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Monday, September 5, 2011

La FDA quiere que los ensayos clínicos se monitoricen de forma remota

Ya no será necesario desplazarse para supervisar el trabajo de los investigadores que participan en un ensayo clínico. La FDA acaba de publicar el borrador de una guía en la que insta a las compañías que comercializan medicamentos o dispositivos médicos a monitorizar los ensayos de forma remota, mediante el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

La guía que se venía utilizando hasta ahora, y que ya ha sido retirada, data de 1988, antes de la aparición de Internet, del uso del correo electrónico y de que fuera posible la teleconferencia a través de la Red. En ella se indicaba que la supervisión más efectiva era la que se realiza in situ.

Los patrocinadores de los ensayos clínicos deben supervisar estos con el fin de proteger los derechos y la seguridad de los voluntarios que participan en los mismos, así como la calidad y la integridad de los datos presentados a la agencia reguladora responsable de conceder la autorización de comercialización.

Durante los últimos veinte años, el número y la complejidad de los ensayos clínicos se ha incrementado de manera notable. Por ello ahora la FDA se ha propuesto incrementar la efectividad de la monitorización de los ensayos que se realizan. La agencia norteamericana lleva a cabo sus propias inspecciones y reconoce su incapacidad para supervisar sobre el terreno a cada investigador.

La FDA sugiere que si una farmacéutica o una CRO pretende confiar en la monitorización centralizada, considere también llevar a cabo una visita a cada centro con el fin de evaluar los procesos y los procedimientos de control de manejo de datos, preferiblemente en las etapas iniciales del estudio, especialmente en ensayos cuyo propósito sea servir de soporte para el registro de un nuevo producto.

El documento publicado por la FDA podrá ser revisado y comentado hasta el próximo 28 de noviembre.

Monday, December 21, 2009

El año de las megafusiones y las redes sociales

Con el año a punto de concluir es buen momento para hacer una revisión y poner de manifiesto los hechos más destacables, constatando las tendencias y los retos que caracterizan en estos momentos a la industria farmacéutica global. Para la industria innovadora uno de estos retos lo constituye sin duda el precipicio de las patentes, sobre cuyo borde se encuentran ya algunas de ellas. Y en España incluso un poco más adelante, pues los dos productos de mayor facturación a nivel mundial, Lipitor (atorvastatina) y Plavix (clopidogrel) ya han comenzado a sufrir en este país la competencia de genéricos.

Compañías como Pfizer (el fabricante de Lipitor) o Merck (a quien le vence la patente de Singulair) optaron por adquirir respectivamente a Wyeth y Schering Plough, operaciones que se anunciaron durante el primer trimestre y que buscan sobre todo paliar las pérdidas de facturación y de beneficio previstas como consecuencia de los vencimientos de patentes. Estas dos megafusiones junto con la oferta hostil de adquisición que Roche lanzó a Genentech fueron los hechos que acapararon la atención informativa durante el primer trimestre del año.

En el lado opuesto a Pfizer y Merck se sitúan compañías como AstraZéneca, GlaxoSmithKline o Sanofi-Aventis, cuyos consejeros delegados han manifestado en diversas ocasiones por activa y por pasiva su rechazo a tomar parte en grandes operaciones, prefiriendo ser más selectivos y asociarse o adquirir compañías más pequeñas, que tengan encaje en las estrategias de diversificación que desarrollan. Éstas incluyen ámbitos competitivos tan variados como vacunas, productos biológicos, mercados emergentes, genéricos o enfermedades raras. Las grandes farmacéuticas innovadoras demuestran de este modo haber superado algunos de los prejuicios de los que hicieron gala en el pasado.

Una consecuencia importante de las fusiones es la reducción de puestos de trabajo, ya sea en plantas de fabricación, laboratorios de investigación o redes de ventas. Precisamente este año se ha destacado también por haber batido todos los registros de despidos de visitadores médicos. Para las dos primeras operaciones comentadas se prevé una reducción del 15 por ciento de la plantilla total. Lo que en el caso de Pfizer dará lugar a un recorte de 19.500 puestos, a pesar de que en 2007 se eliminaron 10.000. Roche y Genentech aún no han concretado la reducción que aplicarán y muy probablemente se anunciará en 2010.

Éste ha sido un año muy especial para EE.UU., el principal mercado farmacéutico mundial, donde la actualidad ha venido marcada por la nueva administración, que ha nombrado nuevos responsables de la Sanidad y de la FDA. Una de las metas que el presidente Obama se marcó para la primera parte de su legislatura fue la de acometer la reforma del sistema sanitario. Con relación a la industria, en junio se hizo público cuál será su contribución en la reforma, que se concretó en un descuento de 80.000 millones de dólares distribuidos a lo largo de la próxima década. Esta rebaja se aplicará a los medicamentos financiados a través de los programas gubernamentales de provisión sanitaria, como Medicare. Por ahora, el gobierno ha dejado al margen la posibilidad de reimportar medicamentos de Canadá o de negociar directamente los precios con los fabricantes.

Por último, el 2009 ha sido el año del descubrimiento de las redes sociales por parte de las compañías farmacéuticas. Aunque algunas de ellas se resisten aún a poner un pie en el agua, otras en cambio han empezado a experimentar y a sacar provecho del uso de estas nuevas herramientas digitales. Y como muestra un botón: hace un año tan sólo Boehringer Ingelheim y Novartis tenían cuenta activa en Twitter. Actualmente la gran mayoría de las grandes compañías mantiene una o más cuentas activas. Con el fin de regular el uso de redes sociales la FDA convocó el pasado mes de noviembre una audiencia pública, tras la que abrió un período que finalizará a finales de febrero, durante el cual se le pueden enviar comentarios. Es de prever que las normas que surjan como resultado de todo el proceso influyan y estimulen a la EMEA a adoptar sus propias políticas en este ámbito.

Monday, November 9, 2009

La FDA y las redes sociales


A comienzos del presente año la FDA llamó la atención a 14 compañías farmacéuticas por el uso de anuncios breves en motores de búsqueda como Google, al considerarlos engañosos y no incluir advertencias sobre seguridad. La agencia norteamericana se ha propuesto ahora iniciar un proceso para regular el uso de las denominadas redes sociales digitales (Facebook, MySpace, Twitter, etc.). El surgimiento y rápida adopción de éstas ha sido posible gracias al desarrollo de tecnologías que permiten a los usuarios de Internet generar, compartir y diseminar contenidos de una forma sencilla y ágil. Los usuarios las aprovechan no sólo para relacionarse y reforzar los vínculos con sus contactos personales y profesionales, sino también para tratar de establecer conversaciones con las empresas y las marcas que son relevantes para ellos. Y entre ellas encontramos, cómo no, compañías y productos farmacéuticos.

De este modo se ha ido configurando un nuevo escenario caracterizado por situaciones hasta ahora inéditas que requieren ser analizadas en cuanto a su repercusión, alcance y consecuencias. Actualmente nada impide, por ejemplo, que un paciente diabético cuente en un foro de Internet su experiencia con relación a un nuevo tratamiento, detallando los efectos secundarios que haya podido padecer. O que una persona relate en la red la mejoría que ha experimentado con un medicamento que le ha sido prescrito por su médico para una indicación no aprobada. Las compañías farmacéuticas pueden verse interpeladas con relación a estos asuntos y pueden hallarse ante el dilema de tener que escoger entre dar una respuesta para aclarar alguna cuestión o inhibirse por temor a incurrir en alguna ilegalidad.

La nueva realidad aconseja revisar y eventualmente actualizar el estricto marco legal y los códigos de buenas prácticas que regulan la comunicación entre las compañías farmacéuticas y los profesionales sanitarios y público general. Las compañías se sienten ahora inseguras y son reacias a entablar un diálogo abierto con otros usuarios en el ámbito de las redes sociales por temor a ser acusadas de prácticas ilegales. Ello explica que algunas de ellas hasta ahora sólo hayan practicado el monólogo y que en sus sitios web no permitan hacer comentarios. Puede ocurrir que en un foro digital alguno de los participantes proporcione una información errónea acerca de un medicamento y que el fabricante sienta que no puede intervenir para hacer una aclaración por temor a ser sancionado.

Para acabarlo de complicar aún más, hace unas semanas ha aparecido Google SideWiki, una de las innovaciones que más controversia y polémica está generando en el sector. Esta herramienta permite abrir una barra lateral en cualquier página web y hacer los comentarios que uno desee, aunque la página no ofrezca esa posibilidad. Numerosas compañías farmacéuticas ya tienen en sus sitios web comentarios en esa barra lateral (para comprobarlo basta con instalar la barra de Google y utilizar como navegador Internet Explorer o Firefox) que esperan alguna respuesta. Entre las farmacéuticas cunde un cierto sentimiento de indefensión y hay hasta quien ha solicitado a Google que permita que el administrador de una página pueda bloquear o impedir el uso de SideWiki.




Cuestiones como las planteadas son las que hace ahora un par de meses motivaron a la FDA a lanzar una convocatoria y a organizar la celebración de una audiencia pública en Washington los próximos 12 y 13 de noviembre. La asistencia es libre para todas las partes interesadas, tales como consumidores, pacientes, personal sanitario, agencias de publicidad, proveedores de servicios y compañías farmacéuticas, entre otros. El regulador norteamericano demanda al público su opinión sobre una serie de cuestiones específicas: responsabilidad, cumplimiento de la normativa legal, corrección de informaciones erróneas, uso de enlaces, comunicación de efectos adversos. El proceso se prevé largo y tras la audiencia pública aún será posible enviar comentarios por escrito hasta finales de febrero de 2010. Se supone que posteriormente la FDA analizará toda la información y elaborará un borrador que se someterá de nuevo a consideración de las partes afectadas.

Para finalizar creo que a nadie se le escapa que el resultado final no sólo tendrá consecuencias para el sector farmacéutico norteamericano, sino también para el resto, pues indudablemente constituirá una referencia de primer nivel para otras agencias reguladoras nacionales e internacionales quienes podrán seguir procesos y adoptar criterios similares. De momento estaremos pendientes de lo que suceda esta semana en Washington.

Monday, January 19, 2009

La industria farmacéutica en 2009


Los líderes de la industria siguen si quitar un ojo del calendario mientras buscan afanosamente candidatos con los que llegar a acuerdos. Para las compañías innovadoras el precipicio de las patentes se vislumbra cada vez más cercano y el tiempo apremia. Es necesario conseguir nuevas fuentes de negocio, nuevos generadores de caja que suplan a los que se hallan próximos a caducar y que permitan mantener la posición competitiva.

Pero también las biotecnológicas se aproximan a su precipicio. No son pocas las que cuentan los meses que les quedan (semanas, en algunos casos) hasta que se les agote el efectivo que tienen en caja. Para ellas el año 2009 va a ser el definitivo: o encuentran a su salvador o deberán obligatoriamente, como Canio, acabar afirmando que ‘La commedia è finita!’. Y las que llevan más tiempo en el negocio deberán afrontar de manera creciente la competencia de biosimilares. Recientemente compañías como AstraZéneca, Eli Lilly y Merck & Co han manifestado su intención de competir en esta área. La esperada aprobación en EE.UU. de un marco regulatorio para este tipo de productos va a ser sin duda una de las novedades de este año.

Precisamente son las dos tendencias anteriores las que están favoreciendo los acuerdos entre innovadoras y biotecnológicas. Una tendencia que veremos acelerarse durante 2009. Durante las últimas semanas hemos sido testigos de varios ejemplos. Tenemos además sobre la mesas casos importantes, como el intento de Roche para adquirir la parte que le resta de Genentech. Si algo no les falta a las grandes compañías es dinero en la caja. Todo ello sigue alimentando continuos rumores de adquisición. Por lo que es probable que algunos se lleguen materializar durante 2009.

Las últimas semanas ha vuelto a sonar con fuerza como comprador la norteamericana Pfizer. Los analistas de Goldman Sachs han llegado a modificar su posición respecto a los títulos de Pfizer, pasando de ‘vender’ a ‘mantener’. Aunque resulta harto complicado adivinar quién será eventualmente la presa, ni siquiera qué tamaño tendrá, es posible prever que en un horizonte no muy lejano (meses), la norteamericana llevará a cabo una adquisición que tendrá un importante impacto para su futuro próximo. Hasta ahora, ninguna de las opciones que tiene en sus manos sirve para parar el duro golpe que supondrá la pérdida de patente de Lipitor (un cuarto de su facturación).

Otro de los pronósticos (este más fácil) para este ejercicio es el avance en la consolidación del sector de los genéricos. Durante las últimas semanas hemos asistido a un par de movimientos importantes en esta línea. Parece ser que la grave crisis que afecta a Islandia, donde en una sola semana cayeron tres de los bancos más importantes, ha sido el detonante que ha llevado al propietario de Actavis a poner la compañía en venta. Por su parte, el suicidio de Adolf Merkle, el multimillonario alemán que no ha podido sobrellevar el probable derrumbe de su imperio familiar, ha motivado a los bancos acreedores a organizar la subasta de Ratiopharm, la joya de la corona del holding.

El presente año esperamos asistir también a la transformación de la FDA. O al menos al inicio de ésta. La nueva administración federal norteamericana nos traerá previsiblemente cambios en la cúpula de la agencia. Lo primero fue nombrar al responsable de Sanidad, el hasta ahora senador Tom Daschle, y lo inminente va a ser designar al nuevo comisionado de la FDA.

Durante los últimos años la agencia norteamericana ha mantenido una actitud tal vez de excesiva prudencia, que ha conducido al retraso en la aprobación de productos de notable potencial. Ello a pesar de contar, según informaba hace pocos días el Wall Street Journal, con más recursos económicos y con 800 personas más para revisar los dossiers de registro. No obstante, en 2008 la FDA ha aprobado la comercialización de 24 fármacos, más que en cualquiera de los tres años precedentes. ¿Veremos en 2009 consolidarse este cambio de tendencia en la productividad de la industria?

Wednesday, January 14, 2009

Más de un millón de norteamericanos ya utilizan iGuard


Con iGuard podemos decir que la web 2.0 ha alcanzado también la esfera de los medicamentos. En poco más de un año de existencia iGuard ha acumulado más de un millón de usuarios registrados, una comunidad que se beneficia de la información que sus propios miembros aportan.

En iGuard cualquier paciente tiene la posibilidad de consultar el perfil de seguridad de numerosos fármacos, pudiendo contribuir con la información que resulta de su propia experiencia con los tratamientos farmacológicos que estén siguiendo. Esta creciente fuente de datos puede asimismo tener interés para clínicos e investigadores y, puesto que su acceso es público, la tienen a su disposición siempre que lo deseen.

Los pacientes interesados pueden además registrarse gratuitamente para recibir mensajes de alerta o informes de seguridad relacionados con los medicamentos de su elección. La base de datos de iGuard se alimenta de información suministrada, entre otros, por la FDA y por los propios fabricantes.

iGuard permite a los pacientes identificar, a través de un código de color, aquellos fármacos que ofrecen un mayor riesgo, detectar posibles interacciones, conocer retiradas de medicamentos y comunicados sobre seguridad, e incluso enviar copia de las comunicaciones a su médico.

Sin duda, las propias compañías farmacéuticas pueden hallar beneficios en el uso de esta potente herramienta. Desde monitorizar la comercialización de un nuevo producto, detectar con mayor rapidez posibles problemas de seguridad, analizar patrones de uso y modificaciones en los mismos, reclutar personas con una determinada condición, etcétera.

iGuard es propiedad de Quintiles y fue fundada en 2007 por Hugo Stephenson, un médico que trabajaba para esta importante CRO. Stephenson se ha propuesto comenzar a monetizar iGuard durante el presente año. Se le puede ver en este vídeo (3:31 minutos) explicando lo que es iGuard y cómo funciona.

Monday, January 12, 2009

Merck & Co apuesta por los biosimilares


El año que acaba de concluir ha marcado un hito en el desarrollo del mercado de genéricos. Novartis, a través de Sandoz, era hasta no hace mucho una rara avis en este segmento. A lo largo de este año 2008 hemos sido testigos de cómo sucesivas empresas innovadoras han decidido apostar por los genéricos, marcando así una nueva tendencia. Primero fue la japonesa Daichii Sankyo, con la compra de Ranbaxy; a la que se sumaron más tarde la británica GlaxoSmithkline, la francesa Sanofi-Aventis y la norteamericana Pfizer.

Y no nos referimos tan sólo a los genéricos tradicionales, sino que hablamos también de los biosimilares, área en la que AstraZéneca, Eli Lilly y Merck & Co han expresado durante las últimas semanas de 2008 su deseo de competir, lo cual muestra que no confían en que su capacidad innovadora baste para superar los próximos vencimientos de patentes y cuentan con cualquier oportunidad de generar ingresos.

Repasando la trayectoria reciente de la norteamericana Merck puede observarse cómo su cotización ha perdido este año más de la mitad de su valor, lo que la convierte en la acción del sector farmacéutico que ha tenido peor comportamiento de las que cotizan en la bolsa de Nueva York. La revelación de las conclusiones del estudio Enhance supuso un mal comienzo de año para Merck, situación que se agravó con el duro comunicado que se emitió durante la reunión de la Sociedad Americana de Cardiología del pasado abril, por el cual se recomendaba a los cardiólogos que priorizasen el uso de estatinas sobre el de Zetia y Vytorin. En septiembre, durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, se sugirió la posible vinculación entre el tratamiento con Vytorin y una mayor incidencia de cáncer.

Estos acontecimientos adversos unidos al difícil entorno en el que debe desenvolverse el sector obligan a Merck hoy más que nunca a transmitir un mensaje de confianza en el futuro que dé tranquilidad a los mercados. Quizá por este motivo, hace algunas fechas, durante una reunión con los analistas en su sede central de Nueva Jersey Merck quiso dejar claro que tiene un plan para crecer. Declaró tener nueve productos en fase III de desarrollo, a los que se podrían sumar seis más el próximo año. Comentó que durante el presente año espera solicitar a la FDA el registro de dos productos del área cardiovascular y uno para la migraña. Durante el citado encuentro la farmacéutica anunció además la creación de Merck BioVentures, una unidad que se dedicará a la comercialización de biosimilares.

No obstante, cabe señalar que antes de que las grandes farmacéuticas como Merck puedan competir con biosimilares se deben producir una serie de cambios. En primer lugar es preciso que el Congreso norteamericano apruebe la legislación que debe regular el registro y la comercialización de este tipo de productos. Adicionalmente, se requiere poner a punto los procesos de fabricación de estas sofisticadas copias. La manipulación genética y el cultivo celular para la obtención de proteínas, enzimas o anticuerpos con una finalidad terapéutica son actividades de una elevada complejidad técnica que no está al alcance de cualquiera. Al contrario de lo que suele ocurrir con los productos que se obtienen por síntesis química.

Que una compañía que tradicionalmente ha basado su negocio en la innovación tome una decisión tan atrevida como la que supone comercializar copias, aunque estas sean de las más complejas, no hace sino evidenciar un reconocimiento implícito acerca de las enormes dificultades con las que se encuentra para afrontar los vencimientos de patentes previstos (como Cozaar o Singulair) y para lanzar nuevos productos al mercado. Según su predicción, el primer biosimilar que comercializará será una versión de Aranesp, el antianémico de Amgen. Merck espera poder introducir al menos seis biosimilares entre 2012 y 2017. Entre tanto, tal y como desea su consejero delegado ¿será el 2009 para Merck el año de transformación que convierta a la compañía en un competidor más fuerte?

Sunday, January 4, 2009

¿Hacia dónde debe encaminarse la I+D farmacéutica?


Las compañías farmacéuticas buscan cura para su maltrecha investigación. Este es el título de un interesante artículo que publica hoy el Times Online, la edición electrónica del británico The Sunday Times. El autor rememora una oportuna reflexión de Sir James Black, un farmacólogo escocés que fue galardonado hace veinte años con el Premio Nobel de Medicina por sus valiosas aportaciones a la terapéutica.

En un homenaje reciente y ante una selecta y amplia audiencia (de más de 800 personas) Lord Black, padre del propranolol (antihipertensivo) y de la cimetidina (antiácido), se preguntaba si sus hallazgos hubiesen tenido lugar en un entorno como el actual, en el que se concede la máxima importancia a la seguridad y en el que los departamentos de I+D de las grandes farmacéuticas parecen encontrarse cómodos solamente en los campos que conocen de sobras.

Tras sonadas retiradas, como la de Vioxx, es lógico que las compañías traten de curarse en salud y que no tan sólo pretendan aumentar las probabilidades de éxito en la investigación, sino también reducir el riesgo de incurrir en perjuicios que les puedan deparar importantes pérdidas económicas y de imagen.

Al otro lado del mostrador se sitúan las agencias reguladoras, responsables de dar la luz verde de puesta en el mercado, quienes en la actualidad se muestran especialmente cautas (tal vez en exceso), no dudando en demorar aprobaciones y en solicitar cuantos estudios adicionales consideren necesarios. La FDA ha dado algunos ejemplos de ello a lo largo del 2008. Y ya se sabe que más seguridad significa más recursos. Ante lo que surge inmediatamente la cuestión de dónde se sitúa el límite, puesto que, tal como sucede en la aviación comercial, alcanzar la seguridad total resulta absolutamente prohibitivo.

El citado artículo recoge la lógica preocupación de los inversores sobre el modelo de negocio actual (baja productividad, costes crecientes, duplicidad de procesos, etc.) y plantea la búsqueda de un nuevo paradigma. Resulta interesante la idea de crear entidades especializadas en determinadas áreas que recogerían ideas de diversas compañías farmacéuticas y en las que inversores interesados aportarían fondos, eliminando así duplicidades. Aunque no sabemos si llegará a cuajar la idea, sin duda el ‘precipicio de las patentes’ y la actual escasez crediticia hacen más perentoria la introducción de cambios en el actual modelo de la I+D farmacéutica.

Thursday, January 1, 2009

¿Cambio de tendencia en la productividad de la industria?


En 2008 la FDA ha aprobado la comercialización de más fármacos que en cualquiera de los tres años precedentes (ver CNN Money). En total han sido 24 las nuevas entidades moleculares que han recibido el visto bueno de la agencia. Da la impresión de que se empieza a vislumbrar el esperado cambio de tendencia en la decreciente productividad de las compañías. En 2007 la FDA tan sólo aprobó 19 nuevos productos, la cifra más baja desde 1983. A pesar de haber dedicado muchos más recursos a I+D, la productividad había decrecido de forma alarmante durante los últimos años.

No hay consenso en el sector en cuanto a las razones que han originado esta pérdida de productividad. Mientras la industria argumenta que la agencia norteamericana ha incrementado los requisitos necesarios para conceder las aprobaciones, otras voces apuntan a que el origen está en que las farmacéuticas se han focalizado más en desarrollar nuevos usos para medicamentos ya existentes. También se señala como posible causa de una productividad decreciente a un cambio en las prioridades de la industria, habiéndose empleado más en investigar medicamentos para tratar las causas que los síntomas de las enfermedades.

El cambio de tendencia observado este año cobra aún mayor importancia en el contexto actual de crisis del sector, caracterizado sobre todo por exiguos pipelines, competencia creciente de genéricos, despidos masivos y problemas de seguridad con productos en fases avanzadas de investigación o ya comercializados que condicionan una actitud más prudente por parte de la FDA y que conduce al retraso en la aprobación de productos de elevado potencial.

Monday, October 6, 2008

La FDA a Lilly: ‘Vuelva usted mañana’


El consejero delegado de Lilly, John Lechleiter, debe sentirse estos días como monsieur Sans-délai, el desconcertado y atribulado, protagonista de 'Vuelva usted mañana', el famoso artículo de Larra, que parece mantener su vigencia después de tantos años. Y, aunque más por prudencia que por pereza, eso es lo que la FDA ha venido a decirle a Lilly por segunda vez en tres meses: ‘Vuelva usted mañana’. El regulador norteamericano ha decidido retrasar de nuevo la aprobación de Effient (prasugrel DCI), el anticoagulante que desarrollan conjuntamente Daiichi Sankyo y Eli Lilly.

Para la compañía norteamericana este producto es clave, pues confía en que le ayudará a salvar el precipicio al que se aproxima vertiginosamente. Para Lilly supone un reto enorme el cubrir esta brecha. Durante los próximos cinco años vencen las patentes de tres de sus productos más importantes. En 2011 la de Zyprexa y en 2014 las de Cymbalta y Evista. En la actualidad estos tres productos aportan a la compañía alrededor de un 40 por ciento de su facturación. Lilly se encuentra en una situación muy similar a la de otras grandes farmacéuticas, y comparte con ellas el afán por encontrar cuanto antes productos alternativos.

Pero precisamente el año del estreno de Lechleiter como sustituto de Sidney Taurel no está resultando verdaderamente afortunado. El pasado mes de marzo pasado, pocos meses después de que Pfizer y Novo Nordisk arrojasen la toalla con sus insulinas inhaladas, Lilly hizo lo propio con el proyecto que desarrollaba con Alkermes. El antidiabético Byetta se enfrenta también a importantes retos. Este producto, que se aplica en inyección, tiene que convencer que es superior a Januvia (Merck & Co.), el antidiabético oral con el que compite y se compara. Además hace unas semanas la actual obsesión de la FDA por evitar eventuales acusaciones futuras hizo llegar a Lilly una misiva de advertencia por la posible (aunque muy remota) asociación de Byetta con seis casos de pancreatitis severa.

El retraso en la aprobación de Effient supone para Lilly un nuevo jarro de agua fría con el que seguramente no contaba. Así se comprende los anuncios que he podido ver en fechas recientes comunicando la próxima comercialización del producto. Uno de ellos una inserción a toda página en la edición impresa de la revista Journal of the American Medical Association y el otro un banner en la edición online de The New England Journal of Medicine.

La inmensa mayoría de analistas del sector esperan que finalmente la FDA apruebe la comercialización de Effient, aunque existen serias dudas en cuanto a las indicaciones y a las restricciones que se incluirán en la ficha del producto. Effient se ha comparado en estudios clínicos con Plavix, el segundo producto a escala mundial en términos de facturación. Aunque con Effient se presentaron menos casos de problemas cardiovasculares que con Plavix, se ha constatado una mayor incidencia de hemorragia severa. No obstante, en términos globales la mortalidad ha sido similar con ambos fármacos.

Que la FDA no haya solicitado información adicional permite ver el vaso medio lleno y refuerza la creencia de que el producto será finalmente aprobado, aunque muy probablemente con ciertas limitaciones a su uso (en los pacientes en los que el riesgo de hemorragia es mayor). Posteriormente, con la información que se obtenga del estudio de 10.000 pacientes actualmente en curso, se revisará la ficha técnica. Como Larra en su artículo, podemos concluir: 'Da gracias (Lilly) a que llegó por fin este mañana, que no es del todo malo; pero ¡ay de aquel mañana que no ha de llegar jamás!'.

Monday, September 29, 2008

Bloqueo de la FDA a Ranbaxy


La FDA ha decidido actuar de nuevo contra Ranbaxy. Ésta es la segunda vez que lo hace en menos de tres años. El regulador norteamericano ha decidido prohibir las importaciones de 31 medicamentos genéricos producidos y comercializados por la compañía farmacéutica líder en India. Estos productos se fabrican en dos plantas que se ubican en aquel país y que fueron inspeccionadas por funcionarios de la FDA a principios del presente año. Según los inspectores dichas plantas no cumplían completamente con los estándares de fabricación (GMP) exigidos por la agencia americana, dando lugar a una carta de advertencia en la que se relatan las deficiencias encontradas y que deben ser enmendadas.

La medida impuesta a Ranbaxy supone una importante limitación en el acceso al mercado norteamericano, en el cual la compañía india obtiene casi una cuarta parte de su facturación. De no resolverse de modo favorable y con rapidez, se podría malograr la venta a Daiichi Sankyo. Recordemos que el pasado mes de junio (ver EL GLOBAL, nº 389) la firma japonesa acordó adquirir a la familia Singh su paquete accionarial, que representa el 35 por ciento del capital de Ranbaxy. El acuerdo está todavía pendiente de aprobación por parte del Gobierno indio.

En su momento la noticia causó un cierto impacto en el sector derivado de las distintas culturas y orientación de negocio de las dos farmacéuticas. El hecho inédito que supone la compra de una compañía de genéricos por parte de una innovadora lo valorábamos en estas mismas páginas como un hito notable en la historia de la industria farmacéutica global. Precisamente, y siguiendo esta tendencia, Sanofi-Aventis consiguió la pasada semana cerrar un acuerdo para comprar Zentiva, el fabricante de genéricos checo.

Cabe suponer que los presuntos problemas puestos de manifiesto por la inspección norteamericana debería haberlos detectado la supuesta auditoría de Daiichi durante el proceso de due diligence, lo que sin duda hubiese obstaculizado el eventual acuerdo. Ello explicaría por qué la japonesa se ha mostrado convencida de que los últimos acontecimientos no supondrán un freno a la operación y que continuarán con el plan previsto cuya compleción prevén para marzo.

Detrás de la decisión del organismo norteamericano, en el sector farmacéutico indio algunos alcanzan a ver la mano de la industria de EEUU interesada en desanimar a los competitivos fabricantes del país asiático. Hay quien ha llegado incluso a poner este caso en relación al del acaecido a principios del presente año cuando se comunicó el fallecimiento de 80 pacientes en EEUU que habían sido tratados con heparina fabricada en China. La gravedad de este último hecho avivó el debate sobre los procedimientos de inspección en terceros países en los que cada vez se fabrican más productos farmacéuticos que se consumen en EEUU.

Por ahora se desconoce si la prohibición impuesta podría afectar a los derechos de exclusividad que posee Ranbaxy para comercializar en EEUU el genérico de Lipitor (atorvastatina) durante seis meses, tras vencer en 2011 la patente del producto de Pfizer. Para ayudar a levantar lo antes posible la prohibición impuesta por la FDA, Ranbaxy ha decidido contratar los servicios de asesoría de Rudy Giuliani, quien fue el anterior alcalde de Nueva York.

La atomización del mercado de genéricos hará que sean pocos los competidores que puedan sacar partido del traspié de Ranbaxy. Uno de ellos será Mylan, compañía que vio revalorizarse sus acciones como reacción al bloqueo de los productos de Ranbaxy. Mylan compite con esta compañía en el segmento del acné con isotretinoína, el genérico de Accutan (Roche). Mientras Ranbaxy ostenta un 50 por ciento de participación en este segmento, Mylan alcanza el 15 por ciento. La salida de Ranbaxy deja a Mylan la oportunidad de capturar una parte significativa adicional.

Monday, September 15, 2008

A la FDA le preocupa la Food and Drug Administration


Últimamente la FDA recuerda a esos insidiosos detectores de aeropuerto cuya sensibilidad es tan elevada que casi nos obligan a despojarnos de toda prenda que llevemos encima. Al igual que ellos los funcionarios del regulador norteamericano parecen estar dispuestos a no dejar pasar ni una. Ante la menor sospecha de que un fármaco, comercializado o en vías de llegar a serlo, pudiera causar algún efecto secundario a los pacientes, no dudan en lanzar su advertencia pública. Y tal como sucede en el rutinario control aeroportuario, en el que en ocasiones el quejido del dichoso aparato se nos antoja excesivo, así parece reaccionar ahora el organismo de Maryland.

En esta ocasión, los «pasajeros» a los que les ha sonado la alarma han sido los inhibidores de TNF (factor de necrosis tumoral, en inglés), medicamentos de origen biológico (anticuerpos monoclonales) que se emplean con gran éxito en el tratamiento de la artritis reumatoide, proporcionando a los pacientes un notable alivio y una sustancial mejora de su calidad de vida. Enbrel (etanercept; Amgen/Wyeth), Humira (adalimumab; Abbott), Remicade (infliximab; Johnson & Johnson/Schering Plough) y Cimzia (certolizumab pegol, UCB) son los cuatro productos que deberán añadir a su ya extensa lista de advertencias de seguridad el riesgo de histoplasmosis, una infección fúngica.

En la artritis reumatoide el sistema inmunitario del paciente ataca las articulaciones, provocando así dolor e inflamación. En consecuencia, un medicamento que actúe inhibiendo el sistema inmunitario, puede constituir un tratamiento eficaz en la artritis. Pero este modo de acción resulta un arma de doble filo, ya que ante una eventual infección nuestro sistema de defensa puede que no logre combatirla.

Ello explica que, si tomamos la ficha técnica o el prospecto de cualquiera de los cuatro productos mencionados anteriormente, podremos observar cómo bajo los epígrafes de advertencias o de efectos adversos se menciona que deberán extremarse las precauciones en caso de que el paciente padezca una infección en el momento de instaurar el tratamiento o que hiciese su aparición durante el transcurso del mismo. Hasta aquí todo parece lógico y previsible. Lo que no parece tan normal y es causa de no poca extrañeza es la exigencia de la FDA para que ahora se incluya en la ficha técnica una determinada infección. ¿Por qué esa sí y no otras?

Hace unas semanas la tarjeta amarilla se la sacaron a Byetta, el antidiabético de Eli Lilly. El reporte de seis casos de pancreatitis severa, dos de los cuales resultaron fatales, parece ser el origen de la amonestación de la FDA. La mayoría de los medios no tardaron en reaccionar asociando la pancreatitis al producto de Lilly, obviando que cerca de un millón de pacientes diabéticos lo toman y que éstos tienen un riesgo de sufrir pancreatitis mayor que el de la población general, con independencia del tratamiento que estén siguiendo. A la FDA le pareció que seis pacientes entre un millón es más que cinco (como poco) entre cien mil, que es el riesgo de la población general. Otro ejemplo de que estos «cowboys» son de gatillo ligero.

Parece como si a la FDA lo que le preocupase, más que la seguridad de los pacientes (que también), fuese su propia seguridad. Es como si quisiera curarse en salud y vacunarse contra toda crítica. Así es como pensaba el reputado economista Milton Friedman, quien en su obra ‘Libertad de elegir’, manifestaba que el procedimiento regulatorio padece de forma inherente un sesgo en contra de la aprobación de algunos fármacos valiosos, pues los efectos adversos de prohibir equivocadamente la comercialización de un medicamento útil son indetectables, mientras que las consecuencias de aprobar erróneamente el uso de un fármaco perjudicial son objeto de una amplia difusión y, en conclusión, la FDA actuará en la dirección que le reporte una menor condena pública, dejando al margen las consecuencias sanitarias. Ojo: la próxima advertencia está al caer.

Tuesday, April 1, 2008

Shire: un bocado apetecible


Arrecian los rumores de compra de Shire, la tercera farmacéutica del Reino Unido, aquella a la que Almirall compró el pasado mes de octubre ocho marcas por 151 millones de euros. No es la primera vez que la compañía británica es objeto de este tipo de especulaciones. A mediados de mes sonaba muy fuerte la posibilidad de que Pfizer hiciera en breve una oferta de compra por la compañía británica. La acción de Pfizer en Wall Street se ha depreciado en el último año más de un 18 por ciento. De cotizar cerca de los 30 dólares por acción se acerca ahora a la cota de los 20 dólares, reflejo se su cada vez más preocupante situación competitiva. No basta con contentar a los accionistas por la vía del dividendo. Actualmente nadie, de dentro o de fuera de la compañía, pone en duda la necesidad de asegurar el crecimiento futuro por la vía de las adquisiciones. Ello explica en buena parte por qué su nombre surge con frecuencia al hablar de operaciones de compra.

Shire no ofrece una nueva y atractiva tecnología o un pipeline prometedor. Lo que ofrece Shire es facturación y crecimiento, ahora y por largo tiempo. Shire es una compañía que selecciona nichos de mercado muy específicos, como el del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) o el síndrome de Hunter, en los que se focaliza y aspira a ser líder. Aunque sus más de 11.000 millones de dólares de capitalización bursátil no son una bagatela, también es cierto que esta cantidad no resulta inalcanzable para casi cualquiera de las grandes del sector. La misma Pfizer dispone de tesorería sobrada (más de 25.000 millones de dólares en efectivo) para culminar la adquisición de una compañía como Shire.

A pesar de que a comienzos de marzo Jeffrey Kindler, el consejero delegado de Pfizer, desechó la idea de llevar a cabo grandes adquisiciones, si la capitalización de Pfizer es casi 14 veces la de Shire ¿se puede considerar su adquisición una gran compra? Precisamente esta parece ser la línea escogida por la compañía norteamericana. Desde que Kindler maneja el timón, la norteamericana ha anunciado ocho adquisiciones. Sin ir más lejos, recientemente ha acordado comprar Serenex y Encysive, dos pequeñas biotecnológicas. Hace unas semanas especulábamos también con la posibilidad de que Pfizer pudiera adquirir la vacuna para dejar de fumar de Biopharmaceuticals.

A las puertas de la pasada Semana Santa, los especuladores han puesto sobre la mesa otros candidatos. Ha sonado con especial fuerza el nombre de AstraZeneca. Algunos medios, como Financial Times, han llegado incluso a valorar la aparentemente excelente relación que hay entre el consejero delegado de la anglosueca, David Brennan, y el presidente de la británica, Matt Emmens, al haber trabajado juntos en la joint-venture que formaban Astra y Merck & Co antes de Astra y Zeneca se fusionasen.

Al igual que Pfizer, AstraZeneca atraviesa también por una difícil situación competitiva. Un informe del banco suizo UBS pronostica para el próximo quinquenio una pérdida de ventas de hasta un 30 por ciento. Su segundo producto más importante en facturación, el antipsicótico Seroquel, está a punto de enfrentarse a la pérdida de patente, dejando vía libre a Teva para comercializar el genérico que ya tiene a punto y al que tan solo le falta la aprobación de la FDA.

AstraZeneca tiene actualmente tres demandas judiciales pendientes contra compañías que pretenden comercializar copias de su antiulceroso Nexium (esomeprazol DCI), su producto más vendido. Desde que hace un año anunciara la compra de MedImmune la compañía ha perdido un 37 por ciento de su valor. Por lo tanto, necesita urgentemente renovar su cartera si quiere mantener su participación de mercado y mejorar sus márgenes.

Si bien el encaje estratégico de la operación en cualquiera de las compañías mencionadas no resulta ideal, lo cierto es que las alternativas no son tantas. El tiempo apremia y las posibilidades de quedarse compuesto y sin novio parecen cada vez mayores.

Monday, March 3, 2008

¿No sirven los antidepresivos?


Un equipo de psicólogos de la Universidad de Hull ha evaluado 47 ensayos clínicos realizados con los antidepresivos más modernos y de más amplio uso, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). Ha analizado incluso datos, obtenidos de la propia FDA, que no se habían hecho públicos hasta ahora. Según los técnicos que han llevado a cabo este meta-análisis, estos fármacos ofrecen una eficacia similar a un placebo cuando se utilizan en pacientes con una depresión moderada y sólo una ligera mejoría en caso de depresiones muy graves.

¿Significa esto, por tanto, que nos encontramos ante una nueva demostración de la irrefrenable codicia y despiadadas intenciones de las compañías farmacéuticas, que sin mostrar el menor escrúpulo son capaces de comercializar productos ineficaces aprovechándose de la necesidad y de la desesperación de numerosos pacientes, abusando de la confianza y buena fe de los profesionales sanitarios y embaucando a las agencias reguladoras responsables de la autorización de comercialización?

La reacción de la industria no se ha hecho esperar y ha defendido con firmeza la utilidad de los fármacos comercializados. Por ejemplo, GlaxoSmithkline (GSK) ha manifestado que ‘la interpretación de los autores es incorrecta y que contrasta con los beneficios de los antidepresivos que se observan en la práctica clínica’. Bien es cierto que no hay antidepresivos que se muestren eficaces en todo tipo de pacientes y que la respuesta clínica puede variar de un individuo a otro. Pero por el momento no se conocen predictores que permitan prever qué pacientes van a responder a un determinado tratamiento. Esto me trae a la memoria la famosa frase atribuida a Wanamaker, uno de los primeros publicistas de la era moderna, quien dijo: ‘la mitad de mi inversión en publicidad no es útil, el problema es que no sé de qué mitad se trata’.

Kelly Posner, un investigador de la Universidad de Columbia, en Nueva York, ha señalado que el estudio de la Universidad de Hull parece olvidar que una de las peores consecuencias de la depresión es el suicidio. Posner recuerda que ‘desde que se utilizan los antidepresivos la tasa de suicidios ha descendido en todo el mundo, revertiendo la tendencia previa a su introducción’. Hace un par de años, dos estudios realizados de forma independiente en EEUU llegaban a las mismas conclusiones: desde que se introdujeron los ISRS ha descendido el número de suicidios. Así, en EEUU el suicidio ha pasado de la octava a la undécima causa de mortalidad, de acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades norteamericano.

La publicación del estudio de la Universidad de Hull vuelve a cuestionar la técnica del meta-análisis, a la que se atribuyen unos cuantos puntos flacos: los datos no siempre se ajustan a una recta (regresión lineal); pueden incluirse estudios defectuosos que den lugar a un sesgo de los resultados; a menudo los datos no son homogéneos (‘se suman peras con manzanas’); etcétera. Para GSK el análisis se basó únicamente en un subconjunto de los datos disponibles, lo que invalida las conclusiones.

Algunas voces han aprovechado una vez más para criticar la falta de transparencia de las compañías farmacéuticas, a quienes acusan de publicar solamente aquello que les favorece. Precisamente en el caso que nos ocupa, dos de las compañías involucradas, GSK y Eli Lilly, ofrecen acceso público a las bases de datos de todos sus ensayos clínicos. Esta circunstancia fue la que permitió al doctor Steven Nissen llevar a cabo otro dudoso metaanálisis cuyas conclusiones cuestionaban la seguridad de Avandia (rosiglitazona DCI).

Por último, hay quien cree que la revelación del estudio del equipo de Hull no ha sido casual y que tiene relación con la publicación de la cifra de prescripciones de antidepresivos en el Reino Unido, que se elevó el pasado año a 36 millones, un seis por ciento superior al ejercicio precedente. Al parecer el Instituto Nacional para la Excelencia Clínica (NICE, en sus siglas en inglés) está evaluando en estos momentos unas guías de uso de los ISRS en el Servicio Nacional de Salud británico, y no parece descabellado que en las mismas puedan acabar recomendando el uso de la psicoterapia como alternativa a los cuestionados fármacos antidepresivos.