproxima vertiginosamente. Para Lilly supone un reto enorme el cubrir esta brecha. Durante los próximos cinco años vencen las patentes de tres de sus productos más importantes. En 2011 la de Zyprexa y en 2014 las de Cymbalta y Evista. En la actualidad estos tres productos aportan a la compañía alrededor de un 40 por ciento de su facturación. Lilly se encuentra en una situación muy similar a la de otras grandes farmacéuticas, y comparte con ellas el afán por encontrar cuanto antes productos alternativos.

Pero precisamente el año del estreno de Lechleiter como sustituto de Sidney Taurel no está resultando verdaderamente afortunado. El pasado mes de marzo pasado, pocos meses después de que Pfizer y Novo Nordisk arrojasen la toalla con sus insulinas inhaladas, Lilly hizo lo propio con el proyecto que desarrollaba con Alkermes. El antidiabético Byetta se enfrenta también a importantes retos. Este producto, que se aplica en inyección, tiene que convencer que es superior a Januvia (Merck & Co.), el antidiabético oral con el que compite y se compara. Además hace unas semanas la actual obsesión de la FDA por evitar eventuales acusaciones futuras hizo llegar a Lilly una misiva de advertencia por la posible (aunque muy remota) asociación de Byetta con seis casos de pancreatitis severa.

El retraso en la aprobación de Effient supone para Lilly un nuevo jarro de agua fría con el que seguramente no contaba. Así se comprende los anuncios que he podido ver en fechas recientes comunicando la próxima comercialización del producto. Uno de ellos una inserción a toda página en la edición impresa de la revista Journal of the American Medical Association y el otro un banner en la edición online de The New England Journal of Medicine.

La inmensa mayoría de analistas del sector esperan que finalmente la FDA apruebe la comercialización de Effient, aunque existen serias dudas en cuanto a las indicaciones y a las restricciones que se incluirán en la ficha del producto. Effient se ha comparado en estudios clínicos con Plavix, el segundo producto a escala mundial en términos de facturación. Aunque con Effient se presentaron menos casos de problemas cardiovasculares que con Plavix, se ha constatado una mayor incidencia de hemorragia severa. No obstante, en términos globales la mortalidad ha sido similar con ambos fármacos.

Que la FDA no haya solicitado información adicional permite ver el vaso medio lleno y refuerza la creencia de que el producto será finalmente aprobado, aunque muy probablemente con ciertas limitaciones a su uso (en los pacientes en los que el riesgo de hemorragia es mayor). Posteriormente, con la información que se obtenga del estudio de 10.000 pacientes actualmente en curso, se revisará la ficha técnica. Como Larra en su artículo, podemos concluir: 'Da gracias (Lilly) a que llegó por fin este mañana, que no es del todo malo; pero ¡ay de aquel mañana que no ha de llegar jamás!'.