La coyuntura económica adversa y las maltrechas cuentas públicas de los estados constituyen el principal argumento que los gobiernos emplean para justificar nuevos recortes en los precios de los medicamentos, cuya aprobación está en estos momentos en estudio o ha sido ya efectuada. Durante la presentación de los resultados del primer trimestre, algunas farmacéuticas han anunciado la revisión a la baja de sus previsiones para 2010, adelantando los efectos que estos recortes tendrán en sus resultados. El Gobierno griego ha aprobado recientemente una reducción de precios superior al 21 por ciento en promedio que se nos antoja inoportuna y aberrante, a pesar de su elevado déficit y de las draconianas medidas de reducción presupuestaria que la UE y el FMI le han impuesto. Grecia ya era uno de los países europeos con los precios más bajos de nuestro entorno, lo que en el pasado favoreció las exportaciones paralelas intracomunitarias. Es de prever que el citado recorte las estimulará con mayor motivo aún, pudiendo dar lugar a desabastecimientos importantes. Además, el nuevo nivel de precios griego podrá arrastrar a la baja los precios de referencia de otros países de la UE, al ser tenido en cuenta por éstos para su fijación.
Uno de estos países es España, que podría verse afectado por la reducción de precios griega, mediante la aplicación del RDL 4/2010 aprobado en marzo, pues la nueva norma modifica el sistema de fijación y revisión de los precios de los medicamentos, en el sentido de que de los precios existentes en la UE tomará como referencia aquel que sea menor. Pero no sólo en Grecia y en España se echa mano del recurso fácil de bajar los precios de los medicamentos para reducir el gasto sanitario. En Alemania, el Gobierno de Angela Merkel aprobó el mes pasado la congelación hasta 2013 de los precios de los productos que aún mantienen vigente la patente y que son reembolsables a través del seguro obligatorio. También se aprietan el cinturón en Francia, donde a mediados de abril se redujo de un 35 por ciento a un 15 por ciento el reembolso de una lista de medicamentos considerados ahora como de menor eficacia. En Reino Unido las farmacéuticas han perdido una batalla legal contra el servicio público de salud. Reclamaban la ilegalidad de las medidas adoptadas para incentivar a los médicos para que prescriban los medicamentos más baratos. La Justicia no les ha dado la razón. A mediados de abril The Guardian reveló que debido a presiones sobre los precios de algunos productos, Roche y Novartis amenazaron con marcharse del país y eliminar 5.000 empleos.
En Estados Unidos, el plan de reforma sanitario de Barack Obama pasa factura también al sector. En otros países se han aplicado otras medidas de reducción del gasto, de manera que IMS ha previsto un crecimiento más moderado del mercado mundial, que estima se situará entre el 4 y el 6 por ciento. Un sector que tradicionalmente se ha calificado de anticíclico, refugio seguro para los inversores en momentos económicos adversos, generador de empleo y de crecimiento económico se ve ahora abocado a suspender o reducir inversiones y puestos de trabajo, agravando aún más el cuadro macroeconómico general. Por ello, ahora los inversores se lo piensan dos veces antes de meter su dinero en esta industria, que vive uno de sus peores momentos, al tener que enfrentarse a una de las peores crisis económicas y al inédito precipicio de las patentes.
Así, cada vez más farmacéuticas globales contemplan la expansión en mercados emergentes como respuesta estratégica a este entorno tan adverso. Sin ir más lejos, la pasada semana se conoció que GSK tomaba casi un 10 por ciento de participación de la surcoreana Dong-A Pharmaceutical, mientras que Abbott decidía obtener productos en licencia de la compañía india Zydus Cadila para comercializarlos en países como Brasil, México y Rusia. Las farmacéuticas ven en estos mercados una fuente de crecimiento a través de la cual esperan compensar en parte la caída de sus ingresos en los países más avanzados, en los que las presiones sobre los precios son cada vez mayores.
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Monday, May 17, 2010
Monday, December 7, 2009
Sanofi construye su puente hacia el futuro
Chris Viehbacher, consejero delegado de Sanofi-Aventis, cumple ahora un año al frente de la compañía. Un periodo que debe valorarse positivamente si lo juzgamos por el 50 por ciento de crecimiento de la cotización de la acción, desde los 26 hasta cerca de los 40 dólares. Lo que seguramente es reflejo de la confianza en la nueva dirección y supone un espaldarazo a las medidas adoptadas por ésta para hacer frente a los retos que tiene por delante.
Más de un 40 por ciento de la facturación de Sanofi prevista para el 2009 proviene de productos cuya patente está próxima a vencer, incluyendo algunos de sus productos más importantes: Plavix, Clexane/Lovenox y Eloxatin. En España, los primeros genéricos de Plavix ya están llegando a las farmacias. Sanofi ha calculado que aun en el peor de los escenarios será capaz de mantener en 2013 los 37.000 millones de dólares que facturó en 2008, superando de este modo el denominado precipicio de las patentes. No obstante, Viehbacher ha reconocido que para mantener el mismo beneficio será preciso continuar con el programa que pretende recortar de los gastos actuales unos 2.000 millones de euros.
Para compensar la caída de la facturación a consecuencia de la competencia de genéricos la compañía confía en productos como el antidiabético Lantus (un análogo de insulina) o el antiarrítmico Multaq, aprobado por la FDA el pasado mes de junio. Asimismo, Sanofi posee en investigación una importante cartera de productos contra el cáncer, de los cuáles una docena son nuevas entidades moleculares. Es la compañía líder mundial en vacunas, con un 22 por ciento de participación a nivel mundial y un 40 por ciento de participación en la vacuna de la gripe estacional. Las vacunas le aportan un 10 por ciento de los ingresos totales.
En una reciente entrevista en CNBC, Viehbacher manifestó que "la industria farmacéutica innovadora no siempre es capaz de tener a punto un nuevo medicamento que sustituya al que pierde la patente". Igualmente, añadió que "de lo que se trata no es de rellenar el precipicio, sino de transformar la estructura de ventas de forma que tengamos diferentes negocios con distintas barreras de entrada, no sólo las patentes". Y citó como ejemplo el negocio de las vacunas, "una actividad tan intensiva en capital que sólo unas pocas compañías las pueden producir".
Vacunas, mercados emergentes, OTC, diabetes y nuevos productos constituyen las cinco plataformas de crecimiento que Sanofi ha identificado para los próximos cinco años. Al igual que otras grandes farmacéuticas, apuesta por la diversificación. Hace unos días Bill Weldon, consejero delegado de J&J mostraba en una entrevista en Financial Times su regocijo por encontrarse dirigiendo "la madre de todas las compañías diversificadas del sector salud". Y recordando la ley del péndulo, añadió: "Durante años se nos criticó [por ser tan diversificados] y ahora nos alaban". Weldon reveló al periodista de FT que Jeff Kindler, consejero delegado de Pfizer, le había confesado su arrepentimiento por haberles vendido el negocio de productos sin receta.
Viehbacher se muestra convencido de que sólo el desarrollo orgánico que esperan generar (hasta doblar la facturación) a través de las cinco plataformas citadas será suficiente para compensar las pérdidas de patentes que tendrán lugar durante el próximo quinquenio. Sin considerar las adquisiciones que se puedan producir. En este sentido la compañía trata de aprovechar el flujo de caja generado (6.000 millones de dólares en el tercer trimestre de 2009) para invertir en adquisiciones que encajen con facilidad en sus plataformas y aceleren el crecimiento. Y a juzgar por el ascenso continuado del valor de la acción, los inversores parecen bendecir esta estrategia.
Más de un 40 por ciento de la facturación de Sanofi prevista para el 2009 proviene de productos cuya patente está próxima a vencer, incluyendo algunos de sus productos más importantes: Plavix, Clexane/Lovenox y Eloxatin. En España, los primeros genéricos de Plavix ya están llegando a las farmacias. Sanofi ha calculado que aun en el peor de los escenarios será capaz de mantener en 2013 los 37.000 millones de dólares que facturó en 2008, superando de este modo el denominado precipicio de las patentes. No obstante, Viehbacher ha reconocido que para mantener el mismo beneficio será preciso continuar con el programa que pretende recortar de los gastos actuales unos 2.000 millones de euros.
Para compensar la caída de la facturación a consecuencia de la competencia de genéricos la compañía confía en productos como el antidiabético Lantus (un análogo de insulina) o el antiarrítmico Multaq, aprobado por la FDA el pasado mes de junio. Asimismo, Sanofi posee en investigación una importante cartera de productos contra el cáncer, de los cuáles una docena son nuevas entidades moleculares. Es la compañía líder mundial en vacunas, con un 22 por ciento de participación a nivel mundial y un 40 por ciento de participación en la vacuna de la gripe estacional. Las vacunas le aportan un 10 por ciento de los ingresos totales.
En una reciente entrevista en CNBC, Viehbacher manifestó que "la industria farmacéutica innovadora no siempre es capaz de tener a punto un nuevo medicamento que sustituya al que pierde la patente". Igualmente, añadió que "de lo que se trata no es de rellenar el precipicio, sino de transformar la estructura de ventas de forma que tengamos diferentes negocios con distintas barreras de entrada, no sólo las patentes". Y citó como ejemplo el negocio de las vacunas, "una actividad tan intensiva en capital que sólo unas pocas compañías las pueden producir".
Vacunas, mercados emergentes, OTC, diabetes y nuevos productos constituyen las cinco plataformas de crecimiento que Sanofi ha identificado para los próximos cinco años. Al igual que otras grandes farmacéuticas, apuesta por la diversificación. Hace unos días Bill Weldon, consejero delegado de J&J mostraba en una entrevista en Financial Times su regocijo por encontrarse dirigiendo "la madre de todas las compañías diversificadas del sector salud". Y recordando la ley del péndulo, añadió: "Durante años se nos criticó [por ser tan diversificados] y ahora nos alaban". Weldon reveló al periodista de FT que Jeff Kindler, consejero delegado de Pfizer, le había confesado su arrepentimiento por haberles vendido el negocio de productos sin receta.
Viehbacher se muestra convencido de que sólo el desarrollo orgánico que esperan generar (hasta doblar la facturación) a través de las cinco plataformas citadas será suficiente para compensar las pérdidas de patentes que tendrán lugar durante el próximo quinquenio. Sin considerar las adquisiciones que se puedan producir. En este sentido la compañía trata de aprovechar el flujo de caja generado (6.000 millones de dólares en el tercer trimestre de 2009) para invertir en adquisiciones que encajen con facilidad en sus plataformas y aceleren el crecimiento. Y a juzgar por el ascenso continuado del valor de la acción, los inversores parecen bendecir esta estrategia.
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