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Tuesday, December 24, 2013

Acontecimientos destacados en el sector farmacéutico en 2013

Fusiones y adquisiciones


Comenzando por las operaciones de integración, aunque este año no ha habido megafusiones, sí se han producido algunas adquisiciones dignas de mención. A finales de agosto se hizo pública la compra de Onyx por Amgen, por 10.400 millones de dólares. De este modo, la mayor biotecnológica del mercado se hizo con Kyprolis (carfilzomib), un prometedor producto para el tratamiento del mieloma múltiple. Asimismo Amgen consiguió incorporar a su cartera Nexavar (sorafenib) y Stivarga (regorafenib), dos productos oncológicos que habían sido licenciados a Bayer.

En un post anterior dábamos cuenta de los esfuerzos de Pascal Soriot, el nuevo CEO de AstraZeneca, por enderezar el rumbo de la compañía mediante licencias, acuerdos de colaboración y adquisiones que le permitieran reforzar el pipeline y pontenciar el crecimiento y destacábamos las adquisiciones de Omthera (especialista en cardiovascular), Pearl (especialista en respiratorio) y Amplimmune (especialista en oncología).

En junio, Johnson & Johnson protagonizó otra de las operaciones de integración al adquirir por un monto total de 1.000 millones de dólares (650 desembolsados inicialmente y 350 ligados a hitos) Aragon Pharmaceuticals, una compañía especializa en fármacos para cánceres sensibles a hormonas. J& J reforzaba así su liderazgo en el desarrollo de medicamentos para tratar el cáncer de próstata.

Biosimilares


Este año ha sido testigo de un gran avance en la carrera por comercializar biosimilares de anticuerpos monoclonales, cuando la Comisión Europea dio su aprobación a Hospira y Celltrion (el socio licenciante) para comercializar Inflectra (infliximab), el primer anticuerpo monoclonal biosimilar en la región. Además Inflectra obtuvo la aprobación para el tratamiento de la artritis reumatoide, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, espondilitis anquilosante, artritis psoriásica y psoriasis, las mismas indicaciones que tiene Remicade, el producto de referencia.

El uso de biosimilares de anticuerpos monoclonales podría suponer un ahorro para los sistemas sanitarios europeos de 20.400 millones de euros hasta 2020. En parte dependerá de la velocidad de adopción por parte de los prescriptores. En la actualidad hay dudas sobre si los médicos incorporarán con rapidez este tipo de productos a su vademécum.

Entre quienes ven amenazado su negocio con la aparición de biosimilares, Roche está teniendo un notable éxito en proteger su franquicia. Por un lado en 2012 consiguió proteger su posición en cáncer de mama positivo para HER2 con la aprobación y lanzamiento de Perjecta (pertuzumab) y posteriormente reforzando aún más su posición con la aprobación hace unas semanas de Kadcyla (T-DM1). Asimismo la FDA ha aprobado recientemente la comercialización de Gazyva (obinutuzumab), el sucesor de Rituxan, y espera ahora recibir la autorización de las autoridades europeas.

Investigación y Desarrollo


En el terreno de la I+D, la inmunoterapia del cáncer fue la protagonista indiscutible de la pasada reunión anual de ASCO y los editores de Science la han elegido como revelación del año. Parece que los esfuerzos de los investigadores a lo largo de pasadas décadas empiezan a dar sus frutos y están conformando un nuevo paradigma en el tratamiento del cáncer.

Dos son la técnicas que se están desarrollando. Una de ellas consiste en la modificación genética en el laboratorio de células T del paciente con el fin de potenciar su capacidad para atacar al cáncer y volverlas a introducir en el organismo. La otra técnica emplea anticuerpos PD-1/PD-L1 para neutralizar los receptores PD-1, desactivando así un freno que impide que el sistema inmune ataque a las células cancerosas. Este es el caso de lambrolizumab (Merck & Co) o de nivolumab (BMS).

Algunas de las más importantes innovaciones han venido de la mano de grandes biotecnológicas. Así, la pasada primavera la FDA concedió a Biogen Idec la aprobación de Tecfidera (dimetil fumarato o DMF), un nuevo fármaco que se administra por vía ora para el tratamiento de la esclerosis múltiple. Este medicamento viene a competir con Aubagio (teriflunomide), que fue aprobado en 2012, y Gilenya (fingolimod) aprobado en 2010, administrados también por vía oral.

Por su parte, Gilead ha obtenido de la FDA la aprobación de Sovaldi (sofosbuvir), un inhibidor de la polimerasa análogo de nucleótido que se administra una vez al día por vía oral para el tratamiento de la infección por hepatitis C crónica como componente de un tratamiento antiviral combinado.

La FDA reconoció que Sovaldi ofrecía importantes avances en el tratamiento con respecto a otras opciones disponibles y le otorgó por ello prioridad en la evaluación.

Genéricos y pérdida de empleos


Durante 2013 los medicamentos genéricos han seguido presionando a la baja el gasto farmacéutico, una tendencia que dura ya más de una década y que ha determinado el recorte de miles de puestos de trabajo en la industria.

Según la consultora de recursos humanos Challenger, Gray & Christmas, entre enero y noviembre de este año se han perdido 21.234 empleos.

Mercados emergentes


Los recortes en los precios y la erosión causada por la competencia de los genéricos se ha dejado sentir también en los mercados emergentes, entre los que destaca China, que han mostrado este año signos de desaceleración. Por ello los inversores han adoptado ahora una actitud de mayor prudencia.

En julio empleados de GlaxoSmithkline fueron acusados en China de sobornar a médicos para conseguir un mayor uso de sus medicamentos en los hospitales. Otras compañías farmacéuticas fueron investigadas por las autoridades chinas y sancionadas por malas prácticas. Estas acciones forman parte de la campaña emprendida por la nueva cúpula china, encabezada por el propio presidente Xi Jinping, para luchar contra la corrupción y el despilfarro en la Administración.

Transparencia y ensayos clínicos


Por último, el debate sobre la transparencia en el uso y el acceso a la información de los ensayos clínicos ha adquirido una especial relevancia este año (ver aquí y aquí). En julio, las patronales americana (PhRMA) y europea (EFPIA) emitieron conjuntamente un documento que recoge sus directrices sobre esta cuestión. Aunque la industria ha ido dando pasos en el sentido de aumentar la transparencia, todavía son muchos los que consideran que no son suficientes. Tras recibir más de 1.100 comentarios, el consejo de administración de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) debatirá el próximo mes de marzo su política de transparencia, cuya publicación se esperaba para el 30 de noviembre y su entrada en vigor el próximo 1 de enero.

Este mismo mes Pfizer ha anunciado la puesta en marcha de un sitio web que ofrece a investigadores cualificados un formulario y un procedimiento para que puedan solicitar a partir del 1 de enero el acceso a datos de pacientes anónimos de los ensayos clínicos patrocinados por la compañía sobre productos / indicaciones aprobados (o discontinuados) completados y publicados en clinicaltrials.gov durante los últimos 24 meses.

Recientemente la FDA se propuso dar más transparencia a las solicitudes de aprobación de productos, por lo que decidió abrir hasta el 31 de octubre la página para recoger comentarios por vía electrónica. Próximamente veremos cuál es el próximo paso de la agencia norteamericana.

Monday, November 14, 2011

Abbott se parte en dos


Abbott reveló recientemente su intención de dividirse en dos compañías (ver nota de prensa oficial). Una compañía comercializará los dispositivos médicos, productos de diagnóstico, genéricos y productos del área de la nutrición como Similac baby Formula y Ensure y retendrá el nombre de Abbott. El actual consejero delegado, Miles White, será el nuevo máximo ejecutivo de esta compañía, que facturará unos 22.000 millones de dólares y empleará unas 65.000 personas. Según Bloomberg, el spin-off puede estar buscando 54.000 millones de dólares de posible compañías interesadas, como Merck & Co., Roche Holding AG o Bayer AG. No obstante White negó que se estuviera preparando la fusión con otra compañía.

La segunda entidad, cuyo nombre aún se desconoce, comercializará productos farmacéuticos, el más importante de los cuales es Humira (unos 6.500 millones de dólares de facturación el último ejercicio), su exitoso producto para tratar la artritis reumatoide y cuya patente vence en 2016 en EE.UU. y en 2018 en la mayoría de mercados internacionales. Será dirigida por el hasta ahora vicepresidente ejecutivo Richard González, su facturación rondará los 18.000 millones de dólares y contará con unos 25.000 empleados. Se prevé que la realización del acuerdo se culmine a finales de 2012.

Aunque el anuncio ha sorprendido a los inversores, ha sido considerado lógico por los analistas y la acción, cuyo valor se ha mantenido los últimos dos años alrededor de los 52 dólares (en ese tiempo el índice S&P 500 ha crecido un 10 por ciento), ha reaccionado de forma muy positiva. Los analistas veían hasta ahora a los inversores muy pendientes del negocio farmacéutico, necesitado de nuevos productos que no llegan, lo que ensombrecía y restaba valor al resto del negocio. Por eso separar ambos les parece una buena medida. Una decisión similar en cierto modo a la de Bristol-Myers Squibb, que segregó Mead Johnson hace un par de años y que gracias a ello el valor de esta ha crecido más de un 50 por ciento.

Las nuevas entidades cotizarán en bolsa y Abbott cree que podrá obtener mayor valor gestionándolas por separado que manteniéndolas juntas. No es la primera segregación de Abbott, ya que en 2004 llevó a cabo el spin-off de Hospira, la entidad que comercializa inyectables y dispositivos médicos para uso hospitalario.

El anuncio de la segregación de Abbott ha eclipsado la noticia de que la compañía ha provisionado 1.500 millones de dólares en el tercer trimestre con el fin de hacer frente a un potencial acuerdo legal, tras una investigación del gobierno norteamericano sobre la promoción del antiepiléptico Depakote (divalproex sódico) en indicaciones no aprobadas.

En caso de tener que desembolsar tal cantidad sería una de las mayores hasta ahora, junto con los 2.300 millones de dólares que pagó Pfizer por promocionar el análgésico Bextra de forma inadecuada o los 1.400 millones de dólares que pagó Lilly por la promoción incorrecta del antipsicótico Zyprexa.

Saturday, August 20, 2011

Las farmacéuticas obligadas a abrir sus muros en Facebook


Desde el pasado lunes Facebook ya no permite cerrar los comentarios de los usuarios en el muro de las farmacéuticas. A no ser que se trate de páginas dedicadas a productos de prescripción. Facebook espera de este modo 'estimular un diálogo abierto con los usuarios'.

Como consecuencia de esta medida, algunas compañías (como Novartis) han decidido abandonar parcial o totalmente su presencia en esta red social. Otras mantienen (de momento) abiertos sus muros y otras, como Boehringer Ingelheim o J&J ya ofrecían la posibilidad de comentarios con anterioridad y lógicamente no ven motivo para modificar su política.

Numerosos medios y analistas se han hecho eco y han valorado este importante capítulo en la historia de las farmacéuticas en las redes sociales. Puedes leer aquí lo que ha publicado el Washington Post. Si además deseas conocer en detalle la situación de cada compañía, no dejes de visitar la página de Jonathan Richman, quien ha puesto en marcha una iniciativa con el fin de monitorizar el eventual cierre de páginas.

Por su parte, Silja Chouquet (Whydotpharma) hace en su blog un análisis interesante sobre cómo afecta a la decisión de continuar o abandonar Facebook el nivel de presencia y de implicación de una farmacéutica en esta red y llega a clasificar a las compañías en tres categorías: 'disengaged', 'guard railers' y 'engaged'. Más o menos como hace Andrew Spong, que distingue los que abandonan, como Novartis, los que se adaptan a la nueva situación, como Pfizer, y aquellos para los que el día 15 de agosto de 2011 es un lunes como otro cualquiera, como Boehringer Ingelheim.

Al hilo del tema, Steve Woodruff se pregunta en su blog Impactiviti si las farmacéuticas tienen algo único y valioso que ofrecer en las redes sociales. Vale la pena leer los comentarios dejados por los lectores.

Las compañías más reacias a permitir una relación bidireccional con los usuarios temen infringir el estricto marco legal y prefieren no correr riesgos. Algunas creen que si permiten comentarios pueden empezar a recibir algunos de ellos relativos a efectos adversos que les suponga una carga administrativa elevada, pues en EE.UU. la FDA obliga a comunicar cualquier reacción adversa notificada por un paciente a una compañía farmacéutica. Pero la realidad y la experiencia de otras empresas muestra que las posibilidades de que esto suceda son remotas.

Algunas farmacéuticas siguen esperando que las agencias reguladoras (FDA, EMA) aprueben y hagan público unas guías que indiquen cómo proceder en las redes sociales (ver 'La FDA y las redes sociales'). A mi juicio eso no va a suceder, a menos a corto plazo, pues parece mucho más cómodo actuar caso por caso (véase por ejemplo el caso de Novartis con Tasigna) y mantener intencionadamente una situación de indefinición, remitiendo al marco legal que se aplica en canales tradicionales.

Por su parte, las patronales farmacéuticas suelen adoptar una postura muy conservadora respecto al uso de redes sociales. Esta misma semana Bayer acaba de recibir el primer tirón de orejas al considerar la Prescription Medicines Code of Practice Authority (algo así como la comisión de código deontológico de la ABPI, patronal británica) que se ha violado las guías de buenas prácticas que se aplican por haber utilizado Twitter para promocionar Levitra y Sativex, dos productos de prescripción.

Y aunque, el camino es largo y tortuoso, y tan sólo acabamos de empezar la marcha, ya empezamos a ver diferencias notables entre las distintas compañías en la forma de gestionar su presencia en redes sociales y su relación con los distintos actores. No cabe duda que este va a ser un elemento importante que va marcar diferencias en la capacidad competitiva de las empresas.

Saturday, May 7, 2011

Simplemente Sanofi

Durante la década de los 90 tuvo lugar en el sector farmacéutico una importante ola de fusiones y adquisiciones. Fue la época en la que se fusionaron empresas como Ciba-Geigy y Sandoz (1996), Astra y Zéneca (1998) o Hoechst y Rhône-Poulenc (1999).

La ola continuó en la década siguiente y fue tan importante en su conjunto que dio lugar a un chiste que se hizo muy popular entre los visitadores médicos:

Dos visitadores coinciden una mañana en un centro de salud y tienen la siguiente conversación:

- Hola, ¿qué tal? ¿Tú también eres visitador médico?
- Pues, sí…
- ¿Y para qué laboratorio trabajas?
- Trabajo para ‘Hoeschst Marion Merrell Dow Roussell Uclaf Rhône Poulenc Rorer Sanofi Synthélabo’. ¿Y tú?
- ¿Yo?…  Yo trabajo para el otro…

Afortunadamente el sentido común se fue imponiendo y los nombres se acabaron simplificándo o  sustituyendo por otros de nuevo cuño, como Novartis o Aventis.

Precisamente ayer conocimos que Sanofi-Aventis ha decidido recortar su nombre de nuevo y quedarse sólo con Sanofi.  En realidad creo que todos la llamábamos ya así,

Hace algunas semanas Bayer hizo lo mismo con Schering. Por eliminar la marca Schering, Bayer imputó 405 millones de euros a su cuenta de explotación del 2010, en concepto de pérdida de activo intangible (fondo de comercio). Ello hizo que en el cuarto trimestre del ejercicio diese una pérdida de 145 millones de euros. Es el primer trimestre con pérdidas en los últimos siete años.

Volviendo a Sanofi, prácticamente coincidiendo con la simplificación del nombre, a través del su canal en YouTube hemos conocido el nuevo logo de la compañía.

Monday, March 8, 2010

Las farmacéuticas se alían con la tecnología

El pasado mes de enero Novartis firmó con Proteus Biomedical un acuerdo para desarrollar formas orales sólidas inteligentes. Éstas permitirían monitorizar algunos parámetros vitales del paciente con el fin de hacer un seguimiento de su adherencia a los tratamientos. Aunque el acuerdo, valorado en 24 millones de dólares, puede parecer de menor importancia, si se compara con los 50.000 millones de dólares de la compra de Alcon, a largo plazo puede acabar teniendo una importancia estratégica superior.

La incursión de Novartis en este campo no es la única en el sector. También Bayer y Johnson & Johnson han empezado a experimentar con nuevas tecnologías. Bayer ha desarrollado un sistema para mejorar la monitorización de niños diabéticos mediante el que se conecta su glucómetro a la videoconsola. De este modo se puede hacer un seguimiento riguroso de los niveles de glucemia. Por su parte, Johnson & Johnson ha puesto en marcha una aplicación que posibilita descargar los datos de glucemia desde su dispositivo Lifescan al iPhone.

A las compañías farmacéuticas se les exige cada vez más por parte de gobiernos y aseguradoras demostrar que sus opciones terapéuticas ofrecen resultados clínicos mejores que las alternativas existentes. Han de probar que los resultados que se obtienen son similares aunque con un menor coste para el sistema sanitario o que el comportamiento del medicamento es superior para un coste de tratamiento equivalente. Sólo de este modo se puede justificar su adopción y privilegiar su uso frente a otras opciones.

Las empresas de electrónica empiezan a ofrecer soluciones que facilitan el seguimiento terapéutico. Por ejemplo, la compañía holandesa Philips ha presentado iPill, una cápsula inteligente que permite liberar el fármaco de forma controlada electrónicamente para hacerlo llegar con precisión al lugar del tubo digestivo donde se espera que actúe. El ingenio está diseñado para tomar datos fisiológicos del paciente y comunicarse de forma bidireccional con un dispositivo externo que envía los datos a través de internet. El médico puede de este modo vigilar el cumplimiento terapéutico del paciente y detectar con rapidez posibles reacciones adversas. Ello lo hace sumamente interesante para su uso en ensayos clínicos. Desde luego no faltan las voces críticas que ven en estos procedimientos una intrusión excesiva, casi orwelliana, en la privacidad de los pacientes.

Pfizer también ha anunciado recientemente un acuerdo con Keas, una compañía de tecnología interactiva con base en San Francisco, cuyo objetivo es introducir sistemas de prevención on line que faciliten a los pacientes el seguimiento de programas personalizados de salud que les puedan ser de utilidad por ejemplo para controlar su peso, dejar de fumar, monitorizar la diabetes o enfermedades cardiovasculares, tomar la medicación... Cada vez más los pacientes quieren tener un papel activo en el control de su salud. Los dispositivos móviles permiten un acceso permanente y ubicuo a la información, al tiempo que proliferan las aplicaciones para móviles que ayudan a gestionar aspectos relacionados con la salud.

No cabe duda de que el empleo de tecnologías puede contribuir a demostrar de forma más sencilla y menos costosa en términos de tiempo y recursos la superioridad clínica de determinados medicamentos, facilitándose así el acceso al mercado. Además, tal como pone de manifiesto un reciente informe de Ernst & Young, que bautiza este movimiento como 'pharma 3.0', las compañías relacionadas con las nuevas tecnologías o con las comunicaciones empiezan a ver en este terreno una oportunidad de gran potencial, por lo que cabe prever que se producirán nuevos acuerdos de colaboración en el futuro con compañías farmacéuticas, que incorporarán estas innovaciones a sus planes de desarrollo y comercialización.

Monday, May 25, 2009

El destino de Solvay Pharmaceuticals en el aire


El grupo belga Solvay, productor de sustancias químicas, plásticos y medicamentos, es uno de los pocos conglomerados químico-farmacéuticos que aún perduran. Aunque parece que por poco tiempo, pues la compañía ha contratado a tres bancos de inversión, Citigroup, Morgan Stanley y Rothschild, con el fin de gestionar la venta de Solvay Pharmaceuticals. Tras llevar a cabo una revisión estratégica de esta unidad farmacéutica y de considerar diferentes opciones, los citados bancos han preparado un cuaderno de ventas preliminar que habrían hecho llegar a potenciales compradores. Después de esta primera ronda de ofertas, se ha previsto una segunda en la que se proporcionará una información mucho más detallada, y dirigida a aquellas compañías que hayan expresado su interés en comprar.


En 2008 el grupo Solvay facturó unos 9.600 millones de euros, de los cuales 2.700 millones se obtuvieron del negocio farmacéutico. De acuerdo con analistas del sector, el precio de venta podría situarse entre los 5.000 y los 6.000 millones de euros. Los buenos resultados de la unidad de medicamentos, que aporta la mitad del beneficio operativo, no son suficientes para compensar la caída de la demanda que acusa tanto la unidad de productos químicos como la de plásticos, agudizada por la crisis económica internacional. La venta de Solvay Pharmaceuticals permitiría financiar la adquisición de un nuevo motor de crecimiento para el negocio químico del grupo.


Según informaba Financial Times el pasado mes de abril, la gala Sanofi-Aventis, interesada actualmente en pequeñas y medianas adquisiciones, habría llevado a cabo en marzo un acercamiento a Solvac, la holding familiar que controla el 30 por ciento de Solvay. Ésta al parecer rechazó la oferta por considerarla insuficiente. Otras compañías que también se han citado como posibles interesadas en Solvay Pharmaceuticals son Abbott Laboratories (con quien ya tiene un acuerdo de co-marketing), AstraZéneca (que trabaja con Solvay para lanzar una asociación a dosis fijas de Crestor-TriLipix), Bayer, Merck KGaA, Novartis y Takeda Pharmaceuticals. Se ha llegado incluso a barajar una fusión con la farmacéutica belga UCB.


De los productos que comercializa Solvay sólo tenía en 2008 un producto que facturase más de 500 millones de euros (Fenofibrate), de modo que para un posible comprador, como Sanofi, la repercusión que podría tener en su cartera sería muy modesta. Bajo este prisma no parece que se pueda justificar la operación En cambio, la percepción cambia cuando se analiza el pipeline. Solvay tiene actualmente en desarrollo unos treinta productos, de los cuales una decena se encuentran en la última fase de investigación clínica, algunos de ellos con elevadas probabilidades de éxito. Es sobre todo esta característica la que explicaría su atractivo para diversas farmacéuticas.


Solvay presentaba a finales de 2008 un balance de una solidez indiscutible, en el que la deuda suponía tan sólo una tercera parte del pasivo, por lo que desde el punto de vista financiero no parece hallarse en una situación acuciante que haga necesaria una venta rápida. Por otra parte, el rechazo a la oferta de Sanofi-Aventis indicaría que la familia Solvay pretende vender su participación con una prima importante sobre la cotización de la acción. Todo ello lleva a suponer que el proceso de venta se podrá prolongar al menos durante varios meses. Otras opciones estratégicas, como la búsqueda de compañías o productos, para una eventual adquisición o acuerdo de colaboración, así como la colocación parcial o total en bolsa, han sido descartadas, al menos por ahora.