Friday, May 20, 2011
Takeda compra Nycomed
Monday, May 25, 2009
El destino de Solvay Pharmaceuticals en el aire

El grupo belga Solvay, productor de sustancias químicas, plásticos y medicamentos, es uno de los pocos conglomerados químico-farmacéuticos que aún perduran. Aunque parece que por poco tiempo, pues la compañía ha contratado a tres bancos de inversión, Citigroup, Morgan Stanley y Rothschild, con el fin de gestionar la venta de Solvay Pharmaceuticals. Tras llevar a cabo una revisión estratégica de esta unidad farmacéutica y de considerar diferentes opciones, los citados bancos han preparado un cuaderno de ventas preliminar que habrían hecho llegar a potenciales compradores. Después de esta primera ronda de ofertas, se ha previsto una segunda en la que se proporcionará una información mucho más detallada, y dirigida a aquellas compañías que hayan expresado su interés en comprar.
En 2008 el grupo Solvay facturó unos 9.600 millones de euros, de los cuales 2.700 millones se obtuvieron del negocio farmacéutico. De acuerdo con analistas del sector, el precio de venta podría situarse entre los 5.000 y los 6.000 millones de euros. Los buenos resultados de la unidad de medicamentos, que aporta la mitad del beneficio operativo, no son suficientes para compensar la caída de la demanda que acusa tanto la unidad de productos químicos como la de plásticos, agudizada por la crisis económica internacional. La venta de Solvay Pharmaceuticals permitiría financiar la adquisición de un nuevo motor de crecimiento para el negocio químico del grupo.
Según informaba Financial Times el pasado mes de abril,
De los productos que comercializa Solvay sólo tenía en 2008 un producto que facturase más de 500 millones de euros (Fenofibrate), de modo que para un posible comprador, como Sanofi, la repercusión que podría tener en su cartera sería muy modesta. Bajo este prisma no parece que se pueda justificar
Solvay presentaba a finales de 2008 un balance de una solidez indiscutible, en el que la deuda suponía tan sólo una tercera parte del pasivo, por lo que desde el punto de vista financiero no parece hallarse en una situación acuciante que haga necesaria una venta rápida. Por otra parte, el rechazo a la oferta de Sanofi-Aventis indicaría que
Monday, June 16, 2008
La debilidad del dólar y la estrategia de Ipsen

Un dólar débil, que durante el último lustro ha perdido una cuarta parte de su valor frente al euro y una décima parte frente al yen, permite a las compañías europeas y japonesas adquirir valiosos activos en el mercado norteamericano, tales como pequeñas compañías de biotecnología, que a los tipos de cambio actuales pueden parecer una bagatela.
El recorte de precios gubernamental, la falta de nuevos productos y los empobrecidos pipelines, empujan particularmente a las compañías japonesas a buscar en las adquisiciones de empresas norteamericanas un refuerzo de su situación competitiva.
Según el servicio de información mundial sobre fusiones y adquisiciones Mergerstat, de las diez principales adquisiciones que han tenido lugar en el sector en el último año, la mitad han sido compañías norteamericanas compradas por asiáticas o europeas, que han supuesto un monto de 35.000 millones de dólares (el 73 por ciento de las diez operaciones). Recordemos que la más importante de éstas fue la compra de Medimmune por AstraZéneca.
A finales de 2007 la japonesa Eisai anunció la compra de la biotecnológica norteamericana MGI Pharma por 3.900 millones de dólares. Hace algunas semanas conocíamos que Takeda, la primera farmacéutica de Japón, adquiría Millennium Pharmaceuticals, una compañía de Cambridge (Massachussets), por 8.800 millones de dólares. Sin duda, estas operaciones vienen justificadas en buena medida por dos factores: uno de ellos coyuntural, como es la debilidad que sufre la moneda norteamericana; y otro estratégico, que define un interés por ampliar el horizonte geográfico hacia el que aún hoy es el mercado farmacéutico más importante del mundo.
Son las mismas razones que han llevado ahora a la francesa Ipsen a realizar sus tres últimos movimientos. Ipsen, cuya propiedad la ostenta mayoritariamente la familia Beaufour, tiene un valor de mercado de unos 5.000 millones de dólares y, sin ser una de las grandes del sector, ha encontrado en un dólar asequible una oportunidad para desarrollar su presencia en los EEUU. Recientemente ha anunciado una serie de acuerdos que le van a permitir ser un competidor de pleno derecho en el mercado norteamericano.
Ipsen tiene su enfoque estratégico en endocrinología, trastornos neuromusculares y oncología, y sus últimos movimientos responden al deseo de la compañía de globalizar su presencia en estos nichos de mercado. En endocrinología, acaba de adquirir la californiana Tercica, de la que ya poseía una cuarta parte de las acciones. De este modo, integra así en su plataforma de endocrinología Increlex (mecasermina) y Somatulina Depot (lanreotida, para acromegalia), y consigue además una estructura de registros y comercialización que le hubiera llevado tiempo establecer.
Otro acuerdo le ha permitido adquirir la filial norteamericana de la británica Vernalis y los derechos de comercialización de Apokyn (apomorfina, para el párkinson) en aquel mercado. Además, compra a la biofarmacéutica Octagen todos los activos relacionados con OBI-1 (factor VIII recombinante), un fármaco biotecnológico en desarrollo para el tratamiento de la hemofilia. Con estos tres acuerdos, Ipsen espera superar en EEUU los 300 millones de facturación en 2012.
Por otro lado, hace un par de años, en un encuentro del sector farmacéutico organizado por el profesor Pedro Nueno en el IESE de Barcelona, tuve la oportunidad de escuchar a Jean-Luc Bélingard, presidente y consejero delegado del Grupo Ipsen, que defendió la colaboración estrecha de la industria con los gobiernos, aportando ideas y propuestas para el desarrollo de una política industrial favorable y el estímulo a la investigación. Y puso como ejemplo el caso francés, donde en 2004 se creó un grupo de trabajo presidido por el primer ministro y formado por representantes de cuatro ministerios (Economía, Sanidad, Investigación e Industria) junto con los consejeros delegados de seis farmacéuticas. Deberíamos tomar ejemplo de esta constructiva y noble iniciativa.
